Pokémon Pokopia consiguió coger un universo tan asociado a los combates, las medallas y la captura de criaturas y convertirlo en una experiencia centrada en construir, explorar y convivir con los Pokémon. Ahora Nintendo amplía esa particular fórmula con Pokémon Pokopia – Pase de Expansión Parte 1: Cuenca Coralina, la primera de las tres partes que componen su Pase de Expansión.
La gran protagonista de esta primera expansión es Cuenca Coralina, un nuevo vecindario prácticamente sumergido por completo. Pero lo interesante no es únicamente tener otro lugar en el que colocar bloques y construir casas: el agua cambia nuestra manera de movernos, introduce la profundidad como nueva dimensión para la exploración y abre posibilidades que no existían en el juego original. A ello se suma una buena cantidad de nuevos Pokémon, objetos, construcciones, cultivos y herramientas.
La estructura narrativa vuelve a ser prácticamente la misma que en el juego base: llegamos a un lugar abandonado, ayudamos a sus habitantes, restauramos sus instalaciones y devolvemos poco a poco la vida al vecindario. Funciona como excusa para introducir Cuenca Coralina y sus habitantes, pero no esperéis una aventura comparable en extensión a las grandes zonas de la campaña original. Las misiones principales se completan con relativa rapidez y la historia resulta bastante sencilla, hasta el punto de que puede sentirse más como una justificación para presentar el nuevo escenario que como una continuación narrativa realmente importante.
La situación cambia si decidimos quedarnos después de completar la trama principal. Entonces Cuenca Coralina ofrece bastante más: podemos seguir construyendo hábitats, atraer a todos sus Pokémon, restaurar edificios, encontrar secretos y transformar completamente el aspecto del vecindario. En ese sentido, el contenido funciona mucho mejor como nuevo espacio creativo y de exploración que como expansión narrativa.

El acceso a Cuenca Coralina está integrado de forma bastante natural en la aventura. Necesitamos haber avanzado lo suficiente en la historia principal y superar las misiones de Bahía Borrasca para que se active el evento correspondiente. Al regresar a Playa Desolada, Ditto se encontrará con Manaphy, que será quien nos enseñe el movimiento Buceo después de un pequeño encuentro.
Y aquí tenemos una de las decisiones más interesantes de esta expansión: Buceo forma parte de la actualización gratuita 2.0, por lo que no es una función exclusiva para quienes hayan comprado el DLC. Una vez aprendido, podemos utilizarlo también en otras zonas del juego que tengan grandes masas de agua. Cuenca Coralina es, eso sí, el único lugar diseñado específicamente para desarrollar una auténtica civilización submarina.

La nueva zona mantiene la estructura que ya conocíamos. Llegamos a un asentamiento deteriorado, encontramos un Centro Pokémon en ruinas, ayudamos a los habitantes y tenemos que recuperar poco a poco el nivel de confort del vecindario. La diferencia es que ahora buena parte de ese trabajo se desarrolla bajo el agua. Tenemos ruinas, cuevas, túneles y diferentes zonas conectadas entre el fondo marino y la superficie, lo que consigue que el escenario tenga una dimensión vertical que no estaba tan presente anteriormente.
El movimiento funciona además de manera muy cómoda. Podemos desplazarnos libremente en prácticamente cualquier dirección, ascender, descender, controlar la profundidad a la que queremos movernos o caminar directamente por el fondo. No existe un límite de tiempo ni se consume PP, por lo que podemos permanecer bajo el agua todo lo que queramos. Es una decisión coherente con el carácter relajado de Pokémon Pokopia, aunque personalmente habría agradecido algún pequeño elemento de gestión que aportase algo más de tensión a la exploración submarina.

Donde realmente empieza a brillar Cuenca Coralina es en la construcción. Hasta ahora podíamos modificar el terreno, excavar y levantar estructuras prácticamente a nuestro antojo, pero siempre existía una relación bastante clara con el suelo. El océano rompe esa limitación.
Los bloques flotantes permiten construir a diferentes profundidades, creando estructuras suspendidas en el agua o combinando construcciones situadas en el fondo con otras a medio camino entre este y la superficie. Gracias a la libertad de movimiento que proporciona Buceo, colocar cada bloque resulta incluso más cómodo de lo esperado.
La expansión incorpora además nuevos muebles, piezas de construcción y pequeños elementos decorativos pensados específicamente para este entorno. Podemos iluminar las profundidades, colocar máquinas de burbujas, crear habitaciones que parecen auténticas bases secretas o incluso construir nuestro propio submarino inspirado en Sharpedo. Algunos objetos y bloques destruidos flotan libremente por el agua, un pequeño detalle que ayuda a que el escenario no parezca simplemente un bioma terrestre teñido de azul.

Un nuevo ecosistema necesita nuevos vecinos, y aquí Cuenca Coralina viene bastante bien servida. La expansión incorpora alrededor de medio centenar de Pokémon adicionales, con especial protagonismo para las criaturas acuáticas. Luvdisc, Finneon y compañía consiguen que determinadas zonas parezcan auténticos acuarios naturales, aunque el objetivo no consiste únicamente en encontrarlos.
Como sucedía en el juego base, tendremos que descubrir qué necesita cada Pokémon para instalarse en nuestro vecindario y construir los hábitats adecuados para atraerlo. La diferencia es que aquí no podemos recurrir libremente a todos los compañeros que ya teníamos en otras zonas. Las particularidades del entorno hacen que la mayoría de los residentes sean Pokémon de tipo Agua o criaturas capaces de vivir en el mar.

Esto tiene una consecuencia positiva y otra no tanto. Por un lado, obliga a conocer a nuevos Pokémon y descubrir qué funciones pueden desempeñar. Necesitaremos encontrar, por ejemplo, nuevos especialistas capaces de realizar tareas como cortar madera, construir o demoler. También aparece un abrillantador de perlas, necesario para obtener un recurso que se convierte en imprescindible para buena parte de los nuevos planos de construcción. Por otro, la limitación reduce la variedad de personajes disponibles y puede resultar algo frustrante para quienes tengan Pokémon favoritos que no puedan llevarse consigo al nuevo vecindario.
También aparecen nuevas especialidades que vuelven a demostrar una de las mejores ideas de Pokémon Pokopia: convertir las habilidades de los Pokémon en herramientas para interactuar con el mundo. Electrificar permite poner en funcionamiento elementos como farolas o máquinas de burbujas, mientras que Humedecer abre nuevas posibilidades relacionadas con los cultivos, entre ellas las sandías. Estas habilidades no están ahí simplemente para decorar, sino que sirven para ampliar las posibilidades de creación y para plantearnos constantemente qué Pokémon necesitamos para conseguir determinado objetivo.

La exploración es probablemente el aspecto que más gana con la llegada del agua. Pokémon Pokopia siempre ha invitado a investigar sus escenarios, pero Cuenca Coralina introduce una libertad de movimiento completamente diferente. Ahora podemos buscar secretos tanto delante de nosotros como por encima o por debajo.
El nuevo vecindario cuenta con dos mapas y algunas zonas especialmente interesantes, como las fosas marinas, donde encontramos por primera vez espacios realmente oscuros. No es que la oscuridad nos deje completamente indefensos, ya que nuestro personaje ilumina parte del entorno, pero sí limita la visión de lo que tenemos por delante y hace que explorar estos lugares tenga una sensación diferente. No abundan, pero funcionan especialmente bien como pequeñas zonas de descubrimiento.

Además, hay habitaciones ocultas, notas, ruinas y tesoros repartidos por la zona. Algunos de estos descubrimientos sirven incluso para ampliar nuestro conocimiento sobre el mundo de Pokémon Pokopia y sobre lo ocurrido con los humanos después de las catástrofes naturales que transformaron la región. Los documentos y restos del pasado ayudan a construir un lore que estaba ahí en el juego original y que aquí recibe algunos detalles adicionales.
Lapras también recibe una función especialmente interesante dentro de esta expansión. Puede aspirar bloques y objetos, pero lo verdaderamente llamativo llega cuando utilizamos un zumo elaborado con sandía: entonces puede utilizar Surf en las profundidades, desplazarse a gran velocidad y realizar un poderoso ataque cargado capaz de destruir grandes cantidades de terreno.
Con las acciones básicas de rehabilitación y las misiones principales podemos obtener alrededor de diez horas de contenido adicional, aunque la cifra puede crecer muchísimo si nuestro objetivo es completar todos los hábitats, encontrar todos los secretos o simplemente dar rienda suelta a nuestra creatividad. En un juego como Pokémon Pokopia, donde la duración depende en buena medida de cuánto queramos construir, el potencial para invertir decenas de horas adicionales está ahí.

Aunque la protagonista de esta reseña sea Cuenca Coralina, sería injusto hablar del regreso a Pokémon Pokopia sin mencionar la actualización gratuita 2.0 que acompaña al lanzamiento. Algunas de sus novedades no son tan llamativas como un nuevo vecindario submarino, pero solucionan pequeñas molestias que llevábamos arrastrando desde el lanzamiento.
Una de las más importantes afecta a los hábitats. Antes, mover determinados objetos podía hacer que el juego dejara de reconocer un hábitat y obligarnos posteriormente a reconstruirlo e invitar de nuevo al Pokémon correspondiente. Ahora, cuando restauramos ese mismo hábitat dentro de la zona, sus habitantes pueden regresar automáticamente y reconocen con mayor rapidez los elementos que volvemos a colocar.
También se han añadido mejoras para gestionar los materiales. Podemos transferir objetos en bloque entre la mochila y el almacén, tasar hasta diez reliquias de una sola vez y utilizar primero los materiales almacenados cerca del banco de trabajo al fabricar. Los Portal Pods son especialmente útiles porque permiten acceder al almacenamiento desde diferentes puntos y reducen esos viajes absurdos que todos hemos hecho alguna vez porque el material que necesitábamos estaba en el pueblo equivocado.
A esto se suman ajustes en movimientos como Surf y Rodar, compañeros que pueden acompañarnos durante diferentes desplazamientos, nuevas posibilidades de construcción y pintura, mejoras de rendimiento y numerosas correcciones. Son cambios pequeños por separado, pero juntos hacen que la experiencia resulte bastante más cómoda.
Y aquí hay que distinguir muy bien ambos contenidos: Buceo y las mejoras generales de la actualización 2.0 son gratuitas, mientras que Cuenca Coralina y sus contenidos específicos forman parte del Pase de Expansión. Es una diferencia importante, especialmente porque algunas mejoras de calidad de vida eran, en mi opinión, necesarias desde el lanzamiento.
Pokémon Pokopia – Pase de Expansión Parte 1: Cuenca Coralina no intenta reinventar el juego que ya conocíamos y tampoco lo necesita. Su mayor virtud está en coger una fórmula que funcionaba y ponerla bajo el agua, obligándonos a pensar en tres dimensiones y ofreciendo nuevas razones para volver a construir, explorar y descubrir Pokémon. La historia podría haber dado mucho más de sí y las restricciones del nuevo vecindario no gustarán a todo el mundo, pero cuando dejamos de buscar una gran aventura narrativa y nos entregamos a la creatividad, Cuenca Coralina demuestra ser justo el tipo de contenido que Pokémon Pokopia necesitaba para seguir teniendo vida después de haber exprimido buena parte de su propuesta original.




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