Como cada lunes, hemos podido viajar a través de la historia de España con un nuevo capítulo del Ministerio del Tiempo, titulado Refugiados en el Tiempo.
El capítulo comienza fuerte: Alonso y Pacino están ante un pelotón de fusilamiento en Bogotá, en el 1828. Antes de disparar, aparece Simón Bolívar (Juan Pablo Shuk), y evita la ejecución, ya que quiere interrogarlos personalmente para saber si van a atentar contra su vida.

Justo a tiempo
En el presente, Marta no mejora y los médicos no saben qué pueden hacer. Salvador, Ernesto e Irene están preocupados por los Hijos de Padilla, ya que creen que tienen a dos de sus líderes, y por el Ángel Exterminador, ya que ninguno de los de Peñíscola era agente del Ministerio, y sin embargo lo conocen a la perfección.
Mientras, un joven guía a un grupo de moriscos de 1609 a través de un túnel, que acaban en pleno 2017, lo que provoca el revuelo en los medios de comunicación y en el Ministerio. Para taparlo comunican que es una manifestación de figurantes. Ernesto y Lola reciben a estos refugiados.
Alonso y Pacino le dicen a Bolívar que vienen por un tratado comercial y el reconocimiento de las colonias. Bolívar cree reconocerlos, pero por los nombres consiguen desviarlos. Bolívar les invita a quedarse mientras estudia los documentos del tratado. En escena entra Manuela (Inma Lloret), su pareja, quién también fue clave para la liberación de las colonias.

Me pregunto si no les habrá costado grabarlo con esa cara tan seria
Más tarde llaman a Salvador, y le comentan que creen que Bolívar les recuerda y este momento sabemos la misión: proteger a Bolívar y coger al culpable vivo. A Alonso no le hace gracia la misión, y acaban discutiendo sobre la independencia de las colonias (parece que Olivares sí que tiene el libro de la puerta al futuro).

Soñar es gratis Pacino
En el 2017, se empiezan a repartir alimentos y comienzan a hacer reconocimientos médicos a los refugiados. Llega el delegado del gobierno, y aunque esperan a Marisa (Nieve de Medina), llega su sustituto: Bosco (Luis Iglesia), quien no es nada menos que el del Ángel Exterminador, que quiere devolver a los árabes a su origen, pero Irene se niega porque primero hay unos protocolos, sobre todo sanitarios.

I’m here, bichos!
Con los enfermos está Velázquez (Julián Villagrán) para ayudar. El portavoz del grupo, Habib (Said El Mouden), es médico, y le explican que han viajado por el tiempo y necesitan saber cómo viajaron por el tiempo, y les dice que un joven cristiano llamado Cosme (Guido Balzaretti) les salvó y les indicó el camino.

Habib atendiendo a sus compañeros
Ernesto se huele que es un infiltrado y da la alarma. Encuentran al joven en las galerías y al pobre Velázquez le da un soponcio. Al darse la vuelta para mirar a Ernesto y a Lola, enseña la bomba que lleva y grita “trágala perro”, pero Lola es más rápida y le mete una bala entre ceja y ceja. Bosco quiere echar la culpa del intento de atentado a los refugiados (¿Se habrá infiltrado el Ángel Exterminador también en la UE?), pero no da resultado porque tanto Ernesto como Salvador están seguros de que han sido engañados y que el terrorista era uno de los Hijos de Padilla, pero a Bosco le da igual y les dice que quiere que se vayan en 48 horas.

¡Caaaasi!
Alonso increpa a los senecales de Bolivar. Manuela y Pacino intentan mediar, pero Alonso acaba retando en duelo a uno de ellos, a Rafael Urdaneta (Ramiro Blas). Pacino le echa la bronca porque puede perder la vida y cambiar la historia, ya que Rafael será el último presidente de la Gran Colombia.
En el Ministerio le explican todo lo que ha pasado a Habib, ya que están haciendo chequeos de seguridad, pero no había nada peligroso. Salvador quiere que Ernesto vaya a su época para que los moriscos al volver estén seguros. Angustias le dice a Salvador que ponga la televisión, donde vemos a Elena (Susana Córdoba) hablando en un plató sobre los refugiados, sembrando la duda sobre la versión del Ministerio.

La que has liado pollito
Mientras, por fin se desvela parte del plan del Ángel Exterminador: Conquistar el Ministerio del Tiempo.
Lola se da cuenta que Velázquez está deprimido por la situación de los moriscos. Ella le cuenta que le recuerda a la guerra civil, cuando ayudaba a los republicanos y a judíos. Él le cuenta que tenía un esclavo morisco, Juan de Pareja, que también pintaba, y se arrepiente de no haber visto antes su talento, y así hubiera finalizado sus obras. Ernesto llama a Lola para que vayan a ver a Felipe III (Federico Aguado) para el salvaconducto de los moriscos y Velázquez, como siempre, se cuela en la misión.

Antes y ahora majete
Mientras, a Elena la intentan secuestrar, pero la ayuda de Angustias e Irene lo evitan. Bosco le dice a Salvador que está decepcionado por no haber evitado que hablase con Elena, y le amenaza con el cese al no haber dicho a Presidencia lo de las sociedades secretas. Le pide a Salvador que cuando Marta despierte quiere interrogarla. Salvador le pilla a porque no entiende una referencia a Chiquito (me imagino que los delegados de Presidencia serán de nuestro tiempo, y, seamos sincero, ¿quién no conoce a Chiquito?).
En Bogotá, Pacino le pide a Bolívar que intervenga en el duelo, pero él se niega ya que es un asunto de ambos. Alonso da un disparo al aire (ya que por sorteo le ha tocado primero). Rafael le apunta, pero acaba dando otro disparo al aire y se disculpa por haberle provocado, reconociendo que es un digno rival.

Un gran momento de tensión
Más tarde, descubren que hay datos nuevos sobre el atentado a Bolívar: hay una grabación del atentado, y Alonso se da cuenta de que es español y que habla como si fuera de su época, y sospechan del Ángel Exterminador. Le dicen a Manuela que hay otra conspiración, y confiesan que lo del tratado del comercio era una mentira, que han ido para evitar el atentado, detrás del cuál se encuentra Santander. Ella increpa a Alonso, ya que le escama que diga que quiere salvar a Bolívar ya que le ha notado que está en contra del Libertador.

Manuela, Libertadora
En 1609, en la reunión con Felipe III, le piden que les perdonen, que no se merecen morir (ya que la expulsión les costará la vida). Le intentan convencer diciendo que son cristianos, pero dice que Lerma le ha contado que intentarán acabar con él, así que no va a mover un dedo por ellos. Cuando van a salir, ven a Margarita de Austria (Elena Rivera), y Lola se acerca a ella para ver que le pasa, y descubren que su hijo Felipe está enfermo.
En el interior del Ministerio, Salvador muestra a Elena que sí se puede viajar en el tiempo, y le cuenta que su vida corre peligro por declarar en televisión sobre los refugiados, y que se quedará allí como medida de seguridad. La lleva con los refugiados, y le cuenta que los devolverán a su época. Recibe una llamada y descubre que Ernesto, Lola y Velázquez han fracasado en la misión y Velázquez cuenta que el médico que curó a Felipe III fue un morisco y Ernesto recuerda que Habib dijo que él era médico y que había curado a reyes. Hablan con él y reconoce que fue él quién curó a Felipe III de niño. Una de las mujeres del campamento se pone de parto e Irene y Angustias asisten al parto.

Felipe III y Margarita de Austria
En la Gran Colombia, vemos a Manuela drogando a Bolívar. Los conspiradores mueven ficha y entran a la casa de Bolívar. Alonso y Pacino salen a evitar el atentado, mientras que Manuela protege la puerta del dormitorio de Bolívar. El cabecilla (Agus Ruiz), que es del Ángel Exterminador, llega hasta donde está Manuela, la aparta de un botefón. Al grito de “Viva los viejos fueros” dispara a la cama, cayendo en la trampa, ya que Pacino le esperaba en la habitación. Como sabe que no puede matarle, se vale de ello para amenazarle, pero aparece Alonso para noquearlo (más de una vez).

El Terminator del Ángel Exterminador
Ernesto, Lola y Velázquez vuelven al siglo XVII para decirle que un médico puede curar al príncipe, y que tienen que atender a sus peticiones. Entra en escena el médico y el rey le reconoce. Estando con el niño, Ernesto le da el medicamento para que sane. El resultado es que los moriscos consiguen un salvaconducto para ir a Italia bajo el amparo del Papa. Irene y Salvador le dan las nuevas a Bosco, quién no sabía que Bolívar era una misión.

Menudo pecador
De nuevo en Bogotá, Bolívar y Manuela se despiden de la patrulla, y ellos les cuentan que su misión era salvarlo desde el principio. Él les comenta que les confundió con quiénes les ayudó a conquistar a su primera esposa, y se lamenta que habiendo luchado para que Gran Colombia no se pareciese a España, al final se parecen más de lo que a él le gustaría.

Bolívar, poniéndose al día
El hombre que intentó asesinar a Bolívar ya está en el Ministerio. Irene cuenta al resto de los médicos han señalado que cicatriza rápido, que las balas se han deformado dentro de él, y que han necesitado triple sedación para noquearlo. Salvador cuenta el final de Santander, Bolívar y Manuela, que para los dos últimos no será muy halagüeño. Elena se encuentra con Alonso, y éste la lleva a su época y a Sevilla, para que vea a Blanca, su esposa.

Elena viendo a Blanca
El capítulo finaliza en el hospital, dónde Marta despierta al lado de Pacino, pero no le reconoce.
Y así termina otro capítulo buenísimo, que nos habla tanto del pasado como del presente, y sobre todo de lo poco que hemos aprendido. Además, el avance, por lo menos a mí, me deja con ganas de más, ¡gracias por otro capítulo!



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