Ha pasado un año desde que Sucker Punch Productions nos invitó a recorrer las tierras de Ezo con Ghost of Yōtei, una aventura que recuperaba las bases de Ghost of Tsushima para contar una historia de venganza protagonizada por Atsu, una guerrera dispuesta a acabar con los responsables de la muerte de su familia. El resultado fue uno de los títulos más destacados de PlayStation 5, especialmente por la calidad de su sistema de combate, su extraordinaria ambientación y una protagonista que conseguía diferenciarse de Jin Sakai, el héroe de la primera entrega.
Volver a Ezo después de tanto tiempo me ha permitido comprobar que muchas de aquellas sensaciones siguen intactas. Los enfrentamientos continúan siendo tan satisfactorios como los recordaba, recorrer sus paisajes a caballo sigue teniendo un encanto especial y la dirección artística conserva esa capacidad para sorprendernos incluso cuando creemos haberlo visto todo. También es cierto que, con la perspectiva que da el tiempo, algunos aspectos de su estructura resultan más previsibles, especialmente en lo relacionado con las actividades secundarias y determinados encuentros.
Coincidiendo con su primer aniversario, Sucker Punch Productions recupera su aventura con Ghost of Yōtei: Edición Completa, una versión que reúne el juego original, el cooperativo Ghost of Yōtei: Legends y los contenidos de la Edición Digital Deluxe, además de incorporar dos novedades importantes: la expansión narrativa Ghost of Yōtei: Ecos de Sekigahara y Ghost of Yōtei: Most Wanted, un modo de supervivencia inspirado en los roguelike.

Uno de los elementos que más me gustaron de Ghost of Yōtei fue la personalidad de Atsu, una protagonista bastante diferente de Jin Sakai. Mientras que el samurái de Ghost of Tsushima debía enfrentarse al conflicto entre el honor y la necesidad de adaptarse a una guerra que exigía abandonar sus principios, Atsu se encontraba consumida por una venganza que había terminado condicionando prácticamente todos los aspectos de su vida. Su carácter agresivo, la desconfianza hacia quienes la rodeaban y su determinación por acabar con los Seis de Yōtei construían un personaje interesante, aunque determinados episodios de su pasado apenas llegaban a desarrollarse durante la campaña.
Ghost of Yōtei: Ecos de Sekigahara aprovecha precisamente ese vacío para profundizar en una etapa anterior de su vida. A diferencia de lo que sucedía con la expansión de la isla de Iki en Ghost of Tsushima, esta nueva historia no funciona como una continuación del desenlace, sino que se integra directamente en los acontecimientos de la campaña principal. Para acceder a ella debemos haber avanzado lo suficiente en nuestra búsqueda de los Seis de Yōtei, concretamente después de derrotar a Oni y Kitsune. A partir de ese momento, una nueva recompensa ofrecida por Kojiro nos pone tras la pista de Nagato, conocido como el Apuesto, un personaje que despierta inmediatamente el interés de nuestra protagonista.

Lo interesante es que Nagato no es un desconocido para Atsu. Ambos compartieron una etapa importante de sus vidas y mantienen una relación marcada por acontecimientos que iremos descubriendo conforme avanza la historia. Su reencuentro se produce en unas circunstancias poco favorables, obligándolos a colaborar para resolver un conflicto relacionado con las Víboras, una organización de cazadores furtivos que anteriormente respondía ante la Serpiente, uno de los enemigos de la aventura original. La muerte de su líder ha provocado una lucha interna por ocupar su posición, y nuestra protagonista termina involucrándose en ella por motivos mucho más personales que la recompensa ofrecida.
La búsqueda nos conduce hasta las laderas de Ashoro, una nueva región de Ezo que ha quedado prácticamente bajo el control de esta organización. Este conflicto sirve como punto de partida para una historia que alterna los acontecimientos del presente con varios recuerdos de la batalla de Sekigahara, en la que Atsu participó durante su estancia en el continente japonés, antes de regresar a su hogar para emprender su venganza.

Aunque el nombre de la expansión podría hacernos pensar que la batalla de Sekigahara ocupa buena parte del argumento, lo cierto es que su presencia es más limitada de lo que esperaba. Los recuerdos aparecen en determinados momentos y nos permiten conocer aspectos importantes de la vida de Atsu, pero la mayor parte de la aventura continúa desarrollándose en el presente. No creo que sea una mala decisión, porque estos fragmentos ayudan a comprender mejor su personalidad y están bien integrados en la narración. Sin embargo, me habría gustado que Sucker Punch aprovechara más aquel episodio, especialmente por las posibilidades que ofrecía para explorar una etapa apenas conocida de la protagonista.
Donde sí creo que la expansión funciona especialmente bien es en la relación entre Atsu y Nagato. Sus conversaciones permiten descubrir una complicidad que se ha ido deteriorando con los años, pero que todavía sigue presente. Resulta interesante observar cómo se comporta nuestra protagonista junto a alguien que la conoció antes de convertirse en la guerrera que controlamos durante la campaña, porque deja entrever una faceta más vulnerable que normalmente intenta mantener oculta. A ello contribuye la interpretación de Erika Ishii, que vuelve a ponerse en la piel de Atsu y consigue transmitir muy bien esa mezcla de dureza, resentimiento y emociones que el personaje apenas se permite expresar.


Si algo consiguió mejorar Ghost of Yōtei respecto a su predecesor fue el sistema de combate. Sucker Punch Productions apostó por unos enfrentamientos más agresivos y variados, donde la elección del arma adecuada adquiría una importancia considerable. La posibilidad de alternar entre diferentes estilos, aprovechar las armas de los enemigos y combinar movimientos defensivos con ataques contundentes aportaba un ritmo que funcionaba especialmente bien cuando nos enfrentábamos a grupos numerosos.

La expansión Ecos de Sekigahara mantiene prácticamente intacta esa base, aunque incorpora algunas novedades que amplían nuestras posibilidades. La más llamativa es la llegada de las armas pesadas, entre las que encontramos mazas, martillos y garrotes que podemos recoger de determinados enemigos. Estos objetos permiten ejecutar golpes especialmente contundentes, capaces de romper las defensas de los adversarios más resistentes e incluso abrir determinados obstáculos durante la exploración. Su utilización, sin embargo, está limitada por su durabilidad, ya que terminan rompiéndose después de varios golpes. Me parece una incorporación acertada, especialmente cuando nos enfrentamos a enemigos protegidos por armaduras, aunque personalmente sigo encontrando más satisfactorio desarmar a un rival y utilizar su propia espada contra él.
También encontramos una nueva habilidad para el arco que permite disparar tres flechas contra objetivos diferentes, una técnica bastante útil cuando queremos acabar rápidamente con varios enemigos sin exponernos demasiado. A ello se suma la aparición de adversarios con nuevas capacidades, entre los que destacan aquellos que pueden clavarnos una flecha en el brazo e impedir temporalmente que recuperemos salud o utilicemos determinadas habilidades. Para volver a disponer de ellas debemos retirarnos el proyectil, algo que introduce un pequeño componente estratégico y nos obliga a prestar más atención a los ataques a distancia.

La exploración también tiene bastante protagonismo gracias a las laderas de Ashoro, una región que conserva la estructura del juego original, con campamentos enemigos, recompensas, historias míticas y distintas actividades repartidas por el escenario. Sus bosques cubiertos de niebla, los caminos montañosos y los asentamientos ocupados por las Víboras ofrecen una ambientación bastante atractiva, mientras que la presencia de trampas y determinados enemigos añade variedad a los encuentros. Durante nuestros recorridos podemos descubrir nuevas armaduras, tintes, aguas termales y personajes secundarios, además de pequeños relatos que ayudan a conocer mejor lo que ha ocurrido en la región.
En cuanto a su estructura, Ecos de Sekigahara cuenta con siete misiones principales, aunque para alcanzar su desenlace debemos derrotar a varios aspirantes a ocupar el puesto de la Serpiente. Esto provoca que algunas actividades que inicialmente parecen secundarias terminen siendo necesarias para continuar la historia. Entiendo que la intención es animarnos a explorar la región y aprovechar mejor sus contenidos, pero también es cierto que puede resultar algo forzado para quienes prefieran centrarse exclusivamente en el argumento. Por suerte, los enfrentamientos mantienen un buen nivel y algunos enemigos consiguen plantear desafíos interesantes incluso cuando disponemos de un equipamiento avanzado.
Completar la historia principal nos llevará aproximadamente cinco horas, una duración que puede aumentar hasta las siete o diez si dedicamos tiempo a las actividades adicionales. No me parece una cifra especialmente mala para una expansión, aunque reconozco que esperaba algo más, sobre todo por el interés que despiertan sus personajes.

La otra gran novedad de esta edición es Ghost of Yōtei: Most Wanted, un modo independiente que recupera el sistema de combate del juego original y lo adapta a una estructura inspirada en los roguelike. Su funcionamiento consiste en seleccionar una recompensa desde un tablón y comenzar una partida en la que debemos superar distintas oleadas de enemigos y enfrentamientos contra jefes hasta alcanzar nuestro objetivo final. Durante el recorrido conseguimos ventajas que modifican nuestras capacidades, mientras que las recompensas obtenidas permiten desbloquear mejoras permanentes, nuevas habilidades, equipamiento y personajes. De esta manera, cada intento contribuye a nuestra progresión, incluso cuando no conseguimos completar el desafío.
El modo incluye cuatro personajes jugables con estilos de combate propios. Atsu mantiene su versatilidad habitual y puede combinar las dos katanas con diferentes herramientas de apoyo, mientras que Oyuki apuesta por movimientos más ágiles y técnicas relacionadas con el sigilo, utilizando armas como la kusarigama y los kunai. Nagato, por su parte, ofrece un estilo que combina la lanza con distintas herramientas a distancia, permitiendo afrontar los enfrentamientos de una manera diferente. Cada uno dispone de habilidades especiales y movimientos definitivos que podemos potenciar conforme avanzamos, por lo que merece la pena dedicarles algo de tiempo para descubrir qué posibilidades ofrecen.
Sin embargo, uno de los mayores atractivos de Most Wanted es el regreso de Jin Sakai, protagonista de Ghost of Tsushima. Su incorporación supone un detalle especialmente agradecido para quienes disfrutamos de aquella aventura, ya que recupera las cuatro posturas de combate que utilizábamos para enfrentarnos a distintos tipos de enemigos. También mantiene algunas de sus técnicas más características, incluida la Postura Fantasma, y vuelve a contar con la interpretación de Daisaku Tsuji.
La Edición Completa también incluye Ghost of Yōtei: Legends, el cooperativo para hasta cuatro jugadores que ya estaba disponible gratuitamente para los propietarios del juego original. Esta modalidad nos permite enfrentarnos a versiones sobrenaturales de los Seis de Yōtei mediante diferentes misiones de historia, supervivencia e incursiones. Aunque no representa una novedad para quienes ya lo disfrutaron, su presencia amplía considerablemente el contenido disponible, especialmente para los jugadores que prefieren compartir los combates con amigos. Conviene recordar, eso sí, que para participar en las modalidades en línea es necesario disponer de una suscripción activa a PlayStation Plus.


Visualmente, Ghost of Yōtei continúa siendo uno de los títulos más atractivos de PlayStation 5. Sucker Punch Productions volvió a demostrar que una dirección artística cuidada puede resultar mucho más importante que perseguir constantemente el realismo, construyendo unos escenarios que destacan por su iluminación, el tratamiento del color y la manera en que los elementos naturales se integran en el paisaje.
La expansión Ecos de Sekigahara mantiene ese excelente nivel con la incorporación de las laderas de Ashoro, una región que presenta una personalidad algo diferente a la de otros territorios. La niebla adquiere un protagonismo importante y contribuye a crear una atmósfera más inquietante, especialmente en aquellas zonas donde la actividad de las Víboras ha dejado evidentes señales de destrucción.

En lo técnico, una de las principales novedades de esta edición es la incorporación de Quick Spectral Super Resolution (QSSR), una tecnología de reconstrucción de imagen mediante inteligencia artificial desarrollada a partir del trabajo conjunto de Sony y AMD dentro del Proyecto Amethyst. Su objetivo es mejorar la definición y estabilidad de determinados elementos visuales, especialmente en aquellos escenarios donde abundan los detalles pequeños, como la vegetación o los objetos situados a cierta distancia.
Las mejoras no transforman por completo la apariencia del juego, algo comprensible si tenemos en cuenta que el título original ya ofrecía una calidad gráfica excelente, pero contribuyen a mantener una imagen más estable y definida en determinadas situaciones. También se agradecen las nuevas opciones relacionadas con la personalización visual y el modo Foto, especialmente porque Ghost of Yōtei es uno de esos juegos en los que resulta difícil no detenerse de vez en cuando para contemplar el paisaje.


El apartado sonoro fue otro de los elementos que mejor acompañaron la aventura original, y esta edición mantiene prácticamente todas sus virtudes. La banda sonora continúa combinando instrumentos tradicionales japoneses con composiciones más intensas durante los enfrentamientos, mientras que los efectos ambientales ayudan a transmitir la personalidad de los distintos escenarios.
En Ecos de Sekigahara, las principales novedades proceden del trabajo de los intérpretes. Erika Ishii vuelve a dar vida a Atsu y encuentra nuevas oportunidades para explorar una faceta diferente del personaje, especialmente durante las escenas relacionadas con su pasado y su relación con Nagato. Su interpretación mantiene la dureza que caracteriza a la protagonista, pero también deja espacio para momentos de mayor vulnerabilidad, algo que ayuda a comprender mejor determinados acontecimientos de su vida.
En cuanto a la música, el parche 2.0 incorpora nuevas pistas para el modo Watanabe, que ofrece una selección de composiciones de estilo lo-fi para acompañar nuestros recorridos por Ezo. Se trata de una propuesta bastante particular, pero que funciona sorprendentemente bien durante los momentos más tranquilos de la exploración. Por lo demás, el juego mantiene su localización al español y la posibilidad de seleccionar las voces originales japonesas, de manera que cada jugador puede disfrutar de la aventura con la configuración que prefiera.


Ghost of Yōtei: Edición Completa es una buena oportunidad para regresar a una de las aventuras más destacadas de PlayStation 5, aunque sus novedades están dirigidas principalmente a quienes disfrutaron del juego original y desean seguir explorando su mundo. Ecos de Sekigahara amplía el pasado de Atsu con una historia interesante y una relación entre personajes que funciona muy bien, aunque su duración y el carácter continuista de algunas misiones dejan la sensación de que podría haberse aprovechado algo más. Por su parte, Most Wanted consigue sacar partido al excelente sistema de combate de Sucker Punch Productions y aporta un componente de rejugabilidad muy agradecido, especialmente gracias a sus cuatro personajes y al regreso de Jin Sakai, aunque la repetición de escenarios puede terminar pasando factura después de muchas partidas. El apartado audiovisual mantiene el excelente nivel de la aventura original y las mejoras gratuitas del parche 2.0 contribuyen a pulir algunos aspectos de la experiencia. Para quienes todavía no hayan descubierto Ezo, esta edición constituye la opción más completa, mientras que los propietarios del título original encontrarán en la actualización de 14,99 euros una propuesta bastante razonable por el contenido que incorpora.




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