
Han pasado treinta años desde que un vaquero de trapo y un guardián espacial de plástico se disputaron el cariño de un niño, y los juguetes de Andy han elegido el momento justo para reaparecer en consola: a dos semanas del estreno de la quinta película, Atari y Digital Eclipse soltaban en junio la noticia de que preparaban no uno, sino dos lanzamientos. Uno mira hacia atrás con lupa de coleccionista; el otro rescata un juego que muchos se perdieron por no tener a nadie con quien compartir mando.
Toy Story: Retro Roundup! reúne cinco juegos repartidos en once versiones, donde vamos a encontrar plataformas de 16 bits, entregas tridimensionales de la primera PlayStation y una remesa de cartuchos de Game Boy y Game Boy Color. Todo ese catálogo salió de las manos de Traveller’s Tales y Tiertex Design Studios entre 1995 y 2001, con Activision y Disney Interactive detrás en la distribución, y se completa con un invitado sorpresa: Bichos, la segunda película de Pixar.
La otra mitad del pack es Toy Story 3 Complete Edition, versión mejorada del juego que Avalanche Software firmó en 2010 y que por primera vez salta a las consolas actuales. «Complete» no es un adjetivo vacío: reúne el contenido que en su día quedó encerrado en la edición de PlayStation 3, como poder manejar a Zurg en la Caja de Juguetes. Puede comprarse cada título por separado en digital o en un Double Pack físico, disponible en consolas PlayStation y Nintendo, que en España es distribuido por con Meridiem Games.

Hablar de argumento en un recopilatorio como este exige ir caso por caso, porque cada juego decidió qué hacer con sus películas de maneras muy distintas. Algunos se pegan al guion; otros lo usan de trampolín; y uno directamente se inventa su propia historia.
Toy Story (Mega Drive, Super Nintendo y Game Boy)
La primera adaptación llegó en noviembre de 1995, incluso antes de que la película se estrenase en todo el mundo, y sigue la trama original con bastante fidelidad: la fiesta de cumpleaños de Andy, la llegada de Buzz Lightyear, los celos de Woody, el paso por casa de Sid y la huida final detrás del camión de mudanzas. Lo curioso es cómo se reparte el relato en fases con objetivos muy concretos, como guiar a los soldaditos hasta el vigilabebés. Las versiones de 16 bits se diferencian en detalles que los aficionados reconocerán al instante, y la de Game Boy es una reducción en blanco y negro que cuenta lo mismo con mucho menos aire.

Toy Story 2: Buzz Lightyear to the Rescue! (PlayStation y Game Boy Color)
Aquí cambia el punto de vista: manejamos a Buzz en su cruzada para rescatar a Woody, robado durante un mercadillo. La película sirve de esqueleto y cada nivel inventa su propia microhistoria, de modo que escenarios que apenas ocupaban unos segundos en pantalla se convierten en mundos enteros. La versión de Game Boy Color toma un camino distinto: es un plataformas de desarrollo lateral que vuelve a narrar la cinta con sus propios recursos y mucha animación cuidada.
Una virtud de Toy Story 2: Buzz Lightyear to the Rescue! es que sabe cuándo apartarse de la película. No se limita a repetir escenas, sino que las usa como excusa para plantear retos: un almacén, una obra, un barrio entero que explorar como lo haría un juguete diminuto en un mundo de tamaño humano. Ese cambio de escala, que en su día maravilló, sigue siendo el mejor argumento narrativo de todo el recopilatorio.

Buzz Lightyear of Star Command (PlayStation y Game Boy Color)
Es el título más raro del lote, porque no adapta ninguna película sino la serie de dibujos protagonizada por Buzz, que llegó a las 62 entregas entre 2000 y 2001. Cada fase se inspira en un episodio y presenta a sus villanos mediante breves informes, con la suposición de que quien juega ya conoce a la banda de Zurg.

Toy Story Racer (PlayStation y Game Boy Color)
Si buscas una trama, aquí no la hay en sentido estricto: Woody, Buzz y compañía conducen coches teledirigidos por circuitos que nacen de las dos primeras películas, desde la casa de Sid hasta Pizza Planet. La gracia narrativa está en el detalle, como encontrarse con la habitación de Andy reconvertida en circuito, tomada del juego de Buzz de 1999.

Bichos (PlayStation y Game Boy Color)
La invitada sorpresa lleva a Flik por el hormiguero, la ciudad de los insectos y el mundo exterior, mientras trata de reunir ayuda para plantar cara a los saltamontes. El juego no repite la película plano a plano, sino que construye una estructura de misiones donde cada zona exige encontrar objetos concretos. Fue el primer juego tridimensional de movimiento libre de Disney Interactive, algo que resulta clave para entender la evolución posterior. En Game Boy Color, la historia se vuelve lineal e incluye tramos a lomos de Dim.

Toy Story 3 Complete Edition
La campaña principal ocupa ocho niveles que adaptan, con libertad, la despedida de Andy y el paso de los juguetes por la guardería. Hay momentos pensados para fans, como la secuencia inicial del asalto al tren y esa fase que recrea el videojuego de Buzz que aparecía al comienzo de la segunda película, con su pasaje secreto incluido. Pero el verdadero «argumento» del juego está fuera de la película: en la Caja de Juguetes, un pueblo del oeste que inventa sus propias tramas a base de encargos de vecinos, bandidos y visitas inesperadas, con Hamm como alcalde.
Un detalle que no conviene pasar por alto es el orden en que se descubre todo. Jugados en secuencia, los juegos dibujan una pequeña historia paralela: la del paso de los dos a los tres planos, del salto lateral al mundo abierto, de la adaptación literal a la reinterpretación. Bichos funciona ahí como bisagra y el propio estudio lo defiende así, como un eslabón entre los diseños de Toy Story y de su secuela.

Nadie va a este recopilatorio buscando un guion nuevo, y eso es precisamente lo interesante: el conjunto funciona como un álbum de cómo se adaptó un mismo universo en distintos formatos y épocas. Toy Story 2: Buzz Lightyear to the Rescue! y Bichos son las que mejor sostienen la ilusión de estar dentro de la película; Buzz Lightyear of Star Command exige conocer la serie; y la campaña de Toy Story 3 Complete Edition resulta correcta pero casi subordinada a su modo libre.

Retro Roundup!: cinco formas de jugar a un mismo mundo
Lo más valioso del paquete es la variedad. El Toy Story de 16 bits es un plataformas exigente en el que Woody salta, trepa y se columpia con su cuerda, y al que de pronto le da por convertirse en un pseudo-3D estilo «Doom» o en un nivel de carreras a bordo de RC, el coche teledirigido de la película. Esa mezcla era ambiciosa entonces y sigue siendo desconcertante hoy, y también muy difícil, con picos de dificultad que a veces castigan más en fases tardías de lo que cabría esperar.

Toy Story 2: Buzz Lightyear to the Rescue! es, para muchos, el corazón del conjunto. Cada nivel es una zona abierta donde se buscan fichas de Pizza Planet para desbloquear nuevas áreas, y Buzz dispone de doble salto, pisotón, giro, láser, cuerdas y barras. Se agradece que no haya pantallas de carga entre habitaciones y que se pueda saltar de nivel en cualquier momento. Quien recuerde el nivel de la obra y el jefe del martillo neumático sabrá que no es un paseo, y la cámara de la época, sin control con el stick derecho, a veces juega en contra.

Buzz Lightyear of Star Command es un caso aparte: un tirador arcade en tercera persona contra reloj, con armas de munición limitada, jetpack, hoverboards y jefes con escudos que solo ceden ante cierto tipo de arma, y que además te compiten la carrera hasta la meta. Tiene modos de reto con contrarreloj y búsqueda de objetos, y enamorará a quien disfrute memorizando rutas. Toy Story Racer, por su parte, ofrece conducción de coches teledirigidos con giro muy ágil y casi sin derrapes, 200 desafíos repartidos entre varios personajes, modo batalla y multijugador. Es, probablemente, el título más generoso en contenido.

Bichos completa la jugada con un enfoque más pausado: Flik lanza bayas, rebota sobre enemigos y, sobre todo, convierte semillas en plantas distintas (setas para saltar, hojas para plataformas, plantas que dan recursos), con combinaciones cada vez más elaboradas para alcanzar zonas inaccesibles. Algunas versiones de Game Boy se quedan más cortas: el Toy Story de Game Boy tiene una física lenta, y el de Buzz en Game Boy Color obliga a descubrir por tu cuenta cuándo funcionan las alas, con soluciones algo crípticas.
Conviene hablar también de la dificultad, porque condiciona la lectura de todo lo demás. Estos juegos se diseñaron en una época en la que se alquilaban en videoclub y se esperaba que el jugador no pudiera acabarlos en un fin de semana, y eso se nota en picos de dureza que hoy resultan difíciles de justificar. El primer Toy Story esconde fases posteriores más sencillas que otras anteriores, y Buzz Lightyear of Star Command pide una precisión casi de speedrunner en su tramo final. La solución del equipo no ha sido suavizar el código, sino ofrecer a cada jugador su propia red de seguridad.

Si los juegos son tal como eran, el verdadero salto está en las herramientas. Cada título permite rebobinar la partida con un botón para deshacer un salto fallido o un golpe de más, y guardar y cargar en cualquier punto, con tres ranuras por juego. Es la diferencia entre abandonar a la tercera fase y llegar al final. Rex se convierte en el asesor del recopilatorio con sus códigos (vidas infinitas, invencibilidad, desbloqueo de personajes y niveles) y un modo práctica en el que el dinosaurio juega por ti para enseñarte cómo superar un tramo, tras lo cual puedes tomar el mando en el momento que quieras. Conviene saberlo: los trucos desactivan logros y trofeos, pero el rebobinado y los estados de guardado no.
También se agradecen las instrucciones ampliadas, los filtros de pantalla que imitan las consolas originales y la posibilidad de alternar entre resolución original y mejorada en los títulos tridimensionales. En la parte negativa, no hay opción de reasignar botones y las entregas de PlayStation siguen sin permitir mover la cámara con el stick derecho, algo que a algunos jugadores les resultará incómodo.
Merece una mención el hecho de que se conserven las diferencias entre versiones. Ver cómo una misma licencia se resolvió de formas tan distintas en Mega Drive, Super Nintendo y Game Boy, o cómo Toy Story 2 se convierte en un plataformas lateral en portátil, permite una lectura casi académica del medio. No todas esas versiones apetecen jugarlas enteras, pero tenerlas a mano para comparar es un lujo para quien disfruta de la historia del videojuego.
Sobre la duración y el valor, el recopilatorio se mueve en una escala poco habitual para su precio. Entre los 200 desafíos de Toy Story Racer, la recolección de fichas en Toy Story 2: Buzz Lightyear to the Rescue!, los retos de tiempo de Buzz Lightyear of Star Command y los tres sistemas de guardado por título, hay horas de sobra para quien quiera completarlo todo, y al mismo tiempo se puede entrar y salir de un juego en minutos gracias a los estados de guardado. Esa doble naturaleza, de museo para visitar a ratos y de catálogo para exprimir, es seguramente su mayor acierto.
Toy Story 3 Complete Edition: una Caja de Juguetes que sigue siendo adictiva
Aquí el centro del juego es el modo libre, y la campaña funciona casi como un tutorial extendido. En ella, Woody se balancea en puntos concretos con su cuerda, Buzz lanza a sus compañeros hacia arriba y Jessie cae sobre plataformas muy estrechas, con la posibilidad de cambiar de personaje en cualquier momento. Algunas fases son muy breves y otras se alargan con recados algo pesados, y hay coleccionables fáciles de dejar atrás, lo que invita a repetir niveles.

La Caja de Juguetes es otra cosa. Con cerca de cien misiones, un pueblo que se amplía comprando edificios en el quiosco de Al, y encargos tan dispares como fotografiar a Stinky Pete para Wheezy, perseguir a un bandido con Bullseye o recorrer una mansión encantada de Sid con pararrayos incluido, se parece más a un precursor de los juegos acogedores de construcción que a un extra de película. Se puede jugar con un segundo jugador en local, y los más pequeños pueden participar sin sufrir demasiado. En lo nuevo, Zurg es ahora controlable, hay cuatro paquetes de decoración adicionales y todo el contenido antes dividido por plataformas está desbloqueado. Eso es todo: no hay nuevas mecánicas ni modos, y los tiempos de carga entre zonas siguen ahí.

Lo que más llama la atención de Toy Story: Retro Roundup! es la libertad para decidir cómo quieres ver cada juego. Los títulos poligonales de PlayStation admiten una opción de resolución multiplicada por cuatro que los deja sorprendentemente limpios, aunque siguen siendo gráficos de 1999 con sus texturas y su distancia de dibujado limitada (en Bichos, de hecho, ayuda a comprender por qué las plataformas exigen cierta paciencia). Si prefieres respetar el original, un filtro CRT suaviza los dientes de sierra y aproxima la imagen a la de un televisor de tubo. También hay filtros específicos para Game Boy: pantalla verde clásica y blanco y negro puro.
Las versiones de 16 bits son un caso fascinante. En Mega Drive, Toy Story usó para Woody y para Scud animaciones salidas directamente de Pixar, y el juego logra una paleta mucho más viva de lo que prometía el hardware. La versión de Super Nintendo suma color y mejores efectos de profundidad, pero pierde la fase de carreras de coches teledirigidos. Se incluye además una variante «Ultimate Edition» que parte de la versión norteamericana y recupera las estrellas coleccionables que faltaban. Por su parte, el vistoso formato 3D de Toy Story Racer en Game Boy Color, basado en vídeos precalculados, es una pequeña rareza técnica.
En Toy Story 3 Complete Edition el salto es más sutil. La versión de PS5 apunta a 4K y 60 fotogramas por segundo, mientras que en Switch 2 se queda en 1080p a 60 y en Switch original baja a 900p y 30 en modo televisor y 640p y 30 en portátil. Hay mejor iluminación y sombras, pero las escenas cinemáticas mantienen su resolución original, lo que provoca un contraste muy evidente cuando saltan en pantalla. Algunos analistas han detectado errores puntuales de iluminación en el cooperativo en versiones previas, algo que conviene vigilar.

Tampoco hay que olvidar las diferencias de presentación entre los juegos de 16 bits y los poligonales. Mientras Toy Story presume de fondos prerrenderizados que imitan el aspecto de la película, Toy Story 2: Buzz Lightyear to the Rescue! y Bichos apuestan por entornos tridimensionales completos, con una escala doméstica muy lograda: estanterías, cajas y muebles se perciben como paisajes enormes. En Toy Story 2 se puede alternar entre su resolución original y una más nítida, y es un buen ejemplo de cómo conviene probar ambas.
Mención aparte para el museo: modelos 3D de las cajas, con sus lomos y logos de consola, anuncios de revistas, bocetos y guiones gráficos. Visualmente es lo más bonito del paquete, y ver de nuevo la caja de un juego que tuviste en tu habitación tiene su efecto.

La música y los efectos son parte esencial de cómo se recuerdan estos juegos, y la colección lo sabe. Incluye un reproductor con las bandas sonoras de todos los títulos, y como joya, la del primer Toy Story aparece sin compresión y con calidad de CD, algo que antes no se había podido escuchar. Para quien llegó a esos temas desde una televisión de tubo, volver a oír los arreglos con claridad es casi una restauración emocional.
En voces, uno de los datos más bonitos del conjunto es que el actor que da vida a Woody en prácticamente todos los videojuegos desde 1995 es Jim Hanks, hermano de Tom Hanks, y su entrevista dentro del museo explica cómo trabaja el personaje. La serie de Buzz también reutilizó a su reparto original, lo que da coherencia a esa entrega. La contrapartida es que, en los clásicos, textos y voces llegan en inglés, aunque algunas ediciones originales contaban con doblaje en castellano; es una pena que no se hayan recuperado.
En idiomas, Toy Story: Retro Roundup! ofrece interfaz y subtítulos en doce idiomas, entre ellos español de España y de Latinoamérica, francés, italiano, alemán, japonés, coreano, polaco, portugués de Brasil y chino simplificado y tradicional; las voces se mantienen solo en inglés. Toy Story 3 Complete Edition estrena un sistema de subtítulos que no existía en el original y que amplía el abanico de lenguas, con textos en español y un catálogo que en el pack de Steam incluye, entre otros, checo, danés, neerlandés, finés, noruego y ruso. Se han señalado problemas puntuales de audio en esta última, pero nada que arruine la experiencia.

Las entrevistas del museo son, de hecho, parte fundamental del apartado sonoro. Seis cortos documentales reúnen a Jason Katz (Pixar), Luigi Priore (Disney & Pixar Games), Jon Burton y Jim Hanks, y escuchar a quienes hicieron los juegos explicar cómo los hicieron aporta un contexto que ningún manual de la época ofrecía. Es material de archivo que redondea la experiencia y hace que la colección se sienta viva.
Hay, por último, una cuestión de pura emoción que ninguna ficha técnica recoge. Estos juegos suenan, se mueven y se equivocan como lo hacían entonces, y eso incluye una forma de entender la música y el diseño de sonido, más modesta y más cálida que la de las superproducciones actuales. Que esas cualidades se hayan conservado, con la opción de decidir cuánto quieres modernizarlas, es el mayor mérito de un equipo que entiende que preservar no es lo mismo que pulir.

Toy Story: Retro Roundup! + Toy Story 3 Complete Edition es una carta de amor a una época en la que los videojuegos basados en películas podían ofrecer propuestas ambiciosas, con personalidad y una dificultad considerable. El museo, las entrevistas, la banda sonora en calidad CD y las herramientas de accesibilidad enriquecen una recopilación que permite redescubrir estos clásicos con mayor comodidad. Además, la Caja de Juguetes de Toy Story 3 Complete Edition sigue siendo una delicia, especialmente en cooperativo. Sin embargo, la falta de doblaje al castellano, las escasas mejoras de la tercera entrega y el envejecimiento de algunos títulos empañan parcialmente el conjunto. Aun así, es una propuesta muy recomendable para quienes crecieron con Woody y Buzz o quieran descubrir una parte de la historia de los videojuegos de Pixar.








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