
Hablar de Marvel y juegos de lucha era hablar de Capcom. X-Men: Children of the Atom, Marvel Super Heroes o Marvel vs. Capcom, juegos que convirtieron a los héroes y villanos de la Casa de las Ideas en auténticos iconos, mucho antes incluso de que el Universo Cinematográfico de Marvel los llevara a convertirse en un fenómeno mundial. Por eso, cuando se anunció MARVEL Tōkon: Fighting Souls, era inevitable preguntarse qué podía aportar un nuevo fighting game protagonizado por estos personajes y, sobre todo, qué ocurriría al ponerlos en manos de un estudio con una identidad tan marcada como Arc System Works.
Porque aquí está precisamente uno de los grandes atractivos del proyecto. La compañía japonesa es responsable de algunas de las propuestas más reconocibles del género en los últimos años, desde Guilty Gear y BlazBlue hasta Dragon Ball FighterZ o Granblue Fantasy Versus. No estamos ante un estudio que simplemente haya recibido la licencia de Marvel para hacer un juego de lucha, sino ante un equipo que lleva años entendiendo el género desde una perspectiva muy concreta: combates rápidos, personajes muy diferenciados, una enorme espectacularidad visual y un sistema que puede resultar accesible al principio, pero que esconde bastante profundidad cuando decidimos tomárselo en serio.
Y MARVEL Tōkon: Fighting Souls parte precisamente de esa idea para construir algo que no pretende ser un nuevo Marvel vs. Capcom. Su apuesta por los combates 4 contra 4, las asistencias, las rupturas de escenario y la posibilidad de combinar las habilidades de todo nuestro equipo le permiten buscar su propia identidad, mientras que su particular mezcla de cómic americano, manga y anime encaja como un guante con la filosofía de Arc System Works.

Arc System Works presenta una propuesta muy interesante: los combates son de cuatro contra cuatro, pero algo diferente a lo que nos tiene acostumbrado los juegos de lucha por relevos. Aquí el equipo funciona casi como un único luchador compuesto por cuatro personajes, donde todos comparten la misma barra de vida y diferentes recursos, y nuestra estrategia consiste en decidir cuándo controlar al personaje principal, cuándo llamar a un compañero y cómo aprovechar las características de cada integrante.
Una de las primeras cosas que hay que entender es que no basta con escoger cuatro personajes de Marvel que nos gusten y lanzarnos al combate. Evidentemente, podemos hacerlo, y nadie nos va a impedir formar un equipo con Spider-Man, Wolverine, Doctor Doom y Deadpool simplemente porque sean nuestros favoritos. Pero cuanto más jugamos, más evidente resulta que la composición del equipo tiene una importancia enorme.

Cada personaje cumple una función diferente y las posiciones que ocupan dentro de nuestro grupo determinan también el tipo de asistencia que proporcionarán. Uno puede lanzar un ataque a distancia, otro realizar un movimiento aéreo y otro utilizar una técnica mucho más personal y potente. Por eso, elegir el equipo termina siendo casi un pequeño rompecabezas: podemos buscar un personaje que domine el cuerpo a cuerpo, acompañarlo de otro que controle mejor la distancia y utilizar los restantes para cubrir determinadas situaciones defensivas o prolongar nuestros combos. Además, podemos decidir jugar prácticamente todo el combate con nuestro personaje principal y utilizar al resto como apoyo, no estamos obligados a cambiar constantemente de luchador.
En cuanto a su sistema de controles, Marvel Tōkon: Fighting Souls es fácil de jugar, pero no necesariamente fácil de dominar. Los ataques básicos están repartidos entre tres botones: cuadrado para los ataques débiles, triángulo para los medios y círculo para los fuertes. A partir de ahí podemos empezar a enlazar golpes y realizar combinaciones sin necesidad de memorizar desde el primer minuto una lista interminable de comandos.

Los Link Attacks nos permiten construir combos de manera bastante intuitiva. Si encadenamos determinados ataques podemos llegar a realizar una Ruptura, enviando al rival a través del escenario y provocando una transición hacia otra zona. Es una mecánica que tiene una función puramente espectacular, pero que además modifica el desarrollo del combate al permitirnos incorporar nuevos miembros del equipo. También tenemos las Unique, habilidades propias de cada personaje que se activan con R1 y son bastantes contundentes.
Además, el juego permite elegir entre dos formas de ejecutar las técnicas especiales. El esquema Quick simplifica considerablemente los comandos y permite realizar estas habilidades de una manera mucho más accesible, mientras que el sistema Motion utiliza los comandos tradicionales de los juegos de lucha, con movimientos de cruceta más técnicos.

El funcionamiento de los recursos también ayuda a que los personajes se entiendan como partes de un mismo conjunto. Como hemos dicho, todos comparten la barra de vida, pero también existen medidores como el Skill Gauge y el Assemble Gauge, que iremos gestionando durante el enfrentamiento. Aquí aparecen algunas de las mecánicas más interesantes del juego, como el Assemble Counter, que nos permite resistir determinados ataques y responder junto a uno de nuestros compañeros, siempre que tengamos suficiente Assemble Gauge y el personaje que queremos utilizar no esté ya participando en pantalla, y el Crossover, que puede utilizarse mientras estamos bloqueando para gastar Skill Gauge y hacer que otro miembro del equipo intercepte el ataque rival y contraataque.
Y la parte ofensiva va todavía más lejos. Cuando conseguimos reunir a todos los integrantes podemos utilizar el Assemble Smash, que permite continuar nuestros ataques utilizando a diferentes compañeros, mientras que las Super Assemble permiten enlazar la Super Skill de nuestro personaje con la de un aliado. Si además conseguimos reunir las condiciones necesarias, entra en juego el Tokon Assemble, uno de los ataques más devastadores del juego y una especie de último recurso para situaciones muy concretas, ya que requiere tener al equipo completo, disponer de una cantidad importante de Skill Gauge y encontrarnos a un round de perder.

Aunque Marvel Tōkon: Fighting Souls está claramente pensado para que pasemos muchas horas combatiendo contra otras personas, existe un modo para un jugador que se puede considerar el Modo Historia y que responde al nombre de Episodios. Aquí, en lugar de escoger libremente a nuestro personaje, seleccionamos uno de los equipos predeterminados y seguimos su propia versión de los acontecimientos.

Tenemos a los Fighting Avengers, formados por Captain America, Black Panther, Iron Man y Hulk; los Unbreakable X-Men, con Storm, Wolverine, Magik y Danger; los Amazing Guardians, donde encontramos a Spider-Man, Ms. Marvel, Star-Lord y Peni Parker; los Midnight Samurai, con Blade, Ghost Rider, Loki y Deadpool; y los Deathly Knights, el equipo de villanos formado por Doctor Doom, Magneto, Carnage y Green Goblin.
La historia de fondo es siempre la misma. Champion, un guerrero intergaláctico obsesionado con encontrar rivales dignos, llega a la Tierra y pone a sus habitantes frente a una amenaza bastante sencilla de entender: deberán formar equipos, superar el torneo y conseguir llegar hasta él. Si consiguen derrotarlo, la Tierra sobrevivirá. Si fracasan, el planeta y todos sus habitantes desaparecerán.
No estamos, evidentemente, ante una campaña gigantesca ni ante una historia al nivel de una aventura de acción de Marvel. Su función es otra. Los Episodios sirven para presentarnos a los diferentes grupos, conocer sus relaciones y familiarizarnos con sus personajes mientras aprendemos a jugar.
Y aquí hay una decisión bastante interesante: aunque el argumento principal sea compartido, cada equipo lo vive desde una perspectiva diferente. La estructura está planteada como una especie de estantería de cómics interactivos, con capítulos que combinan viñetas animadas, pequeñas secuencias de vídeo y combates. El guion corre a cargo de Kieron Gillen, mientras que diferentes artistas aportan su visión a los distintos episodios. Esto provoca que cada historia tenga su propia personalidad y que el conjunto termine funcionando casi como una pequeña antología.
La campaña completa está dividida en 11 capítulos por Episodio y cada recorrido puede rondar aproximadamente la hora, dependiendo de nuestra habilidad y de cuánto contenido queramos saltarnos. La historia, eso sí, es bastante sencilla y en algunos momentos funciona claramente como excusa para llevarnos de una pelea a otra. Lo que más me ha interesado no es tanto el argumento principal como las interacciones entre personajes. Ver cómo reaccionan Spider-Man, Deadpool, Iron Man, Doctor Doom o cualquiera de los integrantes de los equipos es mucho más divertido que seguir el conflicto cósmico en sí.

Una vez terminamos los Episodios, Marvel Tōkon: Fighting Souls ofrece bastante más contenido.
El modo Combate es el punto de encuentro para las partidas más tradicionales. Podemos enfrentarnos contra la máquina, jugar en local conectando dos mandos, crear una sala para nuestros amigos o buscar partidas online. También encontramos aquí diferentes opciones de configuración de los enfrentamientos y la posibilidad de consultar repeticiones.
El clásico versus local sigue teniendo su sitio y permite construir nuestro propio equipo con los personajes y aspectos que tengamos disponibles, además de configurar las condiciones del combate. Es la opción perfecta para quien quiera simplemente sentarse con otra persona y empezar a repartir golpes.

Después tenemos Arcade, que en realidad agrupa varias propuestas. Por un lado, está el modo de circuitos, donde vamos enfrentándonos a diferentes equipos mientras avanzamos por rutas que se bifurcan. Cada recorrido está asociado a un equipo concreto de héroes o villanos y podemos elegir tanto nuestra dificultad como nuestro propio grupo.
Dentro de este apartado también encontramos Arcadia Rumble, donde hasta ocho jugadores se mueven por un escenario amplio utilizando avatares cabezones, alternando fases de exploración con combates. Durante la exploración podemos molestar, atacar o entorpecer a nuestros rivales, mientras que las fases de combate nos llevan a enfrentamientos tradicionales en los que debemos conseguir tantos K.O. como sea posible. Además, por el escenario aparecen almas de luchador que podemos recoger para mejorar nuestro avatar y determinadas estadísticas.

También tenemos Arena, donde podemos enfrentarnos a diferentes rivales siguiendo circuitos con varias ramificaciones, y Supervivencia, en la que debemos aguantar tantos combates como podamos antes de que nuestro equipo caiga. Entre enfrentamiento y enfrentamiento podemos aumentar niveles, obtener ventajas de combate y recuperar parte de nuestra vida, de manera que la partida va adquiriendo progresivamente una estructura casi de pequeña progresión.
Pero, como hemos dicho antes, Marvel Tōkon: Fighting Souls tiene el multijugador como uno de sus grandes objetivos. Podemos enfrentarnos a jugadores de todo el mundo en partidas casuales o competitivas, crear combates privados y utilizar el lobby online, un espacio capaz de reunir hasta 64 jugadores simultáneamente. El lobby pretende funcionar como un pequeño punto de encuentro donde podemos ver a otros jugadores antes de entrar en combate, esta es una fórmula que ya hemos visto en otros juegos como Dragon Ball FighterZ o Tekken 8 y que, bien utilizada, aporta una sensación de comunidad que se agradece.


Arc System Works vuelve a demostrar la experiencia acumulada durante años con Guilty Gear Strive y Dragon Ball FighterZ, utilizando personajes tridimensionales con una apariencia que recuerda constantemente a la animación 2D. Pero lo realmente interesante es que Marvel no se ha limitado a trasladar los diseños del MCU, sino que ha permitido al estudio reinterpretarlos, mezclando cómic americano, manga y anime. El resultado funciona especialmente bien en personajes como Iron Man, con un diseño que parece salido de un anime de mechas, Spider-Man, cuyas animaciones exageran todavía más su agilidad, o Deadpool, que aprovecha constantemente su personalidad para romper la cuarta pared.

Las animaciones son rápidas, fluidas y muy expresivas, los golpes tienen una sensación de impacto fantástica y los ataques especiales están cargados de efectos, cambios de cámara y pausas de acción que hacen que cada impacto parezca mucho más contundente. A esto se suman recursos inspirados directamente en el cómic, como las tramas de puntos Ben-Day, las composiciones de viñeta y determinados efectos que aparecen durante los supers. Las Rupturas son otro buen ejemplo: atravesar una pared y continuar el combate en otra zona del escenario no solo resulta espectacular, sino que consigue durante unos segundos esa sensación de estar viendo una página de cómic cobrar vida.
Los escenarios tampoco se quedan atrás. Encontramos localizaciones reconocibles del universo Marvel, como la Mansión X o Asgard, llenas de detalles, profundidad y elementos en movimiento. Algunas incorporan además transiciones interactivas que convierten el propio escenario en parte del espectáculo. Lo mejor es que, pese a todo este despliegue, Arc System Works consigue mantener una buena lectura del combate gracias a unos fondos que tienen personalidad sin competir constantemente con los luchadores.

Los menús, las tipografías, los indicadores, los contornos y las transiciones siguen exactamente la misma filosofía, reforzando una identidad artística muy marcada. Los colores son intensos, vivos y saturados, pero siempre buscando que los personajes sigan siendo el centro de atención. MARVEL Tōkon: Fighting Souls no pretende parecerse a las películas ni copiar directamente los cómics: es Marvel pasado por el filtro de Arc System Works, y precisamente por eso funciona tan bien. Visualmente es una auténtica barbaridad y, probablemente, uno de los mejores ejemplos de cómo trasladar el lenguaje del cómic y el anime a un fighting game sin que parezca simplemente un ejercicio de estilo.


El apartado sonoro de MARVEL Tōkon: Fighting Souls pretende ser un Marvel pasado por el filtro de Arc System Works. Los golpes tienen contundencia, cada ataque especial cuenta con efectos propios y las diferentes acciones de los personajes están acompañadas por sonidos que ayudan a distinguirlas y a transmitir su fuerza.
Uno de los puntos más destacados es la banda sonora, que sabe mantener la intensidad sin limitarse a repetir constantemente la misma melodía durante los combates. Hay una clara influencia del rock y el metal, muy en la línea de lo que ya hemos visto en otros trabajos de Arc System Works, aunque también encontramos temas más tranquilos y asociados a determinados personajes o situaciones. El mejor ejemplo probablemente sea Stronger as One, interpretado por Keiko Terada y mayu, un opening con guitarras y una energía que recuerda inevitablemente a los grandes openings de anime de principios de los 2000.
El juego llega completamente localizado al español, incluyendo el doblaje, algo especialmente de agradecer teniendo en cuenta la cantidad de conversaciones e interacciones que encontramos.. En PlayStation 5, además, contamos con audio 3D, que aporta una mayor sensación de espacialidad durante los enfrentamientos y permite apreciar mejor cómo se suceden golpes, asistencias y efectos alrededor del escenario.


MARVEL Tōkon: Fighting Souls demuestra que Arc System Works era probablemente uno de los estudios más adecuados para llevar a los personajes de Marvel al género de la lucha. Su sistema 4 contra 4 aporta una personalidad propia y, aunque al principio puede resultar algo abrumador, esconde una profundidad enorme cuando empezamos a dominar las asistencias, los recursos y las sinergias entre personajes. A esto se suma un apartado visual espectacular, una dirección artística que combina cómic y anime con muchísimo acierto, un sonido a la altura y un modo Episodios que, sin ser especialmente profundo, cumple perfectamente como puerta de entrada al universo y a sus protagonistas.




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