Revisamos el segundo episodio de la séptima temporada de Juego de Tronos
Empezó muy bien con el primer episodio y ahora el segundo nos deja sin aliento. Juego de Tronos ha apostado fuerte en esta séptima temporada que, tal y como va, puede llegar a convertirse en una de las mejores.
Este segundo episodio comienza con una Daenerys desafiante bajo la tormenta de Rocadragón. La Madre de Dragones duda del compromiso de Varys para con su causa y le hace jurar fidelidad. Por otro lado, conoce a Lady Melissandre, la sacerdotisa roja que llevó a Stannis a la derrota, que anima a la reina a ponerse en contacto con Jon Nieve, ya que ambos resultarán decisivos en la gran batalla final. ¿Saldrá algo bueno de esa reunión?

Daenerys ya espera al Rey en el Norte
Hablando del Rey en el Norte, recibirá la misiva de Daenerys para acudir a Rocadragón, una visita que aprovecharía además para pedir a la reina explotar sus recursos de vidriagón, necesarios para acabar con los Caminantes. Pese a la reticencia de los señores norteños, consigue convencerlos para ir a Rocadragón, dejando a Sansa como guardiana temporal. A su marcha tendrá su primer encontronazo con Meñique, quien le confiesa su amor por Sansa. Veremos que estratagemas plantea Meñique en el futuro.

Jon acude a la llamada de la Madre de Dragones, buscando vidriagón para matar a los Caminantes
Desembarco del Rey también está que arde en este episodio. En la capital podemos ver a la reina Cersei reclutando aliados para luchar contra Daenerys, encontrando como principal aliado a Randyll Tarly, padre de Sam, tras una conversación con Jaime Lannister, que consigue convencerle. La reina no pierde el tiempo, y por ello ha hecho fabricar un arma letal, capaz de acabar con dragones. El arma es una gran ballesta que le enseña su mano, Qyburn, en la sala de los cráneos de los dragones, y que consigue atravesar el cráneo de Balerion, el Terror Negro.

Cersei contempla el cráneo de Balerion, el Terror Negro
En la Ciudadela, Sam conoce a Jorah Mormont, a quien los maestres prácticamente dan por muerto tras ver el avanzado estado de la Psoriagrís. Sin embargo, el buen Samwell no tira la toalla, y lleva a cabo un arriesgado método para salvar al caballero. Le seguimos deseando una pronta recuperación.

Sam Tarly, el nuevo cirujano de Poniente
Volviendo a Rocadragón, Daenerys se pone manos a la obra con la conquista de Poniente, y será Tyrion el que proponga la estrategia definitiva: sitiar Desembarco con soldados de Poniente, mientras que los Inmaculados tomarán, ojo al dato, Roca Casterly, hogar ancestral de los Lannister. Parece que a Tyrion le queda poco cariño por su familia.

Daenerys plantea sus estrategias
Y tras esta escena encontramos el momento más tierno del capítulo, Gusano Gris confiesa su amor a Missandei y su miedo a marchar y no verla más, a lo que ella responde con un cálido beso y, lo demás, bueno, dejémosles algo de privacidad. Ojalá las cosas acaben bien para esta entrañable pareja, aunque viendo como se las gastan en Juego de Tronos… crucemos los dedos.

Gusano Gris y Missandei comparten su momento más apasionado
Otro momento cálido en la fría dureza de Poniente es el reencuentro entre Pastel Caliente y Arya. Tras una conversación acerca del buen hacer de las empanadas, el muchacho le cuenta a la pequeña Stark que su hermano Jon Nieve es ahora el Rey en el Norte, tras derrotar a los Bolton. Tras esta buena nueva Arya parte sin demora a Invernalia, cruzándose en su camino con una vieja amiga, su loba huargo: Nymerya. Pese a que la loba vuelve a marcharse, todos esperamos un nuevo reencuentro.

Arya se reencontró con Nymeria, y ésta fue la cara que se nos quedó a todos
Y es ahora cuando llega el momento álgido y más impactante del episodio. Cuando la flota de los Greyjoy navega tranquilamente hacia Desembarco, y Yara y Ellaria comienzan a intimar, surge de la niebla nocturna, al más puro estilo Piratas del Caribe, la flota de Euron Greyjoy. El perverso Greyjoy monta la mayor masacre naval de Poniente tras Aguasnegras, y consigue capturar a Ellaria, Tyene Arena y a Yara, no sin antes acabar con el resto de las Serpientes de Arena con una facilidad, cuanto menos, preocupante. El bueno de Theon, por su parte, salta por la borda y consigue escapar. Esperemos que el joven Greyjoy se las apañe para salvar a su hermana. El regalo de la reina ya va camino de Desembarco, ¿será suficiente?

Señoras y señores, el nuevo psicópata de Poniente: ¡Euron Greyjoy!
Este final nos deja con una intriga increíble, y ya estamos impacientes de nuevo por otro episodio de Juego de Tronos, una espera tan cruel como Euron Greyjoy. Mientras tanto, para mitigar o acrecentar nuestra intriga, aquí os dejamos el avance del tercer episodio. ¡Valar Morghulis amigos!


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