
Durante los últimos años, Insomniac Games se ha convertido en uno de los nombres habituales cuando pensamos en las grandes producciones de PlayStation. El estudio lleva décadas dejando su sello en franquicias como Ratchet & Clank y Resistance, además de experimentar con propuestas tan diferentes como Sunset Overdrive. Sin embargo, su salto al universo de Marvel terminó de situarlo en primera línea gracias a Marvel’s Spider-Man, una aventura que supo aprovechar todo lo que representa el personaje sin limitarse a repetir lo que ya conocíamos de películas y cómics. Poco después, Ratchet & Clank: Rift Apart volvió a demostrar su dominio técnico y se convirtió en uno de los títulos que mejor enseñaron las posibilidades de PS5 durante sus primeros años.
Con estos antecedentes, el anuncio de Marvel: Lobezno despertó un interés considerable. Insomniac Games volvía a trabajar con un personaje de Marvel, pero esta vez tenía entre manos a alguien con una personalidad y unas características muy diferentes a las de Peter Parker. El estudio tampoco quería limitarse a trasladar la fórmula de Marvel’s Spider-Man, Marvel: Lobezno apuesta por construir su propia identidad y adaptar la experiencia a lo que significa ponerse en la piel del mutante canadiense.

La historia de Marvel: Lobezno parte de una idea que permite a Insomniac Games jugar con bastante libertad: nos encontramos en un universo en el que los mutantes existen, pero la Patrulla X todavía no ha llegado a formarse. La humanidad empieza a mirar a los mutantes como una amenaza y, mientras algunos intentan encontrar su lugar en el mundo, otros ya están dispuestos a eliminarlos. Es en este contexto donde conocemos a un Logan que se encuentra en uno de los momentos más oscuros de su vida, alejado de sus antiguos compañeros del Equipo X y refugiado en los bosques de Canadá, tratando de mantener a raya una naturaleza salvaje que siempre ha formado parte de él.
Su situación cambia cuando entra en contacto con Nathaniel Essex, uno de los mutantes más antiguos y líder de un grupo que busca proteger a los suyos y conseguir que tengan el lugar que merecen. Logan terminará reincorporándose al Equipo X y uniendo fuerzas con otros mutantes para hacer frente a Bolivar Trask y a su poderosa corporación, cuyos planes ponen en peligro no solo a quienes rodean al protagonista, sino al futuro de toda la especie mutante.

A partir de ahí comienza un viaje que lleva a Logan por escenarios muy diferentes, desde los bosques de Canadá hasta Japón y las calles de Madripoor. El cambio constante de localizaciones ayuda a que la aventura tenga variedad y, sobre todo, permite introducir poco a poco a algunos de los rostros más reconocibles de Marvel. Dientes de Sable, Mística y Jean Grey tienen un papel importante dentro de la trama y cada uno mantiene sus propias relaciones con Logan.
Pero, de todos ellos, Jean Grey adquiere especial relevancia en el momento en que sus caminos se cruzan con los de Logan. Su aparición provoca algunos de los primeros giros importantes de la historia y da pie a que la aventura profundice en el pasado y en los conflictos internos del protagonista. También resulta interesante la forma en la que se han planteado personajes como Mística, cuya obediencia a Nathaniel Essex responde a motivos personales, o un Dientes de Sable muy cercano a la personalidad que conocemos de los cómics. Estas relaciones ayudan a comprender mejor qué está sucediendo y hacen que los personajes tengan una función real dentro del argumento.

Precisamente el desarrollo de Logan es uno de los puntos que mejor funcionan. Este Lobezno no es simplemente un personaje enfadado que avanza de combate en combate repartiendo golpes y destrozando enemigos. Nos encontramos con alguien atormentado por su pasado, por la culpa y por las pérdidas que ha sufrido, mientras intenta encontrar un equilibrio entre el hombre que quiere ser y la bestia que lleva dentro. Esa lucha contra su propia rabia está presente durante toda la aventura y permite mostrar una faceta más personal del personaje, especialmente cuando el juego baja el ritmo y deja espacio para sus relaciones con quienes le rodean.


Marvel: Lobezno apuesta por una aventura de acción de estructura bastante clásica, centrada en la narrativa y en el desarrollo de Logan, y muy alejada del planteamiento de mundo abierto de Marvel’s Spider-Man. Aquí no encontramos una gran ciudad repleta de iconos, actividades secundarias y objetivos repartidos por el mapa, sino una campaña mucho más lineal en la que avanzamos de una situación a otra siguiendo el ritmo marcado por la historia. Esta decisión funciona bien a la hora de mantener el foco sobre la aventura y evitar esa sensación de estar limpiando un mapa constantemente, aunque en algunos momentos la linealidad resulta demasiado evidente y limita las posibilidades de exploración que, por las características de los escenarios, podrían haber dado más de sí.
Los controles son bastante accesibles. El cuadrado sirve para los ataques normales, mientras que el triángulo permite abalanzarnos rápidamente sobre el enemigo más cercano. Con X saltamos y con círculo esquivamos, una acción especialmente importante durante los enfrentamientos. El L1 está destinado al bloqueo y al parry, mientras que las habilidades especiales se activan mediante combinaciones con L2 y diferentes botones. A medida que avanzamos aparecen nuevas posibilidades relacionadas con estas acciones, incluyendo ataques aéreos, lanzamientos de enemigos y diferentes técnicas especiales que amplían progresivamente el repertorio de Logan.

Precisamente uno de los aspectos que mejor funciona es la manera en la que Insomniac Games ha adaptado el movimiento al personaje. Logan no se controla como una versión de Spider-Man con garras, sino que tiene una movilidad mucho más agresiva y física. Puede trepar utilizando sus garras, saltar, desplazarse con rapidez y aprovechar su fuerza para superar determinados obstáculos, mientras que sus sentidos aumentados permiten localizar pistas, enemigos y objetos de interés. No es necesario activar constantemente una habilidad independiente para utilizarlos, ya que forman parte de las herramientas que tenemos disponibles durante la aventura. Visualmente se nos ayuda con diferentes señales, como una especie de rastro azul, destellos y sonidos que indican la presencia de elementos interactivos o coleccionables.
El combate es uno de los pilares de la experiencia. Logan se mueve con rapidez entre los enemigos, combina golpes normales y ataques más contundentes, utiliza sus garras, esquiva, bloquea, realiza parries y puede ejecutar a los rivales cuando se dan las condiciones adecuadas. También podemos lanzar enemigos, utilizar determinados elementos del escenario y recurrir a habilidades especiales para despejar grupos enteros. La sensación general es directa y contundente, y transmite bastante bien la fantasía de controlar a Lobezno: no estamos ante un personaje que necesite mantener las distancias, sino ante alguien que entra de lleno en el combate y aprovecha su capacidad de regeneración para asumir riesgos.

Esta agresividad está reforzada por el sistema de Furia, que cuenta con tres niveles. El primero permite recuperar progresivamente parte de la salud gracias al factor de curación de Logan; el segundo incrementa el daño, mejora todavía más la recuperación y permite que nuestro protagonista vuelva a levantarse una vez si su salud llega a cero; mientras que el tercero convierte temporalmente a Logan en una auténtica máquina de destrucción. Además, podemos mantener activa esta bonificación realizando ejecuciones, por lo que el juego premia que mantengamos la presión sobre los enemigos en lugar de alejarnos continuamente para recuperar salud.
Los enfrentamientos también tienen un componente especialmente violento. Las garras atraviesan cuerpos, las ejecuciones pueden terminar con enemigos desmembrados y la sangre está muy presente durante los combates. Incluso Logan muestra heridas y daños visibles que desaparecen progresivamente gracias a su factor de curación. Insomniac Games no se ha quedado corta a la hora de representar la brutalidad del personaje, aunque también se incluyen opciones para modificar algunos elementos relacionados con la violencia para quienes prefieran una experiencia menos explícita.

La variedad de enemigos ayuda a cambiar ligeramente las situaciones. Nos enfrentamos a grupos de Cosechadores, Centinelas y miembros de La Mano, entre otros adversarios, y algunos cuentan con barras de resistencia que obligan a utilizar correctamente el parry antes de poder dañarlos con facilidad. El problema aparece cuando llevamos varias horas de aventura, ya que determinadas estructuras de combate terminan repitiéndose. Muchos encuentros se desarrollan en pequeñas arenas en las que debemos eliminar varias oleadas y, aunque el sistema funciona y las habilidades de Logan resultan satisfactorias, la variedad de situaciones y enemigos podría haber sido mayor.
Los combates contra los jefes suponen un auténtico espectáculo, aunque no siempre consiguen aprovechar todo el potencial del sistema de combate. Las confrontaciones importantes funcionan como momentos de mayor intensidad dentro de la campaña y sirven para enfrentar a Logan contra algunos de los personajes más relevantes de su historia, pero el diseño general no llega a alcanzar la variedad que encontramos en otros grandes referentes del género. Aun así, cumplen correctamente su función dentro de la aventura y contribuyen a que determinados enfrentamientos tengan un peso especial.

Fuera del combate también encontramos algunos cambios de ritmo. Las secciones de sigilo son sencillas, pero permiten aprovechar otra faceta del personaje y recrean bastante bien esa sensación de estar jugando con un depredador que observa a sus enemigos antes de lanzarse sobre ellos. También aparecen secuencias de persecución y diferentes tramos sobre una moto que aportan variedad, aunque algunas de estas partes se sienten más como una extensión de la narración que como mecánicas especialmente desarrolladas. Algo parecido ocurre con los QTE presentes en determinadas escenas: consiguen que algunos momentos sean más espectaculares y dinámicos, pero no podemos fallarlos ni nuestras decisiones durante ellos modifican realmente el desarrollo de la historia.

También hay pequeños momentos dedicados a la investigación, el espionaje y la resolución de situaciones más pausadas. Son propuestas sencillas, pero sirven para romper el ritmo de los combates y permiten ver a Logan desde una perspectiva diferente. El tramo relacionado con la identidad de Parche, por ejemplo, resulta especialmente interesante precisamente porque se aleja de la acción directa y aprovecha uno de los aspectos más reconocibles del personaje. El problema es que este tipo de situaciones aparecen de forma bastante puntual y podrían haberse aprovechado más a lo largo de la campaña.
La exploración está condicionada por esa estructura lineal. No necesitamos un mundo abierto para que la aventura funcione, y de hecho la decisión de Insomniac Games permite que cada escenario esté mucho más controlado, pero también existen barreras artificiales, zonas a las que no podemos acceder y caminos muy marcados que hacen evidente hasta dónde podemos llegar. Algunas localizaciones ofrecen algo más de libertad y permiten desviarnos para encontrar recursos o coleccionables, pero no estamos ante un sistema de exploración comparable al de Marvel’s Spider-Man.
El recorrido nos lleva por lugares tan diferentes como los bosques y zonas rurales, y, durante estos recorridos, encontramos cajas de suministros, materiales y diferentes objetos coleccionables. Algunos son fáciles de localizar porque el propio juego nos proporciona señales visuales y sonoras, algo que vuelve a reducir esa sensación de descubrimiento que podríamos esperar de una exploración más libre.

En cuanto al desarrollo de Logan, este se articula mediante un árbol de habilidades bastante tradicional. Conseguimos experiencia derrotando enemigos y destruyendo determinadas cajas de suministros, y con ella podemos desbloquear nuevas técnicas. Existen habilidades pasivas que permanecen activadas de forma permanente y otras activas que debemos equipar, con un límite de cuatro al mismo tiempo. Entre ellas encontramos diferentes ataques, movimientos especiales y técnicas que permiten ampliar las posibilidades ofensivas de Logan.

A esto se suma el sistema de adaptaciones, que permite mejorar diferentes características de Logan. Estas mejoras se obtienen principalmente mediante los coleccionables y las puertas de pesadilla, y permiten potenciar aspectos relacionados con el ataque y la defensa. Las puertas de pesadilla son una de las principales actividades opcionales de la aventura: encontramos un total de 14, representadas mediante portales de color morado y elementos similares a tentáculos que nos llevan a pequeñas pruebas independientes. Algunas nos piden alcanzar una salida en un tiempo determinado, otras eliminar enemigos concretos, sobrevivir a oleadas o completar recorridos de parkour. El rendimiento obtenido determina las recompensas y puede proporcionarnos puntos de adaptación y trajes especiales, por lo que suponen una forma interesante de introducir desafíos adicionales sin romper la estructura principal.

Los coleccionables también tienen una función más allá de completar porcentajes. Entre ellos encontramos botellas de whisky que permiten descubrir pequeños fragmentos relacionados con el pasado de Logan, además de cajas de suministros y diferentes materiales. También podemos conseguir una amplia colección de trajes, algunos más convencionales y otros claramente pensados como homenajes a distintas etapas del personaje, incluyendo referencias a X-Men: The Animated Series o Weapon X. Las apariencias de las garras completan las opciones de personalización. Ninguno de estos elementos proporciona ventajas jugables, por lo que se mantienen como recompensas puramente cosméticas.

La campaña principal puede completarse aproximadamente en 14 o 15 horas, dependiendo del ritmo y de cuánto nos desviamos para buscar coleccionables y actividades secundarias. Si queremos conseguirlo prácticamente todo, la duración puede acercarse a las 20 horas. Una vez terminada la historia todavía podemos volver a las misiones para completar objetivos pendientes, afrontar desafíos y conseguir elementos que hayamos dejado atrás, además de contar con una Nueva partida+ para volver a recorrer la aventura conservando parte de nuestra progresión.


Marvel: Lobezno deja claro hasta dónde puede llegar PS5. Insomniac Games ha realizado un trabajo excelente con los escenarios, la iluminación, los efectos de partículas, los reflejos en tiempo real y la cantidad de elementos destructibles que encontramos durante la aventura. Las diferentes localizaciones presentan una identidad visual propia y mantienen un nivel de detalle altísimo. Además, apenas encontramos diferencias entre las secuencias cinematográficas y los momentos jugables, algo que dice mucho del cuidado puesto en el apartado técnico.

Los personajes están a la misma altura, especialmente Logan, interpretado por el actor Liam McIntyre, que cuenta con un modelado facial y unas animaciones extremadamente detalladas. Podemos apreciar cómo su ropa y su cuerpo se deterioran durante los combates, acumulando heridas que posteriormente desaparecen gracias a su factor curativo, un pequeño detalle que además ayuda a transmitir la brutalidad de los enfrentamientos. El resto de los diseños de los personajes también sabe encontrar un equilibrio entre el aspecto de los cómics y una representación más realista. Mística, Nathaniel Essex, Jean Grey o Dama Mortal presentan interpretaciones propias de este universo, con algunas diferencias respecto a sus versiones más conocidas que tienen su explicación dentro de la historia.
En cuanto a su rendimiento, en nuestro caso hemos probado el juego en una PS5 estándar, donde podemos elegir entre los modos de calidad y rendimiento. El primero apuesta por una mayor resolución y resulta impresionante cuando podemos detenernos a contemplar los escenarios, mientras que el segundo alcanza los 60 fotogramas por segundo y ofrece una fluidez mucho más apreciable durante los combates.


El apartado sonoro de Marvel: Lobezno mantiene un nivel muy alto, especialmente durante los combates, donde cada impacto tiene la contundencia necesaria para acompañar lo que estamos viendo en pantalla. Las garras de Logan, los golpes, las ejecuciones y el resto de efectos están muy bien trabajados y contribuyen a transmitir la brutalidad de los enfrentamientos. La música, por su parte, cumple con su cometido durante la acción y sabe aumentar la tensión en los momentos importantes, aunque no estamos ante una banda sonora que destaque especialmente por dejar temas difíciles de olvidar.
Donde sí encontramos un trabajo sobresaliente es en el doblaje al castellano. Gabriel Jiménez vuelve a poner voz a Logan, como ya hiciera con Hugh Jackman en sus apariciones cinematográficas, y su interpretación encaja perfectamente con esta versión del personaje. Su voz aporta mucha personalidad y ayuda a que el protagonista resulte todavía más reconocible para el público español.
Insomniac Games también vuelve a aprovechar las características del DualSense. La vibración háptica acompaña tanto los golpes más contundentes como acciones mucho más pequeñas, mientras que el altavoz del mando se utiliza para reproducir diferentes sonidos durante la aventura, desde determinadas pistas que seguimos mientras rastreamos hasta voces que pueden aparecer directamente a través del controlador. Son detalles que no buscan llamar constantemente nuestra atención, pero sí consiguen aumentar la sensación de inmersión.


Marvel: Lobezno consigue trasladar con bastante acierto la personalidad de Logan al terreno jugable, apoyándose en un sistema de combate contundente, una historia con momentos especialmente interesantes y una puesta en escena que demuestra una vez más el dominio técnico de Insomniac Games. La aventura funciona especialmente bien cuando apuesta por la agresividad, la violencia y la personalidad de su protagonista, aunque pierde algo de fuerza cuando sus enfrentamientos empiezan a resultar repetitivos o su estructura demasiado lineal limita las posibilidades de exploración. Aun con estas irregularidades, estamos ante una aventura sólida y con identidad propia que sabe diferenciarse de Marvel’s Spider-Man y ofrecer una interpretación de Lobezno que, con sus aciertos y altibajos, deja buenos momentos.




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