
El shogunato Tokugawa o shogunato Edo fue un periodo de casi tres siglos en Japón, caracterizado por un tremendo aislamiento con respecto al mundo, seguido por el bakumatsu, un periodo de declive que propició una serie de transformaciones políticas debido a las acciones de los occidentales que exigían la apertura del país al comercio y al trato con los Estados Unidos.
Precisamente, este choque cultural y tecnológico entre ambas civilizaciones ha sido la fuente para diversas obras, como El último samurái o el manga Rurouni Kenshin, y se considera que esta etapa fue el fin de la figura del samurái tal y como la conocemos.
Con un contexto tan jugoso, el equipo de Team Ninja, responsables de juegos como Dead or Alive, Ninja Gaiden o Nioh, nos presenta Rise of the Ronin, un título de mundo abierto en el que controlaremos a un Hoja velada en busca de su otra parte en un trasfondo de revueltas a favor o en contra de las acciones del shogunato con respecto a los extranjeros occidentales.

Rise of the Ronin nos narra como un hermano y una hermana son criados juntos como guerreros. Cada uno es la otra parte del otro y se complementan en el combate, y ambos se convierten en Hojas Veladas y llevan a cabo distintas misiones.

Precisamente, en una de estas misiones debemos interferir en las ideas del comodoro Matthew Perry para desembarcar en Japón. Este parecía un encargo más hasta la aparición de un enigmático guerrero, el Demonio Azul, que provoca la separación de ambos hermanos.
Desde este punto nuestro principal objetivo será encontrar a nuestra otra mitad, todo ello mientras participamos en este conflicto histórico, conocemos distintos personajes históricos de la época y decidimos de parte de quien queremos estar, si del shogunato o en su contra.

Un aspecto que resulta interesante es como en Rise of the Ronin se ha aumentado mucho la narrativa, pues es algo necesario para poder guiar a los jugadores durante los años de revolución que hubo en Japón, mostrando todo con una gran cantidad de diálogos, personajes y secuencias.
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Rise of the Ronin es un título de acción y rol que sin duda toma mucho de la jugabilidad de otros juegos del estudio, pero en esta ocasión trasladado a un mundo abierto repleto de misiones y coleccionables muy al estilo de la saga Assassin’s Creed, que iremos desgranando poco a poco durante el análisis.

En primer lugar, tenemos un combate muy parecido al visto en Nioh. Tendremos distintas armas para elegir como la clásica katana, lanzas, kodachis, espadas dobles y algunas nuevas adiciones como la bayoneta o el dao chino. Cada una de estas armas cuenta con varios estilos de combates que podemos ir cambiando de manera rápida en medio de la lucha y que nos serán de gran ayuda pues algunos estilos serán más efectivos contra diversos oponentes que tengan armamento distinto al nuestro. Esas se complementan con diferentes armas a largas distancias como arcos y fusiles y otras de medio alcance como son los shurikens o las pistolas.

El parry es una mecánica ya incluida y necesaria en este tipo de juegos. Tenemos una barra de estamina y postura que cuando se acabe quedaremos expuestos durante unos segundos al enemigo, pero de igual forma ocurre con ellos. Podemos bloquear desde golpes normales, hasta algunos especiales que harán que el enemigo quede con la guardia baja y nos dé una oportunidad para castigar.

Precisamente en este punto, en el del combate, es donde se incluye una de las diferencias con otros juegos similares y es que nos alegra que Rise of the Ronin haya incluido diversos niveles de dificultades para poder hacer más accesible el juego a los menos hábiles al mando.
El combate se complementa con una mecánica de sigilo, en la que podemos ir moviéndonos rápidamente por los tejados y alturas para emboscar a los enemigos. Además, tenemos a nuestra disposición un gancho que no solo nos servirá para llegar a lugar altos, sino para enganchar a los enemigos y traerlos hacia nosotros a la vez que los desequilibramos.

Sin duda el combate es la parte fuerte del juego y es tremendamente satisfactorio cuando somos capaces de dominarlo, pues nos sentimos como un auténtico samurái bloqueando ataques a la vez que realizamos contraataques a enemigos y podemos llevar a cabo las ejecuciones.
Y como viene siendo habitual, a lo largo de nuestra aventura nos enfrentaremos con diferentes bosses, muchos pertenecientes a personajes históricos, que nos permitirán dar rienda suelta a todo nuestro salvajismo, pero también nos pondrá a prueba, con desafíos realmente espectaculares.

Iremos encontrando diferente equipo a lo largo del juego. Tenemos una gran variedad de armas y armaduras dispersas por todo el juego y que conseguiremos completando misiones o que dejarán caer los enemigos una vez derrotados. Nos haremos con una gran cantidad de equipo que podemos vender a los comerciantes o desmontar con el fin de conseguir componentes como hierro o cuero para poder mejorar otro equipo. El juego también dispone de un sistema de creación en el que podemos crear distintos consumibles como píldoras o potenciadores si tenemos los ingredientes necesarios.

A lo largo de nuestra aventura podemos seguir la historia principal o podemos perdernos por el mapa para ir completando distintos retos o encontrar tesoros. En cada región del mapa desbloqueamos los estandartes que nos sirven de punto de viaje rápido, hacer fotografías de diversos paisajes, encontrar fugitivos y derrotarlos en combate o liberar ciertas zonas que estén bajo control de bandidos entre otros. Pero el problema es que este tipo de actividades se repiten en los distintos emplazamientos y puede dar lugar a una sensación de empacho cuando ya llevamos unas cuantas horas jugadas.
Las misiones tienen su propia mecánica. Podemos ir acompañados de hasta dos compañeros y a medida que mejoremos nuestra relación con ellos mediante acciones o regalos, veremos cómo nuestros vínculos son más fuertes y estos personajes se vuelven más poderosos. Otra parte muy interesante es que no se limitan a ser simplemente personajes que están por ahí dando vueltas, sino que en cualquier momento podemos tomar el control de ellos y manejarlos. Esto nos abre un abanico de posibilidades a la hora de realizar estrategias o bien si queremos probar otros estilos de lucha con otras armas.

Cada vez que logremos karma realizando diversas acciones podremos conseguir distintos puntos que usaremos para comprar habilidades o mejoras para nuestro personaje. Tenemos los puntos de habilidades generales y luego los de fuerza, destreza, carisma o intelecto. Cada rama nos irá dando diferentes mejoras como llevar más objetos en el inventario, opciones de diálogo de intimidación o conversación, descuentos de vendedores y habilidades en el combate.

Sobre el mundo abierto tenemos que ser francos, es un apartado que podía haber estado mucho más cuidado, pero no hablamos de su diseño, sino de su inmersión, ya que no nos incita mucho a recorrerlo, aunque si bien es verdad que de vez en cuando suceden eventos aleatorios en los que podemos participar, la inmensa mayoría de ellos son los mismos como impedir un robo o enfrentarnos a unos maleantes que están atacando a alguien en el camino.

Sobre la duración, estamos ante un juego que puede irse fácilmente a las 30 horas de juego y si somos muy perfeccionistas podemos irnos a muchas más para conseguir todos los coleccionables del juego.


En este apartado nos encontramos con una de cal y otra de arena. La ambientación del juego es magnífica, tiene escenarios realmente bien diseñados como los templos en los altos de las montañas, el distrito del placer y las villas que podemos visitar. Todo ello con unos diseños de personajes de gran calidad y variedad que representan bien la estética japonesa.

Es de destacar como cada armadura y cada parte está diseñada y podemos combinarlas como nosotros queramos vistiendo de la manera totalmente tradicional japonesa con kimono o armadura o si buscamos un estilo más occidental.
La parte negativa recae sobre los gráficos, los cuales no alcanzan esas cuotas tan altas que estamos acostumbrados a ver en otros títulos bajo el paraguas de PlayStation Studios, aunque con eso no queremos decir que estamos ante un título que no destaque en lo técnico, pero si es verdad que no tiene ese factor de sorpresa tan esperado en cada uno de los juegos exclusivos de Sony.


El juego viene totalmente doblado al español, esto es de agradecer, pero como todo juego de mundo abierto ya sabemos con qué nos vamos a encontrar. Más de una vez se repetirán las mismas voces con los mismos diálogos y hemos notado como los personajes no expresan tanto como deberían.

La banda sonora tiene una elaboración más detallada e interesante. Nos encontramos con melodías y sonidos propios del país del sol naciente. Flautas, tambores y cuerdas como el shamisen serán parte de la ambientación habitual de nuestra aventura. Sin perder unos cuantos temas orquestales que son de gran calidad.


Rise of the Ronin se mantiene como un juego interesante, con unas mecánicas divertidas y un combate sólido, aunque, en nuestra opinión, se ve ciertamente opacado por un mundo abierto un tanto descafeinado y creemos que un título lineal, con esa premisa, hubiera hecho brillar aún más cada uno de sus componentes. Sin embargo, no deja de ser un juego excelente, con una ambientación notable y que encantará a todos aquellos que busquen una aventura de samuráis con una buena base historia.

Rise of the Ronin ya se encuentra a la venta en formato digital y físico para PlayStation 5 y PC.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para PlayStation 5 proporcionado por PlayStation España.



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