
Es normal que en cada reseña que hagamos de un videojuego se acabe comparando con otro, pues, al final estamos en un negocio en que todos los desarrolladores se inspiran en otros títulos para poder desarrollar su obra.
En esta ocasión tenemos que hablar de The Last Faith, desarrollado por Kumi Souls Game, un estudio indie con sede en Londres, que firma este título como su segundo juego en el mercado.
Si tenemos que definirlo sería como un híbrido entre Blasphemous, Castlevania y todo ello con una estética gótica victoriana que nos recuerda sin duda a Bloodborne. La pregunta es, ¿será The Last Faith capaz de mirar de tú a tú a estos grandes títulos o nos encontramos con un claro ejemplo de coger unas bases y aprovechar la fama de otros?

Mytrhingal era una ciudad tremendamente devota, ya sea a unas deidades u otras. No hace falta irnos a la ficción, para saber que es altamente complicado que dos o más religiones convivan pacíficamente y es algo que también se traslada a la historia. Pero no solo se trata de las creencias, sino también del poder y cuando se busca el poder se acaba tratando con cosas que no deberían tratarse.
De esta forma Mytrhingal quedó maldita por una enfermedad. Sin entrar en muchos más detalles para no destripar parte del lore e historia del juego, contaremos que nuestro protagonista Eryk, un marciano, es liberado de la prisión donde estaba custodio y debe intentar controlar la enfermedad que afecta tanto la ciudad como a él mismo.

La historia es narrada al estilo de la saga Souls en ciertos detalles, es decir, los datos se nos van a dar a través de descripciones de objetos y armas. Pese a esto, el juego muestra una estructura más lineal con una narrativa más tradicional.


Estamos ante un juego de tipo metroidvania con una combinación de mecánicas de los soulslike. Este tipo de juegos han sido muy abundantes últimamente, siendo su máximo exponente Blasphemous. Así, lo que deberemos hacer es ir recorriendo las distintas zonas o partes del mapa para ir avanzando en la historia.
Como todo juego del estilo, a medida que avancemos iremos haciendo más fuertes subiendo de nivel, consiguiendo mejor equipo y desarrollando nuevas habilidades. Todo esto sirve para poder desafiar a enemigos cada vez más fuertes y peligrosos y a la panda de bosses que intentarán que no pasemos por donde ellos se encuentran.

Pero no solo de Blasphemous vive el hombre, también podemos ver la influencia de otro juego, Bloodborne. Lógicamente el apartado estético, que comentaremos más abajo, es lo primero que nos retrotrae a la saga de Miyazaki, pero también ciertos elementos jugables, como es el uso de la pistola como arma secundaria.
La mecánica de perder nuestras almas al morir es ya algo habitual en este tipo de juegos. Si morimos, tendremos que volver a recuperarlas antes de morir otra vez, esto significa perderlas de manera definitiva. Estas almas son las divisas que usaremos en el juego tanto para subir de nivel como para comprar cosas.

El diseño de niveles es bastante variado y original, y siempre es muy satisfactorio llegar a una zona, desbloquear un camino y ver cómo hemos avanzado con respecto a la zona de inicio o el punto de control pertinente. A medida que vamos avanzando tendremos que ir dejando zonas sin explorar al completo y deberemos volver más tarde cuando tengamos la habilidad de turno para poder completar la zona.
A parte de esto, vemos cómo en ciertas zonas se van introduciendo mecánicas que dan variedad al juego, por ejemplo, en una sección concreta tenemos que usar una serie de bombas arrojadizas para desbloquear el camino para poder seguir avanzando. Estas bombas son armas de doble filo, porque nos sirven para poder avanzar o incluso contra los enemigos, pero hay que tener cuidado porque también nos dañan a nosotros.

Otro apartado interesante es la sensación de desconocimiento que tenemos en muchos momentos. A veces simplemente seguimos un camino sin saber dónde vamos, si es parte de la historia, un rodeo o simplemente nos hemos desviado para explorar ciertas zonas. Destacar las trampas y el gran componente de plataformas del que goza el juego, y del que tenemos que advertir, castiga mucho. Al caer en alguno de estos abismos o zonas de pinchos moriremos inmediatamente.

A diferencia de los souls, aquí se ha optado por no incluir una barra de aguante, lo cual hace el juego algo más arcade e incluso más dinámico. Todo esto hace que el combate no se quede anclado en los souls y se mire más hacia un metroidvania clásico.

Uno de los aspectos que nos ha parecido muy engorroso es la mecánica de curación. Aquí se ve claramente la influencia de Bloodborne, pues usamos unos viales de sangre que sin duda nos rememora cuando caminábamos por las calles de Yharnam. El problema es que estos viales no se reponen en los puntos de control y si lo acabamos nos tocará matar enemigos y demás para recolectarlos, siendo esto una tarea algo pesada si la tenemos que realizar varias veces tras morir ante un boss.
La duración es bastante correcta, llegando a colocarse entre las 15-20 horas si nos dedicamos a investigar y explorar. Se unen distintos finales, misiones secundarias que se nos puede pasar por alto y la rejugabilidad del juego, nos da un título muy disfrutable y divertido para completarlo en un futuro.


Estilo pixel art puro y duro, de gran calidad y con mucho trabajo detrás. Todo se ha enfocado en esa estética del Londres victoriano con un alto componente religioso y eclesiástico.
Tenemos que definirlo como un Bloordborne pasado por el filtro de Blasphemous. Esto no lo nombramos como algo despectivo, sino como algo bueno, pues pensamos que siempre hay que inspirarse en los mejores juegos, pero sin llegar a copiarlo o llegar al plagio.


Un aspecto muy destacable es su banda sonora, tenemos temas bastante interesantes. Abundan los temas con violines, coros y orquesta sinfónica. Sin duda es algo muy en la línea de todo el resto del juego y es una grata sorpresa. Vemos como se ha optado por una vertiente totalmente clásica. La producción de la música se nota de gran calidad y como cada tema para cada jefe está muy bien escogida.
El juego está totalmente traducido al español. El doblaje es íntegro en inglés. Se echa de menos un doblaje a nuestro idioma, pero se entiende que en este tipo de juegos tan pequeños o indies no haya un gran presupuesto para poder doblar el juego en cada país en el que es lanzado.


Mucha gente va a mirar a The Last Faith buscando rellenar el hueco que dejó la obra de The Game Kitchen, pero esto es algo positivo ya que al indagar más nos damos cuenta que no es solo un copiar y pegar de diferentes sitios. Se trata de un juego que tiene sus propias virtudes y defectos. Es verdad que no llega es uno de los mejores metroidvanias que existe, principalmente porque la competencia en este tipo de juegos es tremenda, pero sí que estamos ante un título más que correcto en todos sus apartados y bastante divertido de jugar.

The Last Faith ya se encuentra a la venta en formato digital para PlayStation, Xbox, Nintendo Switch y PC,
Hemos realizado este análisis gracias a un código para PlayStation 5 proporcionado por Playstack.



Deja una respuesta