
Hay hitos en la historia del mundo de los videojuegos que marcaron un antes y un después, suponiendo un impacto tan profundo en la industria. Uno de esos momentos especiales ocurrió en 2013; en ese año PlayStation 3, la consola que Sony tenía en el mercado, se encontraba en el ciclo final de su vida y esperando a ser sustituida por su sucesora, la cuarta consola de sobremesa. Fue precisamente durante los últimos meses de su vida cuando Naughty Dog obró su magia y le daría a la consola un final histórico.
La compañía afincada en California venía de hacer historia en la propia PlayStation 3 tras el lanzamiento, durante esa generación, de los tres primeros títulos de Uncharted; esa aventura protagonizada por el aventurero Nathan Drake en su búsqueda por encontar los tesoros más importantes de la historia. Pero, los también padres de Crash Bandicoot tenían una última bala en la recamara en esa consola que se materializó con el lanzamiento de The Last of Us.
The Last of Us hizo mucho ruido y desde los primeros tráilers impactó y enamoró a muchos, entre los que me incluyo. Era un juego cruel, con un maravilloso argumento de tintes dramáticos que nos obligaba a sobrevivir a las mortales adversidades de un mundo que ha colapsado, pero al que aún le queda un pequeño rayo de esperanza, y, cuya envoltura, se completaba con un apartado audiovisual rompedor y sobresaliente. En ese aciago trasfondo conocíamos a Joel y Ellie, un dúo que ha supuesto uno de los más memorables en la industria y que nos regalaron momentos realmente memorables, épicos, dramáticos y muy emotivos. En definitiva, la historia de The Last of Us es, y sigue siendo, una de nuestras favoritas.
The Last of Us de convirtió en una leyenda prácticamente instantánea, tanto es así que Naughty Dog lanzó su, posiblemente, mejor obra en PlayStation 4 tan solo un año después de su lanzamiento original con una versión remasterizada que incluía mejoras visuales bastante notorias, y que, además, brindaba la oportunidad a los nuevos usuarios de PlayStation, o a aquellos que no disponían de la tercera consola de Sony, de disfrutar de una obra única. Y como no podía ser de otra manera, ese mundo post-apocalíptico que narraba la aventura de Joel y Ellie siguió creciendo con el anuncio de su segunda entrega: The Last Of Us Parte II vería la luz en el año 2020 y puso a la industria de nuevo patas arriba con una obra que roza la perfección y cuyo análisis podéis leer aquí.
Desde entonces han pasado ya dos años y, aprovechando el lanzamiento de la consola de última generación de Sony, los padres de Crash Bandicoot anunciaron durante la pasada Summer Game Fest el remake hecho desde cero de la primera entrega de la saga The Last of Us. Esta fue una decisión que no estuvo exenta de polémica: el juego ha envejecido realmente bien y muchos se cuestionaron su necesidad. Pero, como siempre decimos, nadie nos obliga a comprar un videojuego, no es una necesidad vital para nuestra vida. No obstante, ya os podemos adelantar algunas conclusiones de nuestra experiencia de juego: con esta nueva versión del ya clásico juego de Naughty Dog hemos vuelto a descubrir una obra maestra del medio; un juego imprescindible para todos los amantes de los videojuegos y que, con este remake, nos permite volver a vivir, o descubrir por primera vez, ese mundo tan mágico, brutal y dramático que el estudio californiano nos regaló hace una década, pero de una forma totalmente actualizada.
Teniendo esto en cuenta, el remake de The Last of Us es el mismo juego que el visto originalmente para PlayStation 3; esta nueva versión para PlayStation 5 mantiene todos los aspectos vistos en la versión de hace una década, exceptuando algunas novedades en lo que respecta a su jugabilidad y, por su puesto, en su apartado técnico y gráfico, encontrándose aquí el mayor trabajo realizado por el estudio de desarrollo.

En su origen, The Last of Us sorprendió no solo por sus mecánicas jugables y su apartado audiovisual, sino también por su magistral narrativa y por su sobrecogedora y dramática historia. A día de hoy, su argumento es bien sabido por todos aquellos que pudimos disfrutar de esta obra de Naugthy Dog y, sin entrar en muchos detalles, para evitar posibles spoilers para aquellos jugadores y jugadoras que se acercan por primera vez a este devastador mundo, vamos a hablar un poco de esa magistral premisa.
The Last of Us nos traslada a un mundo post-apocalíptico. Fruto de la expansión de la cepa de un hongo conocido como Cordyceps, la humanidad ha quedado diezmada, transformando a los infectados en unos parásitos agresivos, cuyo comportamiento se asemeja al de los zombis. Los reductos de la floreciente sociedad del pasado sobreviven como pueden haciendo frente a la infección y, en este cruel y desgarrador mundo, es donde se nos presentarán a los protagonistas de esta epopeya.

Joel y Ellie, Ellie y Joel, son los dos protagonistas de este desgarrador viaje que recorre una sociedad destruida y abocada a su desaparición. Pero este viaje tiene un comienzo: Joel, un trabajador y padre de familia como otro cualquiera en nuestra sociedad, se ve envuelto en un suceso desgarrador que marcará su destino. Él es uno de los supervivientes del inicio de esa infección, junto con su hermano Tommy, pero lo que vivió en esa noche que cambió el rumbo de la historia de la humanidad haría que su vida nunca fuera la misma.

Junto a Joel tenemos a Ellie, una joven adolescente que no ha conocido el mundo antes de la pandemia, pero que de vez en cuanto fantasea con él, maravillada por esos reductos de la sociedad del pasado. Pero Ellie es alguien muy especial ya que resulta que posee inmunidad a esa enfermedad que ha acabado con el mundo -acontecimientos narrados en Left Behind, también incluido en esta nueva versión-. Es en ese punto donde se cruzarán los caminos de los dos protagonistas: Joel recibe la misión de escoltar a la joven fuera de Boston y acompañarla junto con una organización denominada como Los Luciernas, con el fin de encontrar una posible cura de la enfermedad.

Este pretexto sirve para llevarnos a un doloroso y dramático viaje en el que atravesaremos diferentes regiones infestadas de criaturas sacadas de las más oscuras pesadillas. Es un viaje conmovedor; una epopeya que irá evolucionando a través de cada una de las vivencias que los protagonistas experimentan en sus propias carnes. Esto hará que vayan estableciendo un vínculo familiar y que Joel vea a Ellie prácticamente como su hija. Y es precisamente esa evolución de los personajes y su interacción con el mundo que les rodea lo que hace de The Last of Us algo tan único.


The Last of Us es un título que, a nivel jugable, sabe mezclar muy bien diferentes ingredientes pertenecientes a géneros diversos. En esta Parte I se mantienen esos elementos originales que hizo tan redondo a su primera parte, pero también se han depurado algunos aspectos y se han introducido otros que recuerdan a lo que pudimos ver en su Parte II.
Acción, sigilo y supervivencia, eso es lo que nos ofrece la aventura protagonizada por Joel y Ellie. Es un título en el que debemos pensar muy bien nuestros pasos, sobre todo en los niveles más altos de dificultad. Los infectados son seres realmente peligrosos, y cuya mayor amenaza son los chasqueadores; si estos seres nos agarran será muy difícil sobrevivir. Pero esta suerte de muertos vivientes que aterrorizan a los supervivientes no será el único peligro: no hay peor enemigo para la supervivencia de la humanidad que la propia humanidad. Esto es algo que se cumple en The Last of Us ya que también deberemos luchar contra otros pobladores hostiles de este mundo que intentarán acabar con el viaje de nuestros protagonistas.

Pero vayamos a los conceptos más básicos del juego, para aquellos que aún no hayan tenido la oportunidad de disfrutar de esta gran epopeya. The Last of Us es un shooter en tercera persona donde deberemos utilizar todas las armas, objetos y herramientas que encontremos por el escenario para sobrevivir. Naugthy Dog introdujo un sistema de combate bastante realista en la obra original, el cual resultaba crudo y desgarrador: controlando a Joel, y también en algunas partes a Ellie, podremos hacer uso de una gran variedad de elementos para acabar y ejecutar a nuestros rivales y, es precisamente en esas ejecuciones, donde se mostraba la violencia extrema que supone la lucha por la supervivencia.
El juego cuenta con diferentes niveles de dificultad, yendo desde fácil a un modo que será una auténtica pesadilla de completar. Sobre todo, en estos niveles más altos deberemos optar entre enfrentarnos directamente a nuestros enemigos o utilizar el sigilo, esto último se convertirá en nuestro mayor aliado. Creernos cuando decimos que ir cuerpo a cuerpo contra esos otros humanos o contra los infectados en los niveles más altos es un auténtico suicido, solo acto para aquellos realmente hábiles, por ello tendremos que utilizar diferentes subterfugios que se encuentran en el escenario y que nos servirán como escondites para intentar evitarlos.

En ese sigilo encontraremos nuestro mejor aliado. Podremos utilizar diferentes elementos del escenario para hacer ruido y despistar a nuestros enemigos, pero también para tender emboscadas; ladrillos, botellas de vidrio o algunas trampas que podremos crear desde nuestro inventario serán útiles para llevar a cabo este tipo de tareas. Pero además contaremos con un factor más en nuestra lucha por sobrevivir, un modo escucha con el que tanto Joel como Ellie podrán detectar dónde se encuentran nuestros perseguidores.
The Last of Us invita a que el jugador sea sigiloso y lo hace por medio de una IA compleja y que sabe responder muy bien a nuestras acciones. En el título original esta era competente, pero también es cierto que realizaba algunas acciones un tanto incomprensibles. Para este remake se nota que Naughty Dog ha mejorado el sistema de inteligencia de los enemigos y los aliados, mostrándose con un comportamiento más coherente a cada una de nuestras acciones. Esto nos llevará a planificar todos nuestros movimientos con sumo cuidado si no queremos ser pasto de los infectados.

El menú de creación, o de crafteo, será uno de nuestros mejores recursos. Los diferentes escenarios y zonas que recorremos se encontrarán previstos de elementos que podemos utilizar para crear recursos que nos ayuden en nuestro viaje. Explorar y encontrar estos elementos, así como algunos que otros secretos que nos depara en el juego, será una auténtica aventura en sí misma ya que no será fácil hacerse con ellos y, en su limitación y gestión, nos introduce también ese componente clásico de los survival horror. Pero en lo que respecta a esos elementos que podemos crear, van desde botiquines, trampas explosivas, mejoras de arma cuerpo a cuerpo, entre otras; las posibilidades son bastante variadas, aunque el número de estos elementos que podemos llevar es bastante limitado por lo que deberemos pensar muy bien el momento de usarlos.
Pero estos recursos no serán nuestra única ayuda. En The Last of Us contaremos con una serie de armas cuerpo a cuerpo y de fuego que nos servirán como defensa, o el mejor ataque, ante los peligros de ese mundo. Siguiendo ese marcado sentido de mostrarnos la realidad de un mundo decadente, nuestras armas físicas serán rudimentarias y pasarán a ser todas esas que encontremos en el escenario, tales como tablones de madera, bates de béisbol o tuberías. El uso de estas armas para combatir a los seres que habitan este mundo también fue, y sigue siendo, uno de los puntos más impactantes del juego; la lucha por la supervivencia es visceral y cruda y tiene el objetivo en todo momento de mostrar al jugador que tan duro puede ser sobrevivir a los peligros que se encuentre.

En lo que respecta a las armas de fuego, tendremos las clásicas que van desde varios modelos de pistolas, revólveres, escopetas, fusiles o incluso arcos. En este punto es donde, sobre todo en los niveles más altos de dificultad, se nota la diferencia de The Last of Us ya que, como no puede ser de otra forma, algunas armas, al disparar hacen ruido y esto alertará a todos los seres que nos rodean, tanto humanos como infectados. El uso de estas armas se fundamente en un sistema de puntería que funciona muy bien; no nos encontramos ante un título en el que baste con apuntar y disparar, sino que acertar a los puntos vitales de nuestros enemigos será algo complicado y se han de tener en cuenta la propia situación en la que nos encontremos.

Algo muy interesante en las armas lo encontramos en lo que respecta a su personalización y mejora. Aquí se nota que el estudio californiano ha hecho algunos ajustes y ha trasladado esta mecánica directamente de la Parte II de la saga. Durante nuestro viaje encontraremos las herramientas necesarias para poder modificar nuestras armas y, utilizando los recursos precisos, podremos modificar nuestras armas, aumentado su potencia, cadencia, alcance o capacidad del cargador. Y, tal y como pasaba en el modo creación de objetos, los recursos de modificación son muy limitados, por lo que debemos pensar muy bien en que arma invertiremos esos elementos.

La exploración es otro de los elementos clave en la aventura de Joel y Ellie. Aunque el título tiene un gran componente lineal, que nos forzará de ir de un punto a otro para avanzar en la trama, sus escenarios, sobre todo en algunos puntos, son lo suficientemente amplios como para perdernos y explorarlos. A esto nos invita el propio juego, son muchos los secretos, extras o recursos que podremos encontrar repartidos por las ruinas de esa sociedad acabada y que nos hará interactuar con algunos elementos para abrir nuevoss caminos o solventar algunos obstáculos.

Pero hasta este momento no hemos hecho más que describir algunos elementos y mecánicas en lo que se refiere a su gameplay y jugabilidad que ya estaban presentes en el original. Naughty Dog ha sido especialmente conservadora en este sentido, ofreciéndonos la misma experiencia a los mandos de PlayStation 5 que la que pudimos experimentar en PlayStation 3, salvo esas excepciones que hemos mencionado anteriormente: la mejora de la IA, tanto enemiga como la aliada, como el sistema de mejora de armas. No obstante, el DualSense es una novedad en la consola de nueva generación de Sony y se ha introducido su uso de una forma bastante interesante.
Con el DualSense podremos experimentar esas sensaciones fruto de su vibración háptica que no estaban en el original. En nuestras manos podremos apreciar como los motores de vibración del mando buscan emular las sensaciones ambientales y atmosféricas por las que van transcurriendo Joel y Ellie en su viaje; sentir los pequeños golpes de gotas de lluvia gracias a esta tecnología es algo especialmente satisfactorio, por no hablar de la crudeza de los combates cuerpo a cuerpo. Por su parte, también tenemos los gatillos adaptativos del propio mando, con ellos veremos como las armas presentan diferentes resistencias a la hora de disparar o utilizar algún objeto; como por ejemplo en el momento de tensar la cuerda del arco.

The Last of Us era, en lo que respecta a su jugabilidad, un título impactante y lo sigue siendo. Todas esas mecánicas que introdujo Naughty Dog en el año 2013 siguen siendo muy funcionales y disfrutables a día de hoy. Y, como ya hemos comentado, este remake también incluye la expansión Left Behind, el cual sirve para conocer mejor el trasfondo de Ellie. Con todo ello, la primera aventura de esta pareja de supervivientes nos vendrá a durar entre 8 a 15 horas, dependiendo si es la primera vez que lo completamos y de lo que nos entretengamos a explorar su mundo y a conseguir todos sus extras y secretos escondidos.

Ya por último ni nos gustaría hablar de otros añadidos y opciones nuevas, pero también de otras que no se incluyen en este remake. Y queremos empezar por esto último ya que es preciso señalar que no se encuentra disponible el modo multijugador online que si estaba presente en la obra original y a que tantos jugadores encantó. Por su parte, hay que añadir que se han introducido algunos extras como modos de renderizado, un modo contrarreloj, una galería de arte, comentarios o la posibilidad de cambiar modelos. No obstante, quizás lo más interesante es la variedad y cantidad de opciones de accesibilidad que de las que el título dispone, haciendo que un mayor número de jugadores puedan disfrutar de una aventura tan especial y única como es The Last of Us.


Pero vayamos a lo más importante de The Last of Us Parte I, las novedades gráficas que introduce el juego. Naughty Dog siempre se ha caracterizado por llegar al límite técnico y al techo gráfico de lo que puede llegar a ofrecer cada una de las consolas de Sony: esto fue así en PlayStation 3 y PlayStation 4, y con esta nueva versión de su clásico no se ha quedado atrás, presentándonos lo que nos puede llegar a ofrecer la última consola de la compañía.
The Last of Us ya lucía increíble por el año 2013 y con su remaster para PlayStation 4 alcanzó un nuevo nivel. Esta versión para PlayStation 5 nos ha dejado sin palabras a nivel técnico. Lo primero que nos llama la atención ha sido la recreación de su mundo; ese mundo post-apocalíptico repleto de vegetación donde la especie humana no es la dominante. El juego se ha rehecho desde cero y eso se nota en el propio escenario, todo está más detallado, la vegetación es más abundante y el nivel de interacción ha crecido. Esto último se puede apreciar muy bien en el nivel de destrucción que se puede causar a la hora de disparar nuestras armas contra las diferentes superficies o después de una explosión.

Y aunque su mundo se muestre con un acabado gráfico que roza el realismo, lo que lo dota de una mayor viveza es su iluminación. Los efectos de luces y sombras son muy importantes a la hora de presentaros esos escenarios que vamos a recorrer y, en esto, Naugthy Dog ha hecho un verdadero alarde técnico. Los rayos de luz se comportan de una forma realmente realista, reflejándose de diferentes maneras en las superficies contra las que choquen. En contraposición a la luz, tenemos las sombras, algo que también se nota más trabajado y que hacen de los escenarios lugares de auténtica pesadilla en las que nos dará incluso pavor adentrarnos.
La combinación de la iluminación y la oscuridad, las luces y sombras, se puede apreciar muy bien cuando hay presencia de fuego en el escenario. Aquí podemos ver cómo este elemento ígneo no solamente está muy bien recreado, sino que ejerce un comportamiento visual con su entorno bastante realista. La oscilación de la iluminación en ese momento es sencillamente perfecta, dotando a la obra de esa atmósfera tan real que consigue mantener durante todo este viaje.

Junto con esos ingredientes anteriores, se nota que también han puesto especial cuidado en los efectos de partículas. Las partículas juegan un papel muy importante en The Last of Us; no son un elemento que se limite sólo a dotar de una mayor calidad visual a la obra, sino que están intrínsecamente ligadas a su argumento. En determinadas partes de la aventura veremos como las esporas que liberan esta infección abundan en el escenario, creando una niebla tóxica y generando esas partículas dañinas para la vida humana; es precisamente a esto a lo que nos referimos y cómo en esta nueva entrega este elemento ha alcanzado unas nuevas dimensiones. Pero, por supuesto también hay que señalar a esas partículas generadas por las propias armas a distancia, el fuego o las explosiones, las cuales son sencillamente espectaculares.

Y si Naughty Dog ha hecho un gran trabajo en la nueva recreación de este mundo, no se ha quedado atrás con el nuevo diseño de enemigos y personajes. Los infectados por el Cordyceps ya eran realmente aterradores en el juego del 2013, pero en esta ocasión cuenta con un mayor nivel de detalles: las pústulas, protuberancias y esos detalles tan terroríficos fruto de la infección son ahora aún más desgarradores y causarán auténticas pesadillas, en espacial los acechadores chasqueadores.
En lo que respecta a los personajes y protagonistas de esta desgarradora aventura, hay que señalar que su aspecto y rostros han cambiado sustancialmente con el objetivo de acercarse a la realidad, pero también más de asemejarse, con una transición más orgánica, a aquellos rostros que poseían en la Parte II. Así vemos algunas diferencias en lo que respecta a los modelos faciales, especialmente en Ellie, algo que puede no gustar a todos, pero también es cierto que le da una mayor naturalidad. Sin embargo, es en los pequeños detalles donde vemos el gran trabajo que hay detrás de este apartado: las expresiones faciales y los movimientos en cada uno de los detalles de los rostros de los protagonistas, hacen que su expresividad sea más natural. Gracias a esto los personajes se muestran más vivos que nunca y sus emociones traspasaran rápidamente de la pantalla hacia el jugador, haciendo que empaticemos con cada una de las decisiones que tomemos, tanto para bien como para mal.

Su apartado sonoro sigue siendo tan excelente como en su versión original. En primer lugar, hay que destacar el gran trabajo de doblaje realizado. Desde hace unos años, PlayStation nos trae sus grandes producciones con una localización sublime, pero este elemento es muy importante en The Last of Us por el peso que la narración y las emociones de los protagonistas quieren transmitir.
En castellano son Lorenzo Beteta, quien interpreta a Joel, y María Blanco, quien da vida a Ellie, y, hemos de decir que sus interpretaciones siguen siendo de las mejores que hemos visto hasta ahora. Junto a ellos también tenemos que resaltar el trabajo de, entre otros, el polifacético Claudio Serrano (Tommy), Conchi López (Tess), Luis Bajo (Bill) o Ana Esther Alborg (Marlene), y un largo etcétera de profesionales del sector del doblaje que se encargan de dotar de vida a los diferentes personajes que forman este mundo.

Y qué sería de The Last of Us sin su banda sonora. La variedad y cantidad de temas musicales que nos acompañarán en este dramático viaje vuelven a sorprendernos por su calidad. El compositor argentino Gustavo Santaolalla supo darle esos tintes dramáticos a base de guitarra que acompañan los pasos de los protagonistas de esta epopeya. La música sabe transmitirnos perfectamente todas esas emociones felices, crueles, dramáticas, de esperanza… que van viviendo durante su recorrido.
El fantástico doblaje y la brillante banda sonora se ve aderezada por unos efectos de sonido muy acertados y muy bien recreados. El sonido de las armas al disparar, de los diferentes personajes que conforman este mundo al emitir algún grito desgarrador de dolor, y el aterrador y peculiar ruido de los chasqueadores cuando nos atrapan, hacen que el apartado sonoro de The Last of Us termine por generar esa atmósfera tan característica que lo ha hecho pasar a la historia.

Con The Last of Us Parte I la pregunta del millón es ¿vale la pena si hemos jugado a otras versiones? Nosotros respondemos que sí, aunque ya se haya jugado al título original. Este remake de una de las más sobresalientes obras de Naughty Dog no solo es una de las mejores maneras de disfrutar de un clásico moderno con una historia impactante, sino que los añadidos en lo que se refiere a su accesibilidad y la modernización de algunas de sus mecánicas lo hacen muy disfrutable a día de hoy.

The Last of Us Parte I ya se encuentra a la venta en formato físico y digital para PlayStation 5.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para PlayStation 5 proporcionado por PlayStation España.



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