
Hoy os traemos el análisis del nuevo juego exclusivo para Nintendo Switch, desarrollado por WayForward en el que tendremos que salvar a la familia Sable y ¿al mundo? de las bacterias y demás virus que andan por ahí con Vita-boy y Mina-girl.

Podemos jugar en dos modos: un jugador/a y dos jugadores/as. Si elegimos el primero, el manejo de la nave de las vitaminas lo haremos controlando con ambos JoyCon, mientras que el segundo quién elija a Vita-boy se encargará de la dirección de la nave y de accionar el haz vitamínico, mientras que quién elija a Mina-girl se encargará de la rotación de la nave y de la dirección del haz.

En ambos modos podemos acceder a los viajes (viaje para una y viaje para dos). En ellos nos encontraremos con seis capítulos en los que salvaremos a un miembro de la familia Sable metiéndonos en su interior. Una vez dentro tendremos que recorrer el cuerpo hacia los puntos vitales afectados para curarlo. En el camino nos podemos encontrar diferentes microorganismos y obstáculos que tendremos que mover, romper o esquivar, todo ello sin que la nave roce con las paredes del cuerpo. Tenemos una barra de vida limitada que podremos rellenar con unas lucecitas brillantes que iremos encontrándonos en el camino o disparando el haz vitamínico en las esferas de colores que encontraremos en las paredes del cuerpo.

Al llegar al punto vital afectado, completaremos un minijuego para sanarlo. Tenemos varios tipos:
- Fuga. Convertida la nave en una pieza (bien alargada o más cuadrada) tendremos que avanzar por un recorrido sin rozar las paredes. Nos encontraremos con zonas que nos harán girar en el sentido de las agujas del reloj o en sentido contrario.

- Festival de danza. Tendremos que seguir el ritmo y marcar en el momento exacto la opción que nos indique el juego. Estas acciones son: dar palmas, mover la nave arriba o abajo y girar la nave. Tendremos que pasar tres pases para completar el minijuego.

- Fiebre atrapadiza. Atravesando una nube de bacterias tendremos que capturar la mucosidad en las paredes sin rozarlos y esquivando el hongo que aparece de vez en cuando.

- Pimpón medicinal. Tendremos que ganar en un partido contra una nave parásita. Tras 120 segundos, quién haya conseguido más puntos gana.

- Montaña rusa. Vita-boy y Mina-girl están unidos por un palito formando como una especie de mancuerna, y tendremos que pasar de un lado a otro del recorrido sin rozar el tubo que describe la trayectoria. Como en el Festival, tendremos que pasar varios niveles para completar el juego.
Estos minijuegos se pierden cuando vaciamos la barra de vida, que se rellena al comenzarlo, a excepción del Pimpón que va por puntos. También se registra el tiempo, pero no afecta al desarrollo del juego, es más para retarte a ti mismo/a para mejorarlo. El juego se irá guardando a medida que vayamos curando puntos vitales y cuando finalicemos cada capítulo.
Conforme vayamos avanzando en el viaje, iremos desbloqueando los minijuegos, con nuevos niveles, para jugar en solitario o acompañado/a, con las mismas reglas que en el viaje. Por último, aprender el manejo del juego es muy sencillo y no tiene una dificultad muy alta.


Lo primero que llama la atención es el diseño de la nave de las vitaminas, inspirados en los JoyCon de la Nintendo, los de color azul y rojo, pero en el juego, para que te quede claro y cristalino que Mina-girl es una chica, muy chica y mucha chica han puesto en lugar del color rojo el rosa, como si no pudiera ir de rojo o Vita-boy no pudiera ser rosa o rojo (un poco ranciete esto). Por lo demás tienen una estética muy vintage, tanto las vitaminas como la familia Sable, al más puro estilo Los Supersónicos, en el que, de nuevo, tenemos un poco ese toque rancio en el que ella es la que no tiene un trabajo remunerado, se encarga del doméstico, y es la que cuida de los niños, mientras que el marido sale en su capítulo y poco más.

Los niveles de los cuerpos son bastante sencillos, son formas geométricas y colores básicos y muy vivos, con los colores básicos. Las bacterias tienen un diseño que, aunque no sea muy novedoso, queda muy bien y destacan en el juego.

Los personajes que aparecen en el interior de cada cuerpo son muy diversos, cada uno con un diseño propio, que se adecua al tipo de cuerpo en el que viven, con el que podremos ver la personalidad de cada uno de ellos.

Por último, a la hora de elegir los minijuegos, tendremos unas ilustraciones con diferentes estilos en cada uno de ellos, como el pixel, estilo Mazinger Z, más cartoon, etc.


La banda sonora me ha sorprendido bastante (para bien), esperaba que fuese más sencilla y más “machacona”, pero es bastante variada, y aunque algunas se repiten no se hacen pesadas. Cada cuerpo tiene una “canción”, que se ajusta a la personalidad de quién habita en su interior. En los minijuegos sí que son canciones más sencillas y electrónicas, a excepción de Festival de danza.
Por último, el juego cuenta con una versión doblada en inglés con textos en español, que ponen voz a todos los personajes, excepto a Vita-boy y a Mina-girl, que además de no tener voz tampoco tienen texto, tenemos que hacernos una idea de lo que dicen a través de las respuestas del personaje con el que estén hablando.


Vitamin Connection es un juego muy llamativo y entretenido, y que con su sencillez y manejo fácil hace que sea para toda la familia, tanto si eres adulta como si es para los y las peques de la casa. Además, al tener el apartado de los minijuegos y los récords de tiempo, tiene bastante rejugabilidad, aunque no se puede estirar mucho debido a que es fácil pillar el truco. Tiene una buena relación calidad-precio. Y recordad, niños y niñas, si veis pastillas por ahí no os la toméis ni las tiréis por ahí, decir no a la automedicación.



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