
Uno de los aspectos más interesantes que ha traído el desarrollo y la potencia gráfica en la industria del videojuego es la creación de diferentes estilos. Es cierto que siempre lo que más nos llama la atención a la gran mayoría es cuando una desarrolladora saca músculo y nos muestra escenarios hiperrealistas donde prácticamente podemos casi ver la hierba crecer o personajes tan logrados que podemos ver hasta la más mínima arruga e imperfección de la piel.
Pero dejando esto aparte, estamos ante un momento en el que podemos ver otros estilos que nunca habríamos pensado que se podían llevar a cabo. Múltiples ejemplos como el conocido Cuphead, que hace gala de una estética de dibujos de los años 30; Kena: Bridge of Spirits, que nos recuerda a una película de Pixar; o los múltiples ejemplos a los que nos tiene acostumbrados Nintendo recreando elementos como el papel o la lana. Aquí tenemos que destacar el juego que analizamos hoy, The Midnight Walk, que mezcla de forma magistral la estética Stop-Motion con elementos hechos en arcilla.
El estudio MoonHood muestra su talento en este juego, debutando con un título que no solo impresiona a nivel visual y estético, sino que nos presenta una historia oscura y a la vez triste y melancólica.

Todo comienza con El Quemado, que despierta en un mundo oscuro y melancólico donde el calor del sol y del fuego han desaparecido. Con el fin de averiguar lo que ha ocurrido, nuestro protagonista se pone en camino. Y el camino es precisamente lo que recorreremos, más concretamente el Camino de Medianoche, que es el que da título al juego. Iremos acompañados de Arcillo, un ser que es capaz de usar el fuego, algo tan inusual y preciado en este mundo.

El juego utiliza esta especie de estructura lineal para ir contando no solo su trama principal, sino diferentes historias de este mundo y que nos ponen un poco más en contexto de lo que ha ocurrido y las consecuencias sobre sus habitantes. Cada capítulo introduce las criaturas del mundo, escenarios y paisajes de esta fábula gótica.
La historia es algo difícil de comprender y muchas veces nos comportamos como un mero testigo de lo que ha pasado, siendo un personaje secundario de lo ocurrido. Todo ello mezclado con una dualidad entre la luz y la oscuridad, y no solo a nivel estético, sino narrativo, demostrando que no todos los buenos son buenos ni los malos tan malos; que no todo lo hecho es por maldad y que no hay unos enemigos concretos, sino diferentes partes de un mundo complejo.

No obstante, es tremendamente interesante y tiene un carácter oscuro y triste, pero con un poso de esperanza y de luz. Sin embargo, tenemos que comentar que estamos ante una narrativa compleja, que no nos muestra la historia como tal, sino que debemos ir fijándonos en detalles, los objetos que encontramos y distintos aspectos que vamos descubriendo.

Tenemos una aventura en primera persona. Toda la jugabilidad se centra en tres bloques fundamentales: la exploración, el sigilo y los puzzles.
Los escenarios son lineales o semilineales en los que debemos progresar. Como hemos comentado en la historia, la luz es un componente fundamental y por lo tanto tenemos diversas fuentes que debemos usar. La primera son cerillas, que podemos encender en su correspondiente caja. Con ellas podemos encender hogueras, velas y otras fuentes de luz. Hay que tener en cuenta que estas no son limitadas y, una vez que encendamos una, esta se irá consumiendo hasta que tengamos que soltarla para no quemarnos.

La luz no solo es una fuente de seguridad, sino también un señuelo para los enemigos. Durante la aventura iremos encontrando cierto número de criaturas que no solo disfrutan de la luz, sino que también se alimentan de ella. Por eso es importante poder usar esta luz como un señuelo para poder avanzar en las zonas.
Otra fuente de luz es nuestro compañero Arcillo, al que podemos mandar a distintos lugares para resolver puzzles gracias a su habilidad para generar fuego. Por ejemplo, podemos mandarle a encender un generador que hace que suba un ascensor y nos permite subir a una posición elevada, o podemos mandarle que encienda distintas velas a través de tuberías que nos son inaccesibles a nosotros.

Por último, tenemos el mechero, un dispositivo que funciona como una pistola y que nos servirá para poder encender fuentes de luz lejanas o también como arma disuasoria contra algunos enemigos. Escondernos y agacharnos serán nuestras armas para poder sobrevivir a las criaturas que encontraremos en este mundo.

Otro pilar fundamental de la jugabilidad de The Midnight Walk es la resolución de puzzles. Para poder avanzar en la historia tendremos que ir resolviendo sencillos acertijos para poder abrir una puerta, conseguir un objeto, etc.
Otra mecánica del juego bastante interesante es lo que no vemos. Podemos cerrar los ojos y movernos a oscuras guiándonos solo a través de nuestros oídos. Algo bastante importante para poder avanzar, ya que cerrando los ojos podemos hacer que aparezcan nuevos caminos o encontrar diversos objetos.

Tenemos que añadir diversos aspectos interesantes dentro del juego. El primero de ellos es la posibilidad de jugar en modo VR, lo que permite una jugabilidad adicional que intensifica la sensación de presencia dentro del mundo. Otro es la exploración, donde podremos encontrar todo tipo de coleccionables, desde vinilos, rollos de película y diferentes figuras o modelados de arcilla que podemos ver en nuestra casita.
El juego no es muy largo, siendo de unas 4-5 horas. Una duración más o menos ajustada y que suele ser la norma general en este tipo de títulos, que se comportan más como un vehículo para contar la historia que por la jugabilidad en sí misma.

Aquí es donde The Midnight Walk saca todo su potencial. Se trata de un juego extremadamente singular. No podemos calificarlo de algo bonito, pues la tristeza y el ambiente melancólico y desesperanzado llenan su mundo. Sus criaturas no son muy estéticas; de hecho, es todo lo contrario. Todo está lleno de seres que parecen salidos de una pesadilla infantil. Y aun así, todo el conjunto consigue ser hermoso, una especie de tristeza estética.
Todo está hecho de cera y otros materiales simples. Podemos ver personajes que visten hojas de papel, las estrellas de papel también están colgadas del techo a través de hilos, y los escenarios están repletos de objetos comunes como botas o libros. Todo es inestético, imperfecto, pero aun así nos da un aspecto sublime.

Si tenemos que poner un ejemplo que tengamos a mano, podemos compararlo con las películas de Tim Burton como La Novia Cadáver o Pesadilla antes de Navidad. Imitando no solo la estética, sino también los movimientos, el juego usa animaciones limitadas en cuanto a fotogramas de forma intencional, a unos 12 frames por segundo. Esto consigue un efecto que imita el Stop-Motion de las películas hechas a mano como Los mundos de Coraline.
Destacar también todo lo relacionado con los dibujos o mapas que encontramos y las diversas películas que podemos ver, en las que se aprecia el trabajo manual: todo se ve como si fuera hecho de forma artesanal.

Una banda sonora a la altura del apartado estético, y eso no es poco decir. Pianos, clarinetes, violines, oboes… todo se mezcla creando composiciones que son a la vez tristes y relajantes.
Por un lado tenemos piezas más clásicas con piano y otras que parecen sacadas del cine noir o de detectives, con saxofones melódicos que crean una atmósfera melancólica e íntima. Y por ello, teneos que dar los créditos que se merecen a su compositor, Joel Billie.
Por supuesto, destacar el apartado sonoro, que nos mantendrá en tensión ante las distintas amenazas u objetos que pueblan el mundo.

The Midnight Walk es una auténtica obra audiovisual. Un juego desarrollado por un estudio pequeño, pero con gran ambición y que hace gala de un estilo propio, algo que sin duda es difícil en un mercado donde tenemos casi todo tipo de juegos. Es bien cierto que su jugabilidad peca de sencilla, pero sin duda lo compensa de sobra con todos los demás aspectos, y que podemos calificar como pecadillos de juventud de un estudio que acaba de empezar, pero que ya ha demostrado tener una identidad propia y que seguramente nos dé más historias y títulos de gran calidad.








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