
Seguimos recibiendo constantemente títulos con estética retro pixel-art que buscan recrear esos clásicos de 8 y 16 bits que marcaron la infancia de muchos jugadores. El juego que vamos a analizar hoy ha sido desarrollado por LABS Works, un estudio que ya ha hecho sus pinitos en este mundo con Astalon. Se trata de Lovish, una aventura de acción y plataformas bastante entretenida y desafiante en algunos de sus aspectos.

Nuestro protagonista, el caballero Sir Solomon, está profundamente enamorado de la princesa Tsuna. Cuando esta es secuestrada por el Señor Demonio, Sir Solomon parte con el objetivo de rescatarla de tal peligro. Un planteamiento sencillo, visto en muchos juegos y aventuras clásicas, pero que enseguida abandona esa línea tradicional y deja entrever que nuestro protagonista no es precisamente el referente del caballero clásico. Puede que no solo le muevan sentimientos tan puros como pudiera parecer en un principio.


Estamos ante un juego de acción y plataformas en 2D con una estructura de niveles cortos y cerrados. Cada nivel es independiente del anterior y tendremos que completarlo para poder continuar al siguiente. El juego sigue una dinámica vista en otros títulos, siendo quizás el más conocido “Super Meat Boy”. Estos niveles están pensados para ser cortos, rápidos, pero desafiantes.
Pese a esta aparente simplicidad, el título incorpora ciertas mecánicas bastante interesantes que le permiten diferenciarse de otros juegos del estilo. Una de las ideas más llamativas son los eventos al final de cada nivel. Estos son totalmente aleatorios y tremendamente impredecibles. Puede ocurrir que encontremos un monstruo y aparezca un personaje que lo elimine mientras huye porque está haciendo un speedrun; que nos caiga una piedra en la cabeza y nos quite vida; u otros sucesos totalmente innecesarios, como encontrarnos con una oveja y tener que salir corriendo porque sus ojos dan auténtica grima.

Los niveles se completan atravesando una puerta, ya sea consiguiendo una llave, eliminando enemigos, obteniendo monedas, etc. En cada nivel se pueden conseguir tres coronas diferentes para completarlo al 100 %. Una de ellas es secreta y debemos buscarla por el escenario; otra se consigue por tiempo, es decir, debemos completar el nivel en un determinado límite para obtenerla. Por último, está la corona pacifista, que se consigue sin eliminar ni atacar a ningún enemigo.

A medida que avanzamos vamos obteniendo monedas que podemos usar para comprar mejoras, como un dash, la posibilidad de atacar hacia arriba o hacia abajo, o disponer de un golpe extra. Esta última mejora es especialmente importante, pues al principio del juego solo contamos con un punto de vida. Todo esto facilita el progreso y acentúa el aspecto de backtracking que presenta el juego, ya que nos anima a revisitar niveles para conseguir todas las coronas.

Al final de cada fase o tras cierto número de niveles nos enfrentamos al jefe de turno, algo bastante de agradecer y que ayuda a refrescar la jugabilidad. En general, es un título que se basa en reintentar una y otra vez hasta completar un nivel, pero debido a su rapidez y a los cortos tiempos de carga, la experiencia no se hace pesada.
Como hemos comentado, no es un juego especialmente largo ni extremadamente difícil, aunque puede complicarse bastante si queremos conseguir todas las coronas, lo que nos obligará a repetir varios intentos.


La propuesta visual apuesta claramente por una estética de 8 bits. Todo está construido bajo un estilo pixel-art retro. Los modelados son bastante sencillos, al igual que las animaciones. Se ha optado por colores vivos y alegres, aportando claridad al conjunto y facilitando la lectura visual para el jugador. El resultado es una estética simple, pero cuidada.
En cuanto al rendimiento, los tiempos de carga son muy cortos, algo fundamental en un juego que se basa en el ensayo y error para avanzar y que evita que el jugador termine cansándose.


La banda sonora sigue la misma línea que el apartado gráfico: música sencilla de estilo 8-bit. Encontramos melodías alegres y movidas que acompañan cada nivel. No obstante, es cierto que pueden llegar a repetirse y resultar algo machaconas en determinados momentos.
Los efectos sonoros cumplen correctamente. El título no está traducido al español, lo cual es un punto negativo, aunque en su defensa diremos que utiliza un inglés bastante sencillo y que la cantidad de texto presente en el juego no es demasiado extensa.


Lovish es un juego sencillo, divertido y sin grandes pretensiones ni aspavientos. Es un título accesible para todo tipo de jugadores, aunque puede complicarse considerablemente en algunas situaciones. En conjunto, todo funciona bien: no destaca especialmente en ningún apartado, ni para bien ni para mal, ofreciendo una experiencia equilibrada.




Deja una respuesta