
Hace unos años, 11 bit studios dio el salto a un mayor público con su juego This War of Mine, un título que reflejaba la guerra desde su aspecto más crudo y con las personas que más la padecen: los civiles. Fue un juego que gozó de gran éxito y lo normal hubiese sido continuar por esa línea, pero en un gran giro, el estudio afincado en Varsovia decidió centrarse en un título totalmente distinto, Frostpunk. Se trataba de un juego de estrategia que nos situaba en un mundo ucrónico, concretamente a finales del siglo XIX, en un Londres basado en la estética steampunk y máquinas de vapor, donde ha ocurrido un apocalipsis glaciar.
Con su premisa, su estética y sus mecánicas de juego, Frostpunk consiguió hacerse una imagen propia y ser un título reconocible dentro de la industria. En esta ocasión, 11 bit studios ha decidido ir sobre seguro y nos entregan la segunda parte de este juego, en el que continuaremos la historia del primer título y descubriremos nuevas mecánicas.

Frostpunk 2 se sitúa 30 años después de la “Gran Tormenta” de la que fuimos testigos en la primera entrega. Ahora seremos el nuevo encargado de crear Nueva Londres con el fin de mantener la civilización viva y expandirnos para conquistar el gélido mundo donde nos encontramos.
Vemos que esta nueva entrega tiene mayor peso narrativo, pues la acción se da en diferentes niveles y cuenta con una historia que conecta entre ellos. Esto, junto a eventos guionizados, nos da novedades sobre la primera entrega, como las diferentes facciones políticas y lo que supone ser el hombre sobre la montaña que dirige esta civilización.


Tenemos un juego de estrategia que nos recordará a la primera parte, pero que está lleno de abundantes novedades. En primer lugar, tenemos que indicar que aquí se utiliza un nuevo sistema de distritos. Esto es un elemento diferenciador con respecto a la primera parte, en la que nos centramos en construir diferentes edificios. Existe una gran variedad de distritos, como los de viviendas, extracción, alimentación, logística o industria. Cada uno no solo tiene unas características y habilidades disponibles, sino que también cuenta con sus propios tipos de edificios.

Dentro del distrito de viviendas podemos construir un centro de investigación o, en el distrito de extracción de petróleo, podemos optar por diferentes edificios para mejorar la explotación. Para poder construir estos distritos necesitaremos varios requisitos: debemos romper el hielo sobre el material que queremos explotar y luego tener los recursos necesarios para construirlo, como son mano de obra, recursos de calor y piezas. Ahora se han añadido nuevas características de urbanismo, por lo que tenemos que construir de forma más inteligente, pues los distritos y edificios tienen efectos sobre los adyacentes, tanto positivos como negativos.
Hemos hablado de los centros de investigación. Estos nos permiten estudiar nuevas tecnologías y políticas para poder mejorar nuestra ciudad. Tenemos una gran cantidad de opciones en este apartado, desde políticas de supervivencia que regulan la comida y el gasto de calor, de economía para los bonos de calor o productos, a otras de sociedad como hospitales y sanidad.

Siguiendo con la gestión y logística, en la primera parte tenemos la opción de mandar diferentes equipos de reconocimiento para encontrar recursos, núcleos o supervivientes. Este aspecto ha sido muy fomentado en este juego, pues ahora podemos encontrar diferentes estructuras como minas o recursos que podemos explotar construyendo caminos, y el punto más destacado es la creación de asentamientos. Estos son como una especie de ciudad secundaria que requiere lo mismo que la ciudad principal. Esto es capital, pues no siempre disponemos de recursos en nuestra ciudad principal y es necesario establecer una especie de logística para transportar recursos entre los distintos asentamientos.

La mano de obra se convierte en un bien capital. No solo tenemos que encargarnos de la población, sino que esta es totalmente imprescindible, siendo necesaria para la industria, la extracción y demás labores. Debemos aprobar leyes para mantenerlos contentos y cubrir otras necesidades para evitar que mueran en el ejercicio de su profesión.

Una de las cosas que más nos ha llamado la atención ha sido cómo se ha implementado el poder legislativo en esta entrega. A diferencia de la primera parte, en la que nuestra palabra era ley y las cosas se aprobaban se pusieran como se pusieran los habitantes, en esta entrega no es así. Tenemos un senado dividido en diferentes facciones y cada una de ellas tiene unas propiedades, creencias y necesidades. De tal forma que, para aprobar una ley, se debe tener un mínimo de 51 votos a favor. Para conseguir esto, tendremos que negociar con cada facción para que nos den sus votos. Algunas estarán a favor, otras estarán abiertas a negociar y otras nos negarán rotundamente su apoyo. De esta manera, tendremos que hacer promesas electorales a cada una de las facciones para sacar nuestras leyes adelante. Mucho cuidado con marcarse un farol, porque si no cumplimos estas promesas podemos perder la confianza de estos grupos, haciendo nuestra legislatura una pesadilla.
Las cosas se pueden ir de madre en cualquier momento, por lo que en nuestras manos tenemos diferentes opciones para mantener el orden, ya sea con represión pura y dura o a través de la fe.

Frostpunk 2 es un juego desafiante; cada vez que levantamos la cabeza aparece un imprevisto que nos dará un golpe y nos obligará a reconfigurar todo nuestro plan de acción. Cuando todo parece que va bien, hemos conseguido mantener una fuente de recursos estable y una población segura, siempre nos vendrá un evento como la llegada de refugiados o un invierno más crudo que nos obligará a construir más refugios, consumir más combustible y, por ende, encontrar nuevas fuentes. En este sentido, el título se muestra implacable.

Una vez acabemos la campaña, que nos dará unas 10-12 horas de jugabilidad, podemos optar por el modo constructor de utopías, que sería algo así como el modo libre en el que tendremos que crear una ciudad desde cero en uno de los varios escenarios, cada uno de ellos con unas características propias.


Frostpunk 2 usa el ya polémico motor Unreal Engine 5, y decimos polémico por lo que se ha visto en otros juegos. Esto no se ve reflejado en este título, pues estamos ante un juego bastante sólido en cuanto a rendimiento y gráficos. La iluminación, las partículas y hasta los más mínimos detalles son de gran calidad. Destacan los efectos climáticos como la nieve y las tormentas.
Por supuesto, el trabajo de arte no se queda atrás. Esa mezcla de estética futurista antigua, tipo steampunk, donde todo es de una época victoriana londinense que nunca sucedió, pero que tanto se ha explotado en la literatura y el cine. Aun así, no todo es tan estético y bello, sino que, siguiendo con la mecánica del juego y la importancia que se le da al petróleo, se ve un aspecto sucio y observamos cómo los habitantes no son perfectos, sino que tienen enfermedades, cicatrices, heridas, etc.


Piotr Musial vuelve a ser el compositor para esta entrega. Después del gran trabajo que hizo en la primera parte, en esta segunda ocasión ha sabido estar a la altura de su propio trabajo. Tenemos una increíble banda sonora con orquesta sinfónica en la que destacan mucho las cuerdas, los metales y la percusión, que nos da piezas que transmiten la desesperanza y el frío de este mundo, con composiciones más épicas ante situaciones límite.


Frostpunk 2 coge el concepto base de su primera parte y lo revoluciona a nuevos niveles. Son más las novedades que los elementos que conserva de la primera parte. Un arma de doble filo que los de 11 bit studios han sabido utilizar para bien, dándonos un título desafiante y lleno de nuevas mecánicas que nos permite sacar más partido a cada partida. Eso sí, a diferencia del primer título, la curva de entrada es mayor y puede ser frustrante, ya que cometer algunos pequeños errores al principio puede hacer que todo vaya mal y sea necesario cargar partida continuamente.




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