
Hay algo curioso con los juegos de naves: nunca se van del todo. Cambian de forma, desaparecen unos años, y de repente, cuando menos te lo esperas, vuelven a aparecer como si el tiempo no hubiera pasado. Durante los setenta y ochenta no parábamos de disparar a marcianitos; en los noventa, con los 16 bits, el género tocó techo. Luego, con PlayStation 2 y GameCube, la cosa se enfrió. Pero mientras los grandes estudios tiraban por otros caminos, el espíritu del shoot’em up se quedó flotando por ahí, esperando a que alguien lo rescatara.
Y ese “alguien” ha resultado ser Makoto Wada, un tipo que no necesita demostrar nada porque lleva el género metido en la sangre. Con Earthion, no busca reinventar nada, sino recordarnos por qué nos enamoramos de estos juegos en primer lugar. Tiene ese sabor de los clásicos sin sentirse viejo, y se nota que detrás hay alguien que ha estudiado a fondo cómo se mueve cada bala, cada patrón, cada enemigo.
Pero Earthion no pretende salvar el género ni competir con nadie. Simplemente hace lo que muchos echábamos de menos: ofrecer una experiencia directa, desafiante y visualmente preciosa, con una banda sonora que te empuja a seguir intentándolo una partida más. Es de esos juegos que te hacen pensar que los marcianitos nunca se fueron; solo estaban esperando a que alguien los llamara por su nombre otra vez.

Desde que aparece la pantalla de inicio, Earthion deja claro que no viene a jugar en el terreno de la nostalgia barata. Lo primero que destaca es el ritmo. Los niveles no son simples pasillos de disparos: hay giros de cámara, cambios de dirección y transiciones que te pillan con la guardia baja, pero sin llegar a frustrar. Los jefes, por su parte, son un festival de imaginación y diseño. Desde un tanque que se desarma pieza a pieza hasta una estación espacial que pide refuerzos en pleno combate o un monstruo orgánico digno de una peli de John Carpenter. Todo desprende personalidad. Y sí, también hay un jefe final en forma de gigantesca nave que ocupa media pantalla. ¿A quién no le gusta reventar un crucero estelar con un caza diminuto?

El sistema de juego es simple y efectivo: tres botones —disparo, arma especial y cambio de arma—, pantalla que avanza sola y acción en ocho direcciones, como en los mejores tiempos. Los cristales verdes que sueltan los enemigos sirven para mejorar las armas y mantener el ritmo del combate, mientras que un escudo regenerativo evita que la frustración se dispare. Lo interesante es que, si recibes demasiados golpes, pierdes parte de tus mejoras, así que la tensión nunca desaparece.

En cuanto a la dificultad, hay cuatro niveles: fácil, normal, difícil y hotshot. La curva está muy bien pensada: el modo normal ofrece reto sin desesperar, mientras que los dos superiores son auténticas pruebas de reflejos. Cada dificultad añade más rutinas y enemigos, lo que multiplica el valor rejugable. Además, la tienda entre niveles permite invertir en mejoras permanentes —más escudo, nuevas armas o vidas extra—, lo que da margen para experimentar distintas estrategias. Aunque aviso: tener más vidas no siempre es la mejor opción.

El equilibrio entre desafío y accesibilidad es uno de sus grandes logros. Earthion exige concentración, pero también recompensa cada intento. Su barra de vida, que se regenera poco a poco, permite una táctica más agresiva sin romper la tensión. Es esa clase de diseño que te invita a intentarlo una y otra vez, sin sentir que el juego te castiga injustamente.


En lo visual, Earthion juega con una ilusión brillante: parece un título de 16 bits, pero se siente completamente actual. La dirección artística de Makoto Wada está medida al milímetro. Cada píxel tiene intención, cada animación está pensada para ser legible incluso en medio del caos. Lo que impresiona no es solo la estética retro, sino cómo todo se mantiene nítido cuando la pantalla se llena de disparos, enemigos y efectos. Hay claridad, ritmo y un uso de color que parece sacado de la época dorada del pixel art.

El juego permite activar distintos filtros visuales —desde un efecto CRT clásico hasta bordes y marcos personalizables— que ayudan a recrear esa sensación de estar frente a una tele de tubo. Son detalles que no se quedan en la nostalgia, sino que refuerzan la ambientación y la inmersión.
Cada nivel tiene su propio carácter visual: fondos industriales, ruinas tecnológicas, escenarios espaciales y zonas orgánicas que alternan entre lo mecánico y lo alienígena. Los jefes, por su parte, son auténticos protagonistas. Ocupan media pantalla, se descomponen, mutan o cambian de fase con efectos espectaculares que mantienen la coherencia visual.


Si el apartado visual es excelente, el sonoro es directamente su alma. Yuzo Koshiro demuestra por qué sigue siendo uno de los grandes compositores del medio. Su trabajo aquí no es un simple ejercicio de nostalgia: es una lección de cómo se construye una banda sonora que impulsa la jugabilidad. Cada tema tiene la energía exacta para acompañar el ritmo del juego; las melodías son pegadizas, poderosas y transmiten ese espíritu de los 16 bits que nos marcó a muchos.

La música de Earthion suena a chip auténtico, pero con una producción limpia y moderna. Hay temas que te atrapan al instante, piezas intensas para los jefes y melodías más atmosféricas para las fases intermedias. Lo curioso es que funcionan tanto dentro del juego como fuera de él: podrías escuchar el álbum completo y sentir que estás viajando a una época donde todo era pura energía digital.
Los efectos sonoros acompañan con precisión quirúrgica. Cada disparo, explosión o impacto tiene el peso justo, sin tapar la música ni perder fuerza. La mezcla está tan bien equilibrada que todo encaja: la melodía guía, los efectos empujan y juntos construyen una experiencia sonora envolvente.


Earthion es un homenaje vivo al espíritu de los shoot ‘em up: desafiante, elegante y lleno de personalidad. Combina la precisión y claridad visual de los clásicos con la energía de una banda sonora magistral de Yuzo Koshiro, ofreciendo partidas intensas y gratificantes sin depender de la nostalgia vacía. Cada nivel, cada jefe y cada mejora están pensados para retarte, pero también para recompensarte, convirtiendo cada partida en un recordatorio de por qué seguimos amando los juegos de naves.

Earthion ya se encuentra a la venta para PlayStation, Nintendo Switch, Xbox y PC.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para Nintendo Switch proporcionado por Overloadpr



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