
Hay videojuegos cuya historia de desarrollo termina pesando casi tanto como el propio resultado final. Lost Soul Aside, de Ultizero Games, es uno de esos casos. Lo que empezó siendo la obra personal de Yang Bing, inspirado por aquel Final Fantasy Versus XIII que nunca llegó a materializarse, acabó transformándose en un proyecto de gran escala que ha tardado casi diez años en ver la luz en PS5 y PC.
Pero el lanzamiento de esta obra no ha estado exento de debate. Los tráilers hablaban de un relato épico, de un universo cuidado al detalle y de una puesta en escena vibrante, con un protagonista envuelto en conflictos personales capaces de sostener la narrativa. Sobre el papel, era fácil creer que estábamos ante un heredero natural de Final Fantasy XV. Y aunque la realidad al poner el mando en las manos es algo distinta, lo cierto es que la propuesta no carece de virtudes: la acción se convierte en el motor de la experiencia, el componente RPG funciona como apoyo y el ritmo narrativo se entrelaza con un sistema de combate dinámico que mantiene la tensión en todo momento.
Con todo ello, el resultado recuerda a los experimentos de la era PS2 y PS3, con esa mezcla de rol y hack and slash que caminaba en una delgada línea entre la espectacularidad y la repetición. Aquí, sin embargo, ese estilo puede evocar cierta nostalgia a quienes disfrutamos de sagas como Kingdom Hearts, y aporta un sabor particular que lo distingue dentro del género. Y es precisamente en ese contraste entre lo prometido y lo finalmente entregado donde reside la clave del análisis: Lost Soul Aside no es exactamente la revolución que muchos esperaban, pero sí logra ofrecer una experiencia disfrutable, capaz de encontrar su sitio entre los amantes de la acción con toques de rol.

En Lost Soul Aside nos ponemos en la piel de Kazer, un guerrero que arrastra una tragedia personal. Su hermana Louisa queda atrapada tras un ataque oscuro, y su alma se fusiona con Arena, un dragón etéreo con personalidad propia.
Este vínculo no es solo un recurso narrativo: es el corazón del juego, y lo que genera una historia que combina lo personal con lo épico. Por un lado, Kazer lucha por salvar a su hermana; por otro, se enfrenta a un mundo convulsionado por la opresión del Imperio de Celestria y la amenaza de seres interdimensionales que ponen en riesgo a toda la humanidad.

Y aunque algunas partes de la trama puedan resultar previsibles y el guion recurre a ciertos tópicos conocidos y en ocasiones se toma tan en serio que casi roza lo exagerado, la historia también tiene momentos muy bonitos, como precisamente esa conexión entre Kazer y Arena que, junto con personajes como Liana o Zana, aportan matices al viaje y hacen que el mundo se sienta más vivo.


En Lost Soul Aside, la experiencia global gira en torno a un sistema de juego que combina acción directa y elementos de RPG de manera fluida, por ello, el juego está pensado para mantenernos en constante movimiento con un ritmo vertiginoso.
La exploración, aunque lineal en su estructura, no deja de sorprender gracias a los detalles del mundo: ruinas, campamentos silenciosos o dimensiones etéreas llenas de color que reflejan el esfuerzo del equipo por crear un universo visualmente atractivo y coherente. Con ello, el diseño de niveles, sin ser abierto ni ofrecer libertad total, cumple bien su función: nos guía por un camino claro, con la posibilidad de descubrir cofres y coleccionables ocultos que recompensan la curiosidad del jugador.

Cada bioma aporta pequeñas variaciones, desde arenas de combate hasta secciones de plataformeo y puzles, lo que evita que la experiencia se sienta monótona. No obstante, algunas secciones de plataformas pueden resultar frustrantes debido a la rigidez de Kazer y a una física diseñada principalmente para el combate.

Pero el verdadero corazón de Lost Soul Aside es su combate. Desde los primeros minutos, se percibe que cada acción, cada movimiento y cada ataque están diseñados para ofrecer una sensación de fluidez y espectacularidad. Estamos ante un hack and slash en el sentido más clásico: combates rápidos, combos continuos y una prioridad absoluta en encadenar golpes con precisión y estilo.
El sistema combina ataques normales y fuertes, esquivas y bloqueos, habilidades y transformaciones con Arena. Esta combinación permite que el combate vaya más allá de simplemente “machacar botones”: requiere lectura de enemigos, anticipación de embestidas y timing preciso para ejecutar movimientos especiales o ataques de continuación. Uno de los elementos que más me gustó es la mecánica de ataque de continuación: al finalizar ciertos combos, pulsando un botón en el momento adecuado, se puede extender la cadena de golpes, lo que premia la paciencia y la sincronización.

Kazer dispone de cuatro tipos de armas principales: espada, gran espada, hoja doble y guadaña. Cada arma tiene un estilo propio y árboles de habilidades específicos, con ataques desbloqueables, mejoras y efectos elementales (fuego, hielo, rayo) que permiten personalizar tanto el estilo de juego como la estrategia frente a distintos enemigos. Por ejemplo, un enemigo vulnerable al fuego recibirá daño adicional al ser atacado con un arma de ese elemento, mientras que los efectos de estado permiten generar sinergias entre ataques y armas.
Además, el sistema de armas incluye accesorios personalizables, tanto funcionales como cosméticos, que permiten ajustar el comportamiento del arma y su apariencia. Es un detalle que, además de dar flexibilidad táctica, aporta un elemento de creatividad: es posible “editar” armas visualmente y ver esos cambios reflejados en combate y cinemáticas.

La progresión en Lost Soul Aside es clara, comprensible y gratificante. Kazer puede mejorar sus habilidades propias y las de Arena a medida que avanzamos en la historia y cumplimos ciertos objetivos. Las habilidades de Arena se desbloquean de manera progresiva mediante objetos especiales. Las armas, por su parte, cuentan con árboles de habilidades propios, lo que nos permite desbloquear ataques, mejoras y efectos elementales que añaden profundidad a cada enfrentamiento.
La inclusión de accesorios tanto para armas como para Kazer permiten aumentar estadísticas, mejorar ataques, optimizar la ganancia de energía de Arena o incluso modificar visualmente las armas, algo que combina funcionalidad y estética de manera muy satisfactoria. Además, existe la posibilidad de activar el modo fácil mediante accesorios que aumentan el daño que infligimos y reducen el recibido, lo que hace que la progresión sea accesible.

Uno de los puntos más destacables de Lost Soul Aside es la variedad y el diseño de sus enemigos y jefes. Los enemigos comunes presentan un buen nivel de diversidad dentro de cada área. A medida que avanzamos, aparecen nuevas variantes, cada una con patrones de ataque y puntos débiles específicos que requieren atención y adaptación. Algunos cuentan con barras de aguante, lo que nos obliga a mantener la presión y buscar el momento adecuado para desencadenar ataques más poderosos. Los jefes, por otro lado, son espectaculares y constituyen auténticos puntos álgidos del juego. Cada enfrentamiento combina mecánicas únicas y fases que varían, evitando que los combates se sientan estáticos.

Otro aspecto que aporta profundidad a Lost Soul Aside es el sistema de objetos y fabricación. El Taller de Liana, permite fabricar ciertos objetos y experimentar con mejoras, aunque su utilidad práctica puede sentirse limitada.

Finalmente tenemos que hablar de la dimensión alternativa, uno de los elementos más llamativos a nivel visual y mecánico, aunque también genera sensaciones encontradas en cuanto a jugabilidad. Conceptualmente, estas zonas buscan ofrecer variedad, desafíos especiales y un respiro frente al ritmo lineal de los niveles convencionales, introduciendo puzles, secciones contrarreloj y enemigos únicos. Sin embargo, algunas secciones pueden sentirse forzadas o como un trámite, especialmente cuando obligan a realizar saltos o puzles para avanzar sin aportar un reto real o una recompensa significativa.
En lo referente a la duración de Lost Soul Aside, la campaña principal puede completarse en unas 15 a 20 horas, dependiendo del estilo de juego del jugador y del tiempo invertido en explorar los niveles, descubrir coleccionables y experimentar con el sistema de combate y progresión. Para un hack and slash enfocado en la acción, esta duración es adecuada: suficiente para sentir una progresión sólida y disfrutar de la historia, sin alargar innecesariamente las secciones lineales.


El diseño de personajes en Lost Soul Aside es un apartado que mezcla aciertos y contrastes. Por un lado, los protagonistas y figuras clave del juego muestran un nivel de detalle y carisma notable. Kazer transmite perfectamente la sensación de héroe en un universo de fantasía moderna. Personajes como el emperador o los lores secundarios poseen un diseño que evoca cierta majestuosidad, con detalles en ropajes, armaduras y accesorios que recuerdan a influencias clásicas de anime y sagas como Saint Seiya.
Por otro lado, hay personajes secundarios que muestran un contraste evidente con esta atención al detalle. Algunas figuras femeninas, como Liana o Zana, parecen diseñadas más pensando en estándares de mercado asiático de MMORPG, con proporciones exageradas y estilos algo genéricos que desentonan respecto al resto del elenco.

Los escenarios son, sin duda, uno de los grandes aciertos visuales de Lost Soul Aside. La combinación de elementos neón con estructuras en ruinas crea un universo que se siente vivo y fascinante, con un estilo que invita a la exploración, aunque los mapas sean lineales. La paleta de colores —con predominancia de azules, violetas y matices cálidos— no solo aporta belleza, sino que también transmite estados de ánimo distintos según la zona.
Los enemigos y jefes son otra área donde la estética brilla. Cada jefe tiene un diseño pensado para transmitir poder y espectacularidad: desde dragones colosales hasta robots mecánicos, todos presentan formas y colores que reflejan su rol en la historia y el tipo de combate que representan. Hay excepciones, claro: algunos enemigos menores se sienten genéricos o repetitivos, y en ocasiones la sobreabundancia de partículas puede dificultar la lectura de la acción.
En términos de rendimiento, Lost Soul Aside funciona sorprendentemente bien en PS5, especialmente considerando su densidad visual y la cantidad de acción en pantalla. El modo rendimiento mantiene la jugabilidad suave y fluida a 60 fps, lo que es crucial para un hack and slash que depende del timing y la precisión en los combos. El modo fidelidad, por otro lado, mejora los detalles gráficos y la calidad de los efectos, pero a costa de cierta fluidez en combate.


La música de Lost Soul Aside fluye de manera orgánica, evitando sobrecargar las escenas con ruido innecesario. Durante la exploración, los temas son atmosféricos y etéreos, con sintetizadores y texturas electrónicas que refuerzan la sensación de un mundo futurista y lleno de misterio. En los combates, la banda sonora se vuelve más intensa y directa, con percusiones marcadas y melodías que elevan la tensión. Los enfrentamientos contra jefes están acompañados de temas cuidadosamente diseñados, que transmiten la epicidad y la espectacularidad de cada combate.
El apartado sonoro tiene luces y sombras. Los efectos de armas, ataques de Arena y golpes de enemigos son precisos y refuerzan la sensación de impacto, mientras que los efectos de entorno, como pasos, viento o partículas, contribuyen a la inmersión. Sin embargo, las voces en inglés y otros doblajes occidentales dejan bastante que desear: algunas actuaciones se sienten poco naturales y, en ocasiones, hay diálogos mal sincronizados o con un volumen demasiado bajo.
El juego ofrece doblaje en varios idiomas, incluidos inglés, japonés y chino, así como subtítulos en los principales idiomas occidentales. Entre todas las opciones, la actuación en japonés es la más recomendable: los actores de voz japoneses logran transmitir emoción y personalidad a los personajes de manera más convincente, haciendo que las escenas cinematográficas y los diálogos ganen fuerza.


Lost Soul Aside es un juego que refleja la pasión de su creador y del equipo de Ultizero Games a lo largo de casi una década de desarrollo. Su verdadero punto fuerte es el combate: la combinación entre Kaser y Arena, junto con la variedad de armas, habilidades elementales y combos, genera acción fluida y satisfactoria. La estética del juego, con escenarios que combinan neón y ruinas, y la banda sonora, que acompaña tanto la exploración como los enfrentamientos contra jefes, crean una inmersión notable. Pero, a pesar de sus virtudes, el juego presenta áreas de mejora. La narrativa es predecible y los personajes secundarios suelen resultar planos, la exploración es lineal y algunas secciones de plataformeo y puzles se sienten frustrantes. Aun así, la combinación de acción intensa, progresión gratificante y estética cuidada hace de Lost Soul Aside una experiencia entretenida y memorable para los amantes del género hack and slash con tintes RPG.

Lost Soul Aside ya se encuentra a la venta para PlayStation 5 y PC.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para PlayStation 5 proporcionado por PlayStation España.



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