
El género del JRPG vive desde hace años una constante renovación gracias a proyectos independientes que, con mimo y respeto por los clásicos, logran ofrecer experiencias memorables. Chained Echoes, obra del alemán Matthias Linda, es un claro ejemplo: un homenaje a títulos como Final Fantasy, Suikoden o Chrono Trigger, pero con identidad propia.
A falta de conocer nuevos proyectos en los que trabaja su creador y sin pistas sobre si trabajará en una nueva entrega de Chained Echoes o preferirá construir una historia totalmente nueva, podemos ir apaciguando nuestro mono con el DLC de Chained Echoes. Titulado Ashes of Elrant, este nuevo contenido amplía la historia principal, añade un nuevo personaje, nuevas zonas y diversos elementos que enriquecen la experiencia original.

Ashes of Elrant se sitúa en un momento bastante avanzado de la historia principal, por lo que, si no habéis completado el juego, es mejor que no leáis este apartado.
Justo antes de la batalla final del juego base, la banda de los Crimson Wings recibe una petición de ayuda. El mensaje llega desde Elrant, una zona fuera de Valandis. Pero lo que parece ser una llamada de auxilio se convierte en algo mucho más profundo cuando descubrimos que un viejo conocido, el general Guston, junto con otros personajes, ha tendido una trampa a nuestros protagonistas.
De esta forma acabamos transportados a otra región y otro tiempo, lo que nos aporta más información sobre aspectos que quedaron sin tratar en el juego base, como el origen de la Orden de Leonar, el pasado de Lenne y de otros personajes que protagonizan la aventura.


La jugabilidad sigue siendo la misma que en el juego principal, pero con ciertos añadidos. Para quienes no hayáis jugado la entrega base, estamos ante un juego de rol por turnos que bebe mucho de la saga Final Fantasy y otros títulos de rol japonés de la época. Tenemos cuatro personajes en batalla y otros cuatro en reserva, a los que podemos ir cambiando durante los combates.
Una de las particularidades de este título es la Overdrive, una barra que, según nuestras acciones en combate, se desplaza de un lado a otro. Lo más recomendable es mantenerla en el centro para que nuestras habilidades cuesten menos puntos de acción. En caso de abusar demasiado de algunas habilidades, llegaremos a Overheat, y en esta situación las técnicas costarán muchos más puntos. Los puntos de acción se recargan con ataques simples.

La progresión en Chained Echoes es peculiar: lo que sube de nivel son las habilidades de los personajes. Podemos desbloquear activas y pasivas que luego equiparemos. A esto se suma lo clásico en los juegos de rol: armas, armaduras, accesorios y demás que completan a los personajes.
Un aspecto interesante son los cristales, gemas que podemos engarzar tanto en armas como en armaduras. Estas ofrecen variados efectos como aumentar daño, vida, defensa, añadir daño elemental o resistencia a dichos elementos. Todas las armas pueden mejorarse en el yunque si disponemos de materiales y dinero.

Otro punto diferenciador del juego son las Sky Armors, una especie de mechas futuristas que sirven para derrotar enemigos más poderosos y para movernos por el escenario. Estas armaduras usan un sistema similar al combate normal, pero con un sistema de marchas: podemos alternar entre primera y segunda marcha para equilibrar la barra de Overdrive.

En cuanto a las novedades del DLC:
Aparecen los PP o party points, una moneda para comprar habilidades para todo el grupo: aumentar atributos, nuevas técnicas (como provocar daño al inicio del combate), ampliar la barra de Overdrive, etc.
Se introducen las fuentes de poder, lugares que aumentan el daño infligido y reducen el recibido, repartidas por los mapas y que incentivan la exploración.
Se añade un nuevo personaje: Leonar, el lobo blanco, con mecánicas propias basadas en mordiscos acumulativos que permiten desencadenar ataques demoledores.
Nuevos minijuegos como la pesca y las zonas de excavación, que recuerdan a las chocografías de Final Fantasy IX.

La duración de este DLC puede alcanzar las 10 horas si exploramos los mapas y completamos las misiones secundarias.
Por supuesto, también hay puntos negativos. El más importante es la desconexión que sentimos al jugarlo: no se accede desde la aventura principal, sino como contenido separado. No disponemos de lo conseguido en nuestra partida, sino que partimos de un equipo y habilidades predefinidos. Esto rompe la progresión natural y hace que este DLC se sienta como algo aislado respecto a la aventura original.


Gráficamente, mantiene la estética pixel-art del juego base. Nada que objetar: personajes bien diseñados, animaciones fluidas y enemigos ingeniosos. Todo luce colorido en algunas zonas y tétrico en otras, como las Deadlands. Más de 40 nuevos enemigos diferentes.


Lamentablemente, este DLC no soluciona uno de los fallos más graves del juego: el idioma. Ni el juego base ni el DLC están traducidos al español, lo que supone una barrera de entrada importante. Si bien el inglés no es muy complejo y se entiende en su mayoría, en un título tan cargado de texto y conversaciones es un error capital.
La banda sonora mantiene la gran calidad del juego principal: nuevas melodías con gran variedad instrumental, desde temas con guitarras eléctricas y batería hasta piezas relajantes con fuerte presencia de saxofón.

Ashes of Elrant aporta nuevas aventuras y rellena huecos interesantes de la historia principal. Es un DLC entretenido, ameno y con novedades que atraerán a quienes disfrutaron de la trama original. No obstante, adolece de dos grandes problemas: la falta de traducción a nuestro idioma y la pérdida de continuidad respecto al desarrollo del juego base.

Chained Echoes: Ashes of Elrant ya se encuentra a la venta en formato digital para PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X/S, Nintendo Switch y PC.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para PlayStation 5 proporcionado por PR Hound.




Deja una respuesta