
Hablar de Mafia: The Old Country es como abrir un álbum de fotos y encontrar la primera página de una historia que llevo más de veinte años siguiendo. La saga Mafia nació en 2002 con aquel inolvidable Mafia desarrollado por Illusion Softworks, un título que sorprendió por su narrativa madura y su ambientación en una ciudad ficticia —Lost Heaven— que respiraba la América de los años 30 en cada esquina. No era solo un juego de mafiosos: era una experiencia cinematográfica donde los diálogos, las miradas y las decisiones importaban tanto como las balas.
Con el tiempo, el estudio se transformó en 2K Czech y, en 2010, nos llevó a Mafia II, un viaje a la Empire Bay de los años 40 y 50 que, para muchos, sigue siendo el punto más alto de la franquicia gracias a su carisma y su tono melancólico. Más tarde, Hangar 13 asumió el timón con Mafia III en 2016, explorando la Nueva Orleans ficticia de los años 60, y en 2020 nos regaló Mafia: Definitive Edition, un remake espectacular que demostró cuánto cariño sigue habiendo hacia el original.
Ahora, con Mafia: The Old Country, Hangar 13 ha decidido ir todavía más atrás, a los orígenes mismos de la leyenda, situándonos en la Sicilia rural de principios del siglo XX. Aquí conocemos a Enzo Favara, un joven huérfano que abandona las minas de azufre para adentrarse en el corazón más oscuro y auténtico de la Cosa Nostra.

Sicilia, principios del siglo XX. La isla respira a través del polvo que levantan las carretas y del olor acre que sube de las minas de azufre. En ese entorno áspero arranca Mafia: The Old Country, la historia de Enzo, forjado en la miseria de las galerías mineras. Pero todo cambia el día en que un accidente lo obliga a huir y dejar atrás la crueldad de las minas y de aquellos quien las dirige.
Enzo, perseguido, encuentra un inesperado salvavidas en la figura de Don Torrisi, el capo de San Celeste. Pero Torrisi no es un benefactor altruista: su ayuda tiene un precio, y la entrada al círculo de su familia criminal es tanto una promesa de protección como una cadena invisible. Bajo su tutela, Enzo aprende que en Sicilia la lealtad se compra con favores, que la amistad dura lo que dura el interés, y que un hombre armado puede ser un aliado hoy y un enemigo mañana.

En ese ascenso, tan lleno de oportunidades como de trampas, surge la figura de Isabella, hija de Torrisi, así como otros personajes como Luca, pragmático hasta la frialdad, y Cesare, cuya ambición lo empuja a tomar riesgos que nadie más se atreve a asumir. Pero si hay un personaje que domina cada escena, ése es Sicilia, no como un decorado bonito, sino como una entidad viva que moldea a quienes la habitan.
Y aquí entra mi experiencia personal: Mafia: The Old Country por su historia y por la construcción de sus personajes, pero también es cierto que se siente como una oportunidad un tanto perdida y que necesitaba algo más de desarrollo y de profundidad.


Una de las primeras cosas que me llamó la atención de Mafia: The Old Country es cómo consigue que el mundo se sienta tangible, no solo en lo visual, sino en cómo interactúas con él. San Celeste no es un escenario donde pasar de largo, sino un espacio vivo donde cada elemento parece tener peso y propósito. Los controles para caminar, correr o montar a caballo (una de las nuevas incorporaciones) están diseñados para que cada acción tenga ese peso realista: no es un arcade frenético, sino una experiencia que busca reflejar la dificultad y el desgaste de la vida que lleva Enzo.

Otra cosa que me parece muy bien pensada es la ausencia de misiones secundarias tradicionales. En vez de eso, el juego opta por un modo “Explorar” donde, lejos de las misiones principales, puedes perderte en la isla para descubrir rincones, secretos y relatos menores que enriquecen el universo. Es un diseño que premia la curiosidad sin saturar al jugador, algo que personalmente me ayudó a disfrutar más y a no sentir que estaba forzando el progreso.

Lo que más me sorprendió de Mafia: The Old Country fue cómo el combate no se limita solo a las armas de fuego, sino que introduce una dimensión mucho más tensa con los enfrentamientos a cuchillo. El juego ofrece diferentes tipos de cuchillos, por ejemplo, los Scannaturi pueden lanzarse para eliminar enemigos a distancia sin hacer ruido, lo que te permite mantener el sigilo y controlar la situación sin llamar la atención; los Rasolu, perfectos para enfrentamientos directos y rápidos, donde cada golpe puede ser mortal; y no podemos olvidar los Stiletto, que combinan resistencia y versatilidad, y que además pueden usarse para otras acciones como abrir cerraduras, dándole un papel muy práctico en el día a día de Enzo.
La mecánica del combate cuerpo a cuerpo con cuchillo es uno de los momentos de mayor tensión. No es solo apretar botones al azar, sino que el juego exige precisión: aprender a bloquear en el momento justo para contraatacar, esquivar ataques que no se pueden parar y aprovechar cada oportunidad para romper la defensa del enemigo. Precisamente, uno de los enfrentamientos más memorables es el duelo contra L’Ombra, un adversario que pone a prueba todo lo que has aprendido.

Personalmente, esta mezcla de sigilo y combate a cuchillo me pareció genial porque cambia la dinámica habitual. A veces es más satisfactorio eliminar a un enemigo desde las sombras con un Scannaturi, sin que nadie se entere, y otras veces prefieres lanzarte a un duelo a cuchillo con un Rasolu, jugándotela y disfrutando la adrenalina del cuerpo a cuerpo. Eso sí, hay que gestionar bien la durabilidad de los cuchillos, porque cada uso los desgasta y las piedras de afilar no sobran, así que terminas pensando cuándo vale la pena usarlos y cuándo es mejor ahorrar.

Y no podemos olvidar el combate con armas de fuego, que logra un equilibrio entre realismo y accesibilidad. No es un tiroteo sin sentido, sino que cada arma tiene un carácter muy definido, y el juego te invita a pensar bien cómo y cuándo usarlas. El arsenal refleja perfectamente la época, con pistolas, rifles y escopetas que no solo tienen buen aspecto, sino que se sienten diferentes en cada disparo. Por ejemplo, la Vendetti, una pistola potente, es ideal para esos momentos de mucha acción cerca, mientras que el Modelo de Vocero 8, un rifle más preciso, te permite eliminar enemigos a distancia, aunque hay que ser cuidadoso porque la munición es limitada y eso añade tensión.

La progresión y mejora de Enzo en Mafia: The Old Country no se limita a los típicos puntos de experiencia o mejoras estándar, sino que gira en torno a un sistema mucho más tangible y simbólico: el rosario. Este rosario representa el crecimiento de Enzo a través de ídolos y coleccionables que va encontrando a lo largo del juego. Estos ídolos, que se descubren explorando o comprando a personajes dentro del juego, son fundamentales porque permiten ampliar y fortalecer el rosario, y con ello, las habilidades de Enzo. Cada ídolo añadido supone una mejora directa en sus atributos, ya sea mayor resistencia, mejor manejo de armas o mayor eficacia en el sigilo.

Respecto a su duración la narrativa es bastante compacta pero intensa. La historia principal suele completarse en unas 10 a 12 horas, aunque esto puede variar según el estilo de juego de cada persona.


El apartado visual es uno de los grandes protagonistas para sumergirte en la Sicilia. El juego utiliza el motor Unreal Engine 5 para crear escenarios que no solo son bellos, sino que transmiten con precisión la atmósfera y el ambiente histórico, y donde la iluminación es especialmente destacable: los rayos de sol atraviesan las ramas o el humo de una fábrica y crean ambientes muy creíbles, que cambian de manera natural según la hora del día, aportando realismo y sensación de vida.
El diseño artístico del escenario se apoya mucho en la autenticidad. Las construcciones reflejan la arquitectura mediterránea, con fachadas gastadas, ventanas con contraventanas y balcones llenos de plantas. Esta fidelidad no solo embellece el juego, sino que aporta mucho a la narrativa visual, mostrando una Sicilia viva, con sus contradicciones y riqueza cultural. Los interiores también tienen un nivel de detalle impresionante, desde muebles antiguos hasta pequeños objetos cotidianos que enriquecen la ambientación sin recargarla.

En cuanto al diseño de personajes, aquí también hay un trabajo sobresaliente. Los modelos de Enzo y el resto de personajes principales están elaborados con una mezcla muy acertada de realismo y estilo para no caer en un exceso de rigidez que rompa la inmersión. Personajes como Tino y Cesare también están muy bien diseñados para reflejar sus roles dentro de la familia: uno más endurecido y leal, el otro protector y cercano a Enzo.

Sobre el rendimiento en PlayStation 5, el juego ofrece dos modos principales que permiten elegir entre fluidez y calidad visual, un punto que valoro mucho porque se adapta a distintos tipos de jugadores. El modo rendimiento apunta a mantener los 60 FPS de forma estable, lo que resulta en una experiencia muy ágil y sensible, ideal para momentos de acción o exploración rápida. Por otro lado, el modo calidad prioriza la resolución y los detalles gráficos, con texturas más nítidas y efectos visuales mejorados, aunque a costa de bajar a 30 FPS, algo que en mi opinión es más adecuado para quienes prefieren una experiencia más cinematográfica. Sin embargo, aunque la optimización general es muy buena, en ciertas zonas muy cargadas de elementos o durante escenas con muchos personajes y efectos, el juego puede mostrar pequeñas caídas en la tasa de frames.


El diseño sonoro de Mafia: The Old Country destaca por recrear los sonidos característicos de la Sicilia de principios del siglo XX, desde el bullicio de los mercados urbanos hasta los ecos de la naturaleza en la costa. Cada elemento sonoro contribuye a sumergir al jugador en la atmósfera de la época, haciendo que cada entorno se sienta único y vivo.
La banda sonora de Mafia: The Old Country es obra del reconocido compositor BT (Brian Transeau), conocido por su habilidad para fusionar sonidos orquestales con elementos electrónicos de manera magistral. En este juego, aunque no está a nivel del primer y segundo juego, la música va mucho más allá de un simple acompañamiento; es un componente vital que potencia cada escena y momento emocional. Temas como «The Carusu» o «The Old Country» logran capturar la melancolía y la dureza de la Sicilia.
En cuanto al doblaje, Mafia: The Old Country ha optado por un enfoque muy cuidado, donde se logra transmitir con mucha naturalidad y emoción las complejidades de los personajes. Además, una de las características más auténticas y que más me ha impresionado es que gran parte del juego está doblado en siciliano, el dialecto local, lo que añade una capa extra de respeto por la cultura que se está retratando.


Al terminar Mafia: The Old Country, me quedo con una sensación de haber vivido algo más que un simple videojuego. La historia de Enzo me atrapó por cómo te hace sentir cada conflicto, cada lealtad y traición como si fueran reales. La atmósfera que crean, sumada a ese doblaje en siciliano que me pareció un acierto brutal, te transporta directamente a aquella Sicilia, con todo lo bueno y lo oscuro que eso conlleva. Claro que no es perfecto: el ritmo a veces se ralentiza demasiado y hay partes que no parecen tan buenas comparadas con los dos primeros juegos de la franquicia, pero con todo, es una gran obra que nos transmite a un universo al que estamos encantados de volver.

Mafia: The Old Country ya está disponibles en PlayStation, Xbox Series X|S y PC a través de Steam
Hemos realizado este análisis gracias a un código para PlayStation 5 proporcionado por 2K.



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