
Cuando uno piensa en la historia de Nintendo, es imposible no detenerse en la figura de Donkey Kong. Desde su debut en las recreativas en 1981, aquel gorila tosco y carismático no ha dejado de evolucionar, pasando de antagonista a héroe, de plataformas clásicas a aventuras tridimensionales. Y es precisamente ese viaje de transformación el que alcanza una nueva cima con Donkey Kong Bananza.
Donkey Kong Bananza no solo supone el regreso del simio más famoso de los videojuegos; también representa el retorno de la saga a las manos creativas de Nintendo tras años de encargos a estudios externos. Si bien títulos como Donkey Kong Country Returns o Tropical Freeze (ambos de Retro Studios) revitalizaron la serie en dos dimensiones, hacía más de dos décadas que no veíamos a Donkey Kong moverse libremente por un entorno en 3D, desde aquel Donkey Kong 64 para Nintendo 64. Esta nueva entrega, lanzada en exclusiva para la Nintendo Switch 2, abraza esa tridimensionalidad con entusiasmo y la combina con una identidad muy marcada.
Pero lo interesante aquí no es solo el regreso técnico, sino cómo Nintendo ha sabido tejer una nueva narrativa en torno a Donkey Kong y Pauline, que se presenta como una aliada que ayudará a Donkey a desbloquear nuevas formas de moverse, combatir y explorar.Y en cuanto al enfoque jugable, Bananza es una carta de amor a la exploración, el descubrimiento y la libertad. Lejos del diseño lineal de entregas anteriores, esta aventura se organiza por capas subterráneas, cada una con biomas únicos, secretos y desafíos, donde la destructibilidad del entorno se convierte en su mecánica estrella.

Desde el primer golpe de puño de Donkey Kong sobre la mina de Gemas Banana, la historia de Bananza se despliega como una fábula subterránea y emocional que va mucho más allá de rescatar bananas. Comienza con una fiebre de oro en la Isla Lingote: esas gemas con forma de banana dorada activan el instinto explorador de DK, pero también manifiestan la codicia de VoidCo, una corporación de simios villanos encabezada por el despiadado Void Kong, secundado por Grumpy Kong y Poppy Kong, quienes desatan una tormenta que hunde la isla en la tierra, enviando a DK al interior del planeta.

Dentro del inframundo emerge una versión silente y misteriosa de Pauline, atrapada en una roca llamada «Odd Rock». Con su rescate, comienza el verdadero motor narrativo: DK no solo busca recuperar las gemas; ahora protege a una voz por descubrir. Pauline no es la damisela tradicional —su voz ocultada es la clave para activar nuevas formas y habilidades, las denominadas como transformaciones Bananza, y con las que DK encarna animales distintos como una cebra que corre rapidísimo o un avestruz que permite planear.
De esta manera, la narrativa avanza a través de capas subterráneas —dieciséis en total— cada una con biomas y culturas propias: aldeas en crisis de agua, colonias de avestruces contaminadas o civilizaciones olvidadas que aportan mensajes de apoyo laboral y cooperación. Además, conforme DK y Pauline descienden, descubren que VoidCo planea alcanzar el núcleo del planeta para realizar un deseo legendario: riqueza ilimitada donde el poder vocal de Pauline juega un papel fundamental.

No obstante, uno de los aspectos que más nos ha gustado ha sido la relación entre DK y Pauline que se construye con sutileza. No hablan mucho, pero cuando lo hacen —en pequeños diálogos junto al fuego o descansando en refugios— se revela una dinámica profunda: ella comparte miedos, esperanzas y reflexiones, y DK responde con gestos y protectora presencia más que con palabras. Ese vínculo evoluciona desde la simple asociación hasta una amistad de confianza y cuidado mutuo.


Entrando en el apartado jugable, cuando comenzamos Donkey Kong Bananza, lo primero que percibimos es que estamos ante una experiencia distinta. Sí, está Donkey Kong, están las bananas, los saltos y los enemigos caricaturescos… pero la forma en que todo está dispuesto cambia radicalmente las reglas del juego. Aquí, el clásico plataformeo da un paso más allá, apostando por un diseño tridimensional, abierto, destructible y profundamente interactivo.
En esencia, Bananza es un juego de plataformas 3D que introduce un mundo abierto dividido en capas verticales, cada una con su propio ecosistema y temática, y donde deberemos explorar junglas tropicales, tundras heladas, fábricas abandonadas y volcanes en erupción. Pero en líneas generales, el juego se centra en la recolección de Gemas Banana, que se obtienen al completar desafíos, derrotar enemigos y explorar el mundo, y que funcionan de manera similar a las estrellas y lunas de Super Mario Odyssey, sirviendo como principal motor de progresión.

El punto clave que distingue a Donkey Kong Bananza de otros juegos de la saga es el uso de las transformaciones Bananza, que convierten a Donkey Kong en una suerte de camaleón. Cada forma cambia por completo su manera de desplazarse, atacar y resolver situaciones. Lo mejor de todo es que no están limitadas a momentos concretos: puedes usarlas de forma dinámica, combinarlas entre sí y adaptar tu estilo según el reto.
Por ejemplo, imagina una zona con plataformas muy separadas: puedes usar la forma Avestruz para planear y luego cambiar rápidamente a la forma Cebra para ganar velocidad y llegar al final del salto. Más adelante, un enemigo blindado aparece y entonces recurres a la forma Elefante para aplastarlo con un bloque arrancado del suelo. Estas transformaciones se activan teniendo relleno el indicador de poder, el cual se puede aumentar destrozando el escenario o acabando con enemigos.

El terreno, lejos de ser una decoración pasiva, es uno de los protagonistas principales. Donkey Kong puede romperlo, moldearlo, escarbarlo y hasta surfear sobre sus restos. Esta mecánica es el núcleo de muchos de los desafíos que propone el juego. Por ejemplo, si ves una pared que parece sospechosamente lisa, puede que al golpearla descubras una cámara secreta; si arrancas una plataforma de piedra y te la llevas, podrías construir un puente improvisado para cruzar un abismo. Todo esto se ve reforzado por un sistema de física muy pulido: los fragmentos vuelan con peso, los objetos caen con gravedad realista, y las explosiones afectan tanto a enemigos como al entorno.

Precisamente la verticalidad del mundo subterráneo de Bananza es la que nos incentiva a la exploración constante. Podemos elegir avanzar rápidamente hacia abajo, o detenernos en cada capa para completar desafíos opcionales, descubrir salas secretas o recolectar los muchos objetos escondidos. Cada acción que emprendemos parece tener una consecuencia: romper una pared puede abrir un atajo, pero también dejar al descubierto un enjambre de enemigos; destruir una plataforma puede bloquearte el acceso a una gema, pero abrir una ruta alternativa por el agua, y, en consecuencia, no siempre hay una única manera “correcta” de resolver un problema.
Precisamente, uno de los aciertos de Bananza es cómo vincula exploración y progresión. Recolectar las Gemas Bananza no solo es una obsesión, sino que tiene un propósito real. Estas gemas nos permiten desbloquear nuevas habilidades en un árbol de mejoras, que afecta tanto a Donkey Kong como a sus transformaciones. Puedes invertir en resistencia, velocidad, duración de poderes o incluso desbloquear movimientos nuevos.

A esto se suman los fósiles, que desbloquean atuendos con ventajas únicas, y el oro. En relación con esto, durante la aventura, podremos acceder a diversas tiendas donde puede adquirir objetos y mejoras. Unas de las más interesantes son las tiendas de ropa, que nos permiten personalizar la apariencia del propio Donkey y la de Pauline, intercambiando fósiles recolectados en los niveles por trajes que otorgan beneficios específicos, como mayor resistencia o velocidad. En otro tipo de tienda podemos obtener consumibles como zumos que restauran salud, globos que salvan al jugador de caídas fatales y mapas que revelan la ubicación de coleccionables.

Por su parte, los enemigos en Bananza son variados y presentan diferentes desafíos. Desde criaturas salvajes hasta robots de la corporación VoidCo, cada tipo de enemigo requiere una estrategia diferente para ser derrotado. No obstante, lo más destacado son los enfrentamientos contra jefes, que son otra muestra de creatividad en el diseño de Bananza. Lejos de limitarse a patrones de ataque clásicos, estos combates exigen dominar la manipulación del terreno y el uso inteligente de las transformaciones. Uno de los jefes, por ejemplo, se oculta bajo una superficie frágil que debes romper estratégicamente mientras esquivas ataques desde el techo. Otro requiere que combines velocidad (con la forma Cebra) y fuerza (con la forma Elefante) para desmontar un exoesqueleto que lo protege.
Y llegamos a un punto clave, Pauline, que no actúa como una figura pasiva. A través de su voz, activa las transformaciones Bananza, guía a Donkey Kong mediante comentarios y pistas, e incluso actúa como puente emocional en algunos momentos clave. Además, en el modo cooperativo local, un segundo jugador puede tomar el control de Pauline, asistiendo de forma activa. No lucha como DK, pero puede usar proyectiles musicales para aturdir enemigos, desbloquear caminos y activar poderes a distancia.

Finalmente, la duración de Donkey Kong Bananza varía, pero de manera general, se puede completar en unas 20-25 horas, si nos centraos en avanzar en la historia y superar los desafíos principales. Sin embargo, cuando terminas la historia principal, el juego te abre nuevas posibilidades. Hay niveles de desafío extremo, carreras contrarreloj, batallas contra jefes opcionales y desafíos en los que solo puedes usar ciertas transformaciones.


Cuando nos sumergimos en Donkey Kong Bananza, lo primero que impresiona es la sorprendente fusión entre un estilo visual clásico y una tecnología moderna de última generación. El juego utiliza un enfoque voxelizado para los escenarios, que no solo es una elección estética sino una mecánica que se integra profundamente con la jugabilidad. Este diseño permite que cada bloque del mundo sea manipulable y destruible, generando una sensación de realidad física dentro del entorno colorido y dinámico.
El diseño de personajes ha sabido combinar tradición y frescura para renovar la franquicia sin perder su identidad. Cada personaje principal está pensado no solo para destacar visualmente, sino también para reflejar su personalidad y función dentro del juego. Donkey Kong mantiene su icónica figura robusta y simpática, pero con un detalle añadido que lo hace más expresivo y cercano: gestos faciales, movimientos corporales y animaciones que transmiten fuerza y agilidad; mientras que Pauline combina elegancia y dinamismo, con ropa que cambia según las situaciones, y animaciones que la hacen parecer tanto una cantante carismática como una combatiente hábil.

Los enemigos también presentan un diseño variado y coherente con el universo. Desde los clásicos secuaces de la saga hasta nuevas criaturas adaptadas al entorno subterráneo, cada uno está creado con detalles que los hacen únicos, pero siempre reconocibles dentro del universo Donkey Kong. Por ejemplo, el jefe Void Kong destaca por un diseño oscuro y amenazante, que contrasta con la paleta colorida de los personajes principales, aportando un aire de misterio y peligro.
El uso de colores vibrantes y formas definidas facilita la rápida identificación de cada personaje en medio del caos de acción, lo que es esencial para la jugabilidad. Además, las transformaciones de Donkey Kong en animales (elefante, cebra, avestruz, etc.) no solo aportan variedad visual, sino que están diseñadas para transmitir de inmediato las habilidades y características de cada forma, haciendo que el jugador intuya sus fortalezas y limitaciones al primer vistazo.
En cuanto a rendimiento, Donkey Kong Bananza aprovecha al máximo las capacidades de la Nintendo Switch 2, con una estabilidad casi total en todo momento, aunque si es verdad que, en momentos de mayor congestión, se producen algunas caídas, y los tiempos de carga son mínimos, facilitando la exploración y el cambio entre capas o niveles sin interrupciones molestas. ¡


El apartado sonoro de Bananza se erige como uno de los pilares fundamentales que elevan la experiencia del juego. La música, compuesta por Kazumi Totaka y su equipo, presenta una variedad de temas que se adaptan perfectamente a cada escenario y situación. Desde melodías alegres y pegajosas que acompañan las fases más dinámicas, hasta composiciones más sombrías que refuerzan la tensión en los momentos críticos, la banda sonora mantiene un equilibrio que nunca llega a saturar.
La inclusión de Pauline añade una capa musical única pues cada vez que DK se transforma Pauline interpreta canciones originales que combinan géneros como el flamenco, la música tropical y el pop, adaptándose al estilo de cada transformación. En este punto donde tenemos que destacar el trabajo de la actriz Alicia Valadés quien presta su voz al personaje, aportando una personalidad carismática y cercana, que encaja perfectamente con el tono del juego.
Por su parte, los efectos de sonido están diseñados para sumergir al jugador en su mundo vibrante y dinámico. Desde los sonidos de los plátanos al caer hasta los efectos de las transformaciones Bananza, cada acción tiene un sonido distintivo que refuerza la interacción con el entorno. La ambientación sonora varía según el bioma, adaptándose a la jungla, las cavernas o las zonas industriales, creando una atmósfera coherente y envolvente. Además, la música se adapta dinámicamente a las acciones del jugador, intensificándose durante los combates o suavizándose en momentos de exploración, lo que mejora la inmersión y la experiencia general del juego.

Donkey Kong Bananza representa un paso firme y refrescante dentro de la saga, combinando la esencia clásica de la franquicia con innovaciones técnicas y jugables que revitalizan la experiencia. Nintendo ha logrado un equilibrio admirable entre nostalgia y modernidad, entregando un juego visualmente atractivo, sonoramente envolvente y con una jugabilidad dinámica que satisface tanto a fans veteranos como a nuevos jugadores.

Donkey Kong Bananza ya se encuentra a la venta en formato digital y físico para Nintendo Switch 2.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para Nintendo Switch 2 proporcionado por Nintendo Iberia.




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