
Cuando se habla de plataformas de los años noventa, inevitablemente surgen nombres como Mario, Sonic o Crash Bandicoot, iconos que definieron su tiempo y que siguen vivos en la cultura popular. Sin embargo, entre esos grandes nombres hubo un pequeño gecko verde con gafas de sol y lengua afilada que intentó hacerse un hueco a base de sarcasmo, referencias televisivas y una estética televisiva inconfundible. Su nombre era Gex, y su presencia, aunque más discreta, dejó huella en una generación que creció entre mandos de PlayStation, Saturn y 3DO.
La trilogía que hoy nos ocupa comenzó su andadura en 1995 con Gex, un juego de plataformas en 2D desarrollado por Crystal Dynamics, que destacaba por su apartado artístico y, sobre todo, por el desparpajo del protagonista. Su éxito moderado pero constante llevó a la creación de dos secuelas, Gex: Enter the Gecko (1998) y Gex 3: Deep Cover Gecko (1999), ya completamente en 3D, con un enfoque más paródico y una obsesión casi posmoderna por homenajear —y satirizar— la cultura mediática de su tiempo.
Ahora, más de dos décadas después, llega Gex Trilogy a Nintendo Switch, PS5, Xbox Series y PC, con una remasterización cuidadosa llevada a cabo por Limited Run Games, utilizando su propia herramienta, el Carbon Engine, han logrado adaptar estos títulos a los estándares actuales sin sacrificar la experiencia original. Pero el trabajo de Limited Run Games en esta remasterización merece una mención aparte. No se han limitado a ofrecer una versión funcional de los tres juegos clásicos, sino que han apostado por dotar al conjunto de un empaque coherente y generoso en contenidos extra. Desde un menú unificado y accesible que permite navegar entre entregas, hasta una galería de arte, materiales promocionales, entrevistas con desarrolladores y una banda sonora completa remasterizada. Incluso han lanzado una edición coleccionista que incluye ilustraciones exclusivas del mítico artista Yoshitaka Amano (conocido por su trabajo en Final Fantasy), demostrando que el mimo hacia esta reedición va mucho más allá de lo meramente técnico.

La trilogía que compone Gex Trilogy reúne tres juegos con estilos narrativos y mecánicos diferenciados, pero unidos por el conflicto contra el villano Rez y su afán por dominar la Dimensión de Medios.
En Gex (1995), la vida de un gecko irreverente, cínico y adicto a la televisión, se ve bruscamente interrumpida cuando un extraño dispositivo lo absorbe al interior del aparato. Secuestrado por el malvado Rez, señor de la Media Dimension, Gex se convierte en una especie de «rehén digital», atrapado en un universo que parodia programas de televisión y clichés de la cultura pop noventera. Para escapar, debe recorrer distintos canales —como horror clásico, caricaturas o kung-fu— y recolectar mandos a distancia que desbloquean nuevas rutas hacia la salida. El trasfondo argumental de Gex mezcla humor negro, crítica a la saturación mediática y cierto tono melancólico que se esconde bajo el sarcasmo. No hay grandes giros narrativos, pero la ambientación y el carácter metanarrativo del juego (un personaje atrapado en la televisión) aportan una capa de ironía muy contemporánea para su época.

La segunda entrega, Gex: Enter the Gecko (1998), eleva el tono y la escala. Tras haberse retirado del mundo heroico, Gex vive una existencia solitaria y cómoda… hasta que agentes del gobierno lo «reclutan» para una nueva misión. Rez ha vuelto, esta vez con más fuerza, y está perturbando el equilibrio de la Media Dimension. El incentivo es suficiente: Gex acepta la oferta a cambio de una cuenta bancaria ilimitada y se lanza a una aventura 3D donde cada mundo es una parodia elaborada de géneros cinematográficos y televisivos. Desde niveles basados en ciencia ficción, terror slasher o películas de espías, el juego transforma cada misión en una sátira cultural, con referencias a Pulp Fiction, Star Wars, y decenas de clichés mediáticos.

Finalmente, en Gex 3: Deep Cover Gecko (1999), Gex descubre que Agente Xtra ha sido secuestrada por Rez, lo que da pie a una historia de rescate más directa pero también más centrada emocionalmente. Aunque el tono sigue siendo satírico, esta vez se exploran motivaciones más personales, y el protagonista se lanza a una nueva odisea televisiva para liberar a su compañera. Acompañado por el fiel mayordomo Alfred (una tortuga con porte británico) y nuevos aliados, Gex atraviesa mundos que parodian desde el espionaje clásico hasta el western, el cine de piratas o los dibujos animados de los sábados por la mañana.


La primera entrega de la saga es la única de las tres con jugabilidad en 2D. Inspirado en el modelo clásico de los juegos de plataformas, Gex adopta una fórmula tradicional, pero la envuelve en un concepto singular: un universo compuesto por canales de televisión que representan géneros como el terror, el kung-fu o los dibujos animados. La estructura es lineal pero con múltiples rutas y secretos por descubrir, y la ambientación, muy rica en referencias pop de los años 80 y 90, sirve como telón de fondo para una jugabilidad sorprendentemente desafiante.

Gex se basa en un conjunto simple pero bien ajustado de habilidades: caminar, correr, saltar, atacar con la cola, escalar ciertas superficies y absorber insectos para recuperar salud. La precisión en los saltos y el dominio de los patrones enemigos son esenciales, ya que el margen de error es muy estrecho, especialmente en fases más avanzadas. La exploración es clave: algunos niveles ofrecen rutas alternativas, zonas ocultas o desafíos para conseguir cintas VHS que desbloquean extras o fases secretas.

Cada uno de los cinco mundos presenta un diseño visual y mecánico distinto. El canal de horror está plagado de enemigos que emergen del suelo, mientras que el canal cartoon permite físicas más irreverentes y exageradas. Esta variedad temática ayuda a mantener fresca la experiencia, aunque algunos niveles pueden resultar repetitivos en su estructura. El diseño de jefes aporta mecánicas propias y cierto grado de ingenio, aunque su dificultad depende más del patrón de ataques que de habilidades complejas.

Con Enter the Gecko, la saga da el salto a las tres dimensiones, y adopta un enfoque muy influido por los grandes collectathons de la época como Super Mario 64 o Banjo-Kazooie, aunque con una identidad propia marcada por el sarcasmo, los disfraces temáticos y las referencias a la cultura audiovisual. La jugabilidad gira en torno a un hub central que da acceso a una amplia gama de niveles, cada uno basado en géneros de películas o programas de televisión, desde el terror serie B hasta la ciencia ficción clásica.

En lo mecánico, el salto al 3D introduce nuevas posibilidades: cámara libre (aunque imperfecta), control analógico, salto largo, planchado de enemigos, ataques giratorios, patadas de kung-fu, trepadas verticales y más. Los niveles están diseñados con objetivos múltiples: encontrar mandos rojos, cumplir misiones específicas (como encender interruptores, recolectar objetos, o vencer a enemigos concretos) y hallar los mandos ocultos plateados. El sistema recompensa la exploración meticulosa, aunque la orientación puede ser un reto debido a una cámara que no siempre responde con fluidez.

Cada mundo presenta una personalidad clara: por ejemplo, el canal de terror tiene ataúdes saltarines y plataformas que crujen, mientras que el nivel de kung-fu incluye palacios chinos, muros falsos y trampas ocultas. La inclusión de trajes temáticos no solo es visual: algunos añaden habilidades o modifican el comportamiento del entorno. Además, los checkpoints son más frecuentes que en el primer juego, y se han eliminado las contraseñas en favor de un sistema de progreso más coherente y automático.

Pese a ello, los controles siguen siendo algo rígidos en momentos clave, especialmente en plataformas pequeñas o al encarar saltos milimétricos. La cámara semiautomática no siempre facilita el ángulo deseado, y puede generar frustración cuando hay que sincronizar movimiento y visión en pasillos estrechos o secciones con plataformas móviles. El control de Gex es mejorable, aunque suficientemente funcional para disfrutar del juego con paciencia y familiarización previa.

Gex 3 es la culminación de la evolución jugable de la saga, con un enfoque claramente enfocado en ampliar posibilidades sin perder el estilo paródico. Aquí, Gex debe rescatar a la Agente Xtra, lo que introduce una trama más personalizada y con estructura episódica. El hub principal es ahora una base secreta interactiva —una parodia de la sede de espías tipo James Bond— desde la cual accedemos a misiones, minijuegos y niveles principales. Esta vez se nos permite incluso controlar a otros personajes en fases secundarias, como Alfred, Rex y Cuz, cada uno con su estilo propio.

Las mecánicas jugables amplían las del segundo título con disfraces y vehículos que modifican por completo la experiencia. Por ejemplo, el traje de bombero permite lanzar agua, el de cavernícola ofrece ataque de maza, y el de snowboard abre el acceso a fases deslizantes tipo SSX. Los vehículos, como un tanque o un camello robótico, se controlan con libertad relativa y añaden variedad mecánica a una estructura que podría haberse vuelto repetitiva. Además, se introducen objetos especiales como escudos, habilidades temporales o modos aéreos.
El diseño de niveles es más amplio y modular. Algunos escenarios se resuelven en estructuras verticales, otros en espacios abiertos tipo arena, y otros incluso en scroll lateral como homenaje retro. Las misiones secundarias tienen peso real: rescatar prisioneros, activar dispositivos, superar carreras contra reloj… todo ello sin dejar de lado la recolección de errores (bugs), mandos y llaves para desbloquear salas del Vault con contenido extra.

El control ha sido afinado, y se nota: los saltos responden mejor, Gex se desliza con menos torpeza, y las secciones de precisión están más depuradas. Aun así, ciertos movimientos (como esquivar en el aire o mantener estabilidad en vehículos) pueden fallar por el sistema de físicas básico. La cámara también mejora, aunque sigue sin alcanzar los estándares modernos: en espacios cerrados puede volverse caótica.

La remasterización de Gex Trilogy incorpora un conjunto de mejoras jugables centradas en adaptar la experiencia original a los estándares actuales sin sacrificar el espíritu retro de los juegos. Una de las incorporaciones más significativas es el uso del Carbon Engine, desarrollado por Limited Run Games, que permite ejecutar fielmente los títulos originales con soporte para funcionalidades modernas. Entre ellas, destacan el rebobinado instantáneo, que permite deshacer errores en tiempo real —una ventaja enorme especialmente en las secciones de plataformas más exigentes o con mala cámara—, y el guardado rápido en cualquier momento, que sustituye los antiguos sistemas de contraseñas o los limitados puntos de guardado.
Además, los tres títulos cuentan ahora con opciones de control mejoradas, incluyendo soporte completo para stick analógico, lo que resuelve una de las críticas históricas hacia los controles rígidos del segundo y tercer juego. A esto se suman filtros visuales como CRT scanlines o suavizado de píxeles, pensados para quienes quieren una experiencia más nostálgica o adaptada a monitores modernos. En cuanto a la accesibilidad, se ha unificado el menú de selección entre los tres juegos, incluyendo extras como galerías de arte, entrevistas desbloqueables y bandas sonoras, lo que convierte esta edición no solo en una simple compilación, sino en una auténtica edición de preservación y celebración de la saga.


El trabajo gráfico de Gex Trilogy se sitúa en un punto intermedio entre fidelidad retro y accesibilidad moderna. No se trata de un remake visual al estilo de Crash N. Sane Trilogy, sino de una remasterización que respeta los assets originales utilizando el Carbon Engine, que permite ejecutar fielmente los gráficos de las versiones originales, pero con mejoras notables en resolución, escalado y formato. Los tres juegos funcionan ahora con resolución nativa en 16:9, lo que expande horizontalmente la visión del jugador sin distorsionar los modelos ni los sprites, especialmente importante en los dos títulos 3D.
En el caso del primer Gex (2D), se aprecia una nitidez muy superior a la versión original: los sprites son más definidos, los fondos más legibles y los efectos de partículas (como fuego o explosiones) se integran mejor gracias al reescalado inteligente. Los títulos en 3D, Enter the Gecko y Deep Cover Gecko, conservan su estilo poligonal de finales de los 90 con texturas planas y modelos simples, pero el reescalado elimina el efecto borroso o pixelado de las versiones de PlayStation y Nintendo 64. Además, se han añadido filtros visuales opcionales: CRT scanlines para simular monitores antiguos, suavizado de bordes o modo pixel perfect, ideales para quienes buscan una experiencia visual más auténtica o nostálgica.

Por otro lado, no se han tocado los modelados ni se ha rehecho ningún escenario ni animación: el equipo ha preferido conservar el arte original, permitiendo al jugador experimentar los juegos tal como eran, pero con mayor claridad y estabilidad. En ese sentido, hay quien podría ver esta decisión como conservadora, pero tiene sentido dentro del enfoque de preservación histórica que persigue Limited Run Games. Aun así, la fluidez general es más estable: los juegos corren a 60 fps en casi todas las plataformas, reduciendo el popping y los bajones de framerate que afectaban a Deep Cover Gecko en Nintendo 64. En conjunto, el trabajo gráfico no reinventa, pero sí realza: hace justicia al material original, permitiendo disfrutarlo con mayor comodidad y fidelidad en dispositivos modernos.


El apartado sonoro de Gex Trilogy es una de las señas de identidad más destacadas de la franquicia, y en esta remasterización ha recibido un tratamiento cuidadoso. La banda sonora de los tres juegos se mantiene intacta, con pistas que combinan sintetizadores, loops electrónicos y melodías pegadizas que capturan el tono irreverente y paródico de los mundos televisivos que visita Gex. Desde los temas inquietantes de los niveles de terror hasta los ritmos funky y caricaturescos de los canales cartoon, la música refuerza constantemente la ambientación de cada escenario.
Los efectos de sonido también han sido respetados y limpiados. Los saltos, ataques con la cola, plataformas móviles y todo tipo de elementos interactivos suenan con mayor nitidez, aunque mantienen ese carácter retro tan característico de los 90. No se han añadido efectos modernos ni rediseños sonoros, lo cual puede interpretarse como una decisión de coherencia artística: la intención es preservar la identidad del juego original, no reinventarla.

La remasterización de Gex Trilogy representa un homenaje sólido y respetuoso a una franquicia que, aunque no alcanzó la masividad de otros iconos de los 90, dejó una marca distintiva gracias a su humor, ambientación y jugabilidad variada. La colección conserva la esencia de cada entrega, desde la plataforma 2D clásica hasta los experimentos tridimensionales, con mejoras técnicas que facilitan el acceso a los títulos sin alterar la experiencia original. El trabajo de Limited Run Games destaca por un enfoque centrado en la preservación, con funciones modernas como rebobinado, guardado rápido y soporte de control analógico, así como por la recuperación del doblaje europeo, que satisface a los fans nostálgicos.

Gex Trilogy ya se encuentra a la venta para PlayStation, Nintendo Switch, Xbox y PC.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para Nintendo Switch proporcionado por Overloadpr




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