
Hace un par de años, el Invader Studios, sorprendió a todos con un proyecto fan que buscaba recrear el clásico Resident Evil 2 pero con una nueva tecnología y adaptado al a las mecánicas actuales. Este proyecto se vio truncado por la propia Capcom al anunciar su remake oficial, pero el trabajo de los desarrolladores italianos no cayó en saco roto y de ahí nació su propio proyecto.
Daymare: 1998 debutó en consolas y PC con el objetivo de hacer renacer un survival horror algo olvidado, ese que no se basa en escondernos y estar indefensos de los seres y monstruos que habitan en la oscuridad. Muchas buenas ideas y una puesta en escena bastante decente fue lo que nos dejó este título de terror; lamentablemente se notaba que era un proyecto independiente y que no contaba con los recursos de un triple A, pero, pese a esto, fue un título realmente disfrutable, y alcanzó la suficiente repercusión como para tener una continuación.
Pero por continuación no nos referimos exactamente a una secuela, sino más bien todo lo contrario. El primer título dejaba bastantes interrogantes y por ello Invader Studios se atrevieron con una precuela, una precuela que desde hace unas semanas ya se encuentra a la venta para consolas y PC bajo el título de Daymare: 1994: Sandcastle, el cual narra los acontecimientos previos al título original y aprovecha para depurar sus técnicas y fórmulas jugables.

Daymare 1994: Sandcastle nos pone en la piel de Dalia Reyes, una antigua espía del gobierno que ahora trabaja para la División Avanzada de Extracción y Búsqueda de Hexacore, es decir, H.A.D.E.S., esa misma agencia que estaba presente en la primera entrega. Pero en esta ocasión Reyes no estará sola y en su peligrosa misión, que hasta ahora desconocen, contará con la ayuda del comandante Radek y el capitán Foster.

Este equipo de tres personas ha sido encomendado a realizar una misión secreta que recibe el nombre de Sandcastle. Tras recibir este encargo de H.A.D.E.S., el grupo tendrá que partir a un complejo militar en el Área 51 que se encuentra abandonado, el el cual parece ser que se llevan a cabo experimentos oscuros y peligrosos por lo que no sabrán que se encontraran a su llegada.
Con esta premisa empieza la historia de Daymare 1994: Sandcastle, una aventura que, como hemos comentado, sirve de precuela para Daymare: 1998. Su historia se va construyendo poco a poco, desvelando algunos de los interrogantes del título original y preparando el terreno según avanzamos para introducir algunos elementos ya conocidos por aquellos jugadores que completarán el primer juego.

Es muy interesante como Invader Studios ha tomado esta decisión de hacer una precuela. De esta manera han podido profundizar en el lore de su título, dejándonos algunos elementos narrativos muy interesantes y con algún que otro giro de guión realmente revelador.


Daymare 1994: Sandcastle reproduce la fórmula de su anterior entrega, que a su vez muestra un esquema similar a ese propio que han instalado los Resident Evil modernos. De esta manera, vemos que nos encontramos ante un juego de acción en tercera personas con fases de exploración que nos invitará a adentrarnos en cada rencor buscando elementos que nos ayuden en nuestra aventura.

Pese a que este esquema funciona realmente bien para los juegos de acción actuales, en la obra de Invader Studios puede resultar algo incómodo en algunas situaciones, y esto es debido a la posición que presenta su cámara. Hemos comentado antes que se sitúa en posición en tercera persona, pero realmente no es del todo así, es una mezcla entre tercera y segunda persona que se hace un poco cercana para un título de estas características. Esto que puede resultar una mera anécdota nos ha dificultado la fluidez y el movimiento en algunas secciones de la aventura, sobre todo en los enfrentamientos contra los seres que pueblan la base, y más aún en los espacios reducidos.

Pero dejando al margen ese detalle, Daymare 1994: Sandcastle cumple en los demás aspectos como survival horror de acción. Tendremos una variedad de armas de diferentes tipos, desde pistolas, pasando por escopetas, hasta rifles de asalto, o incluso dispositivos aún más mortales. Pero la mayor novedad armamentística es el Frost Grip, un arma de hielo con el que deberemos configurar a los seres para poder cavar con ellos y que será muy necesaria para algunas partes del juego.
Pero lo más interesante del armamento en esta entrega de Daymare no es la variedad, sino que cuenta con una opción para personalizar y mejorar las armas. Daymare 1994 no hace de esta mecánica algo que sea secundario u optativo, sino que prácticamente nos obliga a hacer modificaciones y mejoras a nuestras armas ya que algunos seres serán muy resistentes, mientras que a otros solo podemos derrotarlos de cierta manera o con un determinado tipo de arma y dispositivo.

Y, si bien tendremos una variedad de armas encomiable, la sensación de vulnerabilidad que nos transmite el juego no deja de ser menos. Esto se refleja en la escasez de munición y de objetos con los que ponernos vitalidad. En Daymare: 1998 este factor ya se encontraba presente, pero en esta ocasión se ha presentado para ofrecernos situaciones realmente peliagudas, donde deberemos luchar por mantenernos con vida.

Otro elemento que toma prestado de los títulos de terror de la generación pasada son los puntos de guardado, siendo estos manuales y no automáticos. Para jugar a Daymare tenemos que olvidarnos que nuestro proceso se guarde de forma automática cada dos por tres. En esta ocasión solo podremos guardar nuestros avances en terminales informáticos, algunos incluso de difícil acceso, por lo que tendremos que ir con pies de plomo para no perder nuestro proceso en algunos momentos.

Y ¿qué sería de los survival horror sin puzles? Pues efectivamente, aquí los hay. Es cierto que no son demasiado complicados y que no son tampoco demasiado imaginativos, e incluso alguno que otro recuerda a los que se encontraban en el juego anterior, pero no por ello dejan de ser funcionales y variados.

Respecto a su duración, tenemos que señalar que esto va a depender siempre de nuestra pericia como jugadores y del modo de dificultad que elijamos. De esa manera, Daymare: 1994 Sandcastle puede darnos entre 7 a 10 horas de juego, una extensión de tiempo bastante correcta para un título de estas características.


Invader Studios ha vuelto a utilizar el Unreal Engine 4 para crear un mundo realmente aterrador y lleno de peligros. Si lo comparamos con su anterior entrega vemos cómo ha mejorado, tanto en la recreación de escenarios como en el modelado de objetos y monstruos.
Es cierto que Daymare 1994 sigue sin ser un triple A, y como hemos comentado no tiene esa potencia o músculo que puedan poseer dichos títulos, pero lo que hace lo hace realmente bien y nos ofrece un apartado artístico bastante sólido.
Las luces y sombras crean una atmósfera idónea para un juego de estas características, donde en cada esquina puede acercarnos la muerte. La linterna es un elemento que contribuye en este sentido; Daymare es un título muy oscuro y este elemento puede ayudarnos a recorrer sus zonas y escenarios.

El diseño de la protagonista y del equipo de H.A.D.E.S nos ha convencido más que en Daymare 1998. Pero, aun con sus cosas buenas, tenemos que señalar algunas deficiencias que arrastran un poco aquellas que vimos en el primer título del estudio. El diseño de enemigos nos sigue pareciendo poco inspirado, no porque no resulten aterradores, que lo son, sino porque nos parece que les falta un poco de chispa.
Otro elemento que vemos que sigue fallando es las animaciones, más acusadas en las cinemáticas, donde parece que los personajes adquieren movimientos incluso robóticos y sus expresiones faciales pueden resultar algo torpes y de generaciones pasadas.


El apartado sonoro de Daymare 1994 es uno de sus grandes puntos fuertes. Hay que empezar hablando de esa canción que se ha compuesto especialmente para que forme su tema principal: Cristina Scabbia, vocalista de la banda Lacuna Coil, interpreta la canción de Alessandro Galdieri de una forma sublime, suponiendo una gran puerta de entrada el juego.
Junto a esto, el título cuenta con un doblaje al inglés muy bueno resulta que acompaña y se adecua bien a los personajes que los actores de doblaje interpretan. Además, el título nos llega con subtítulos en castellano.
Por su parte, el resto de temas musicales que componen el título son muy acertados, canciones, sonidos y elementos desgarradores que cocinan a fuego lento una atmósfera propicia para que nos llevemos más de un susto.

El estudio italiano Invader ha sabido mejorar aquellos puntos que se mostraban un poco más flojos en la entrega anterior. Si bien es cierto que aún le quedan algunos flecos por depurar, Daymare 1994: Sandcastle se presenta como un survival horror sólido, con una historia interesante y mecánicas divertidas. Sin duda el estudio italiano ha comenzado a tocar la tecla correcta y estamos esperando próximas entregas que sigan explorando un mundo con un potencial tan rico como el que han creado.

Daymare 1994: Sandcastln ya se encuentra a la venta en formato digital y físico para PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X/S y PC.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para PlayStation 5 proporcionado por Jesús Fabre.



Deja una respuesta