
Hace unas semanas, la editora y distribuidora española Tesura Games trajo a nuestro país un nuevo título lleno de acción, con grandes dosis de supervivencia y mucho frenesí, dirigido a los fans acérrimos del género zombi. Desarrollado por Con Artist Games, y después de su paso por PC, ya se encuentra a la venta, en formato físico y digital, para PlayStation 4, PlayStation 5 y Xbox Series X/S The Last Stand: Aftermath.
La saga The Last Stand no es nueva en el mundo de los videojuegos. Con ella hablamos de una franquicia que ya cuenta con cinco juegos lanzados, para varias plataformas y en varios formatos, pero todos ellos con la misma seña de identidad: ponernos en situaciones extremas en un contexto de apocalipsis zombis.
Desde que el primer título de la saga se lanzará al mercado, allá por finales de los años 2000, con un claro enfoque de juego de flash, la saga ha ido evolucionando. Su apartado técnico y su jugabilidad ha ido cambiado, introduciendo cada vez más mecánicas y formas de jugar. Con Altermath somos testigos de la gran evolución de la saga de Con Artist Games, donde podemos observar el que posiblemente sea el más completo título de la saga y con el que hemos disfrutado mucho intentando sobrevivir en ese mundo plagado de monstruos y peligros.

El argumento en The Last Stand: Aftermath es el típico y clásico del género zombi: un virus altamente peligroso ha diezmado a la humanidad y a convertido a los seres vivos en criaturas hambrientas que buscan saciar su voraz apetito. La humanidad ha ido poco a poco sucumbiendo ante esta amenaza, y tan solo quedan algunos reductos seguros donde pequeños asentamientos sobreviven como pueden, abasteciéndose de los recursos necesarios para poder hacer frente tanto a los monstruos surgidos de ese virus, como a sus propias necesidades humanas.
Con el paso de los años, esos asentamientos se han convertido en la única forma para conservar la vida humana. Nosotros entraremos a controlar a algunos de esos supervivientes que sobreviven como pueden en un campamente llamado “El Final”. Pero nuestra vida no será un camino de rosas: estamos infectados, por lo que nuestra sola presencia en este lugar se percibe como una amenaza y se nos “aconsejará” que, debido a nuestra condición, seamos quienes partamos de expedición para obtener los recursos necesarios para que el asentamiento pueda sobrevivir.

Con esta puesta en escena, y de un modo totalmente aleatorio en cada partida, deberemos luchar por sobrevivir sino nuestro morirá y pasaremos a controlar a otro superviviente, aunque también con la condición de infectado. Esto da un plus de peligrosidad a nuestras expediciones ya que tendremos un contador de tiempo para llevar a cabo nuestras acciónes; después de eso, nuestro personaje infectado se convertirá en una criatura fruto de esa infección del virus.
Pero el virus no será el único peligro que encarar en The Last Stand: Aftermath. En el título se nos presenta un mundo más profundo de lo que pueda parecer. El mundo después del desastre zombi ha cambiado su sociedad y nuevos grupos dirigentes y militares han surgido. La mutación del virus sigue avanzando y esto se irá trasladando con nuestros avances de la aventura. A través de las conversaciones que mantendremos con algunos de los supervivientes del campamento, así como con algunas secuencias, iremos poco a poco conociendo más detalles de ese mundo que ahora se encuentra plagado de monstruos.


El gameplay de The Last Stand: Aftermath es realmente clásico, pero bastante adictivo. El juego se presenta con unas mecánicas de acción de vista isométrica con una jugabilidad de twin stick, lo que quiere decir que, mientras que con un joystick manejamos a nuestro superviviente infectado, con el otro realizaremos otras acciones, como apuntar. Para acabar con los zombis dispondremos de un arsenal no demasiado elevado, pero efectivo, con algunas armas cuerpo a cuerpo y con otras a distancia.

Pero hemos de indicar que Aftermath no es un título para ir de cara contra los enemigos, si hacemos esto saldremos mal parados rápidamente. Deberemos gestionar muy bien los momentos de acción, saber cuándo nos conviene meternos en un enfrentamiento, cuando escondernos o cuando huir, y, sobre todo, gestionar muy bien los recursos y munición de nuestras armas pues es un bien realmente escaso.
Otro de los elementos que ayudan a generar una atmósfera de mayor estrés es la barra de resistencia. En el título de Con Artist Games las acciones de nuestro superviviente consumirán su resistencia: correr, realizar ataques cuerpo a cuerpo o esquivar los golpes de las criaturas harán que su estamina se vaya agotando. Hemos de tener mucho cuidado y vigilar este indicador constantemente pues, si se agota, quedaremos exhaustos y será nuestro fin.

Como hemos adelantado, The Last Stand: Aftermath es un roguelike de generación procedural de acción y supervivencia. Esta aleatoriedad significará que cada vez que muramos se generarán nuevas zonas y objetos, por lo que cada partida será diferente, favoreciendo así su rejugablidad. Hay elementos que no cambiarán, como el propio campamento, el cual servirá como una base de operaciones, donde podremos obtener información, y también obtener unos recursos básicos para comenzar nuestra expedición.
Estos ingredientes más básicos de los juegos de acción y supervivencia, se unen a un concepto jugable y las mecánicas que, en un título como The Last Stand: Aftermath no podían ser más acertadas. El jugar con ese factor de supervivencia al tener que enfrentarnos a los zombis, a los monstruos y a los peligros de ese mundo que ha llegado a su fin, se suman a esa contrarreloj contra la que lucharemos antes de convertirnos en otro de esos monstruos terroríficos. La muerte nos acechará de forma constante, y aquí, el que Con Artist Games haya plasmado estas premisas como un roguelike procedural favorece mucho a su fórmula de juego. Por lo que, en la práctica, veremos como la muerte, para nuestro personaje, será permanente y cuando caiga le perderemos para siempre.

La presencia de esa cuenta atrás contra el virus es uno de los mayores aciertos en The Last Stand: Aftermath. Con esta mecánica tendremos una tensión constante que aumenta el espíritu de supervivencia del juego. Con esta sensación de muerte inminente, en el juego deberemos ser consciente de que no podremos entretenernos demasiado en cada escenario y en explorar cada rincón del mismo, deberemos ir a por aquello que más puede ayudarnos a proteger el campamento o a asegurar su supervivencia. Aunque este tiempo es limitado, también es cierto que podemos alargarlo hasta cierto punto gracias a unos viales de vacuna que podremos encontrar y que nos ayudarán a seguir controlando a ese personaje durante unos instantes más.
Pero lo interesante de esa mecánica de infección vírica sobre nuestro personaje en The Last Stand: Aftermath no es únicamente esa presión constante sobre nosotros. Esto se combina con las mutaciones: al ser mordidos por algunas de las criaturas que pueblan ese mundo, nuestro personaje podrá mutar, adquiriendo nuevas habilidades y características especiales. Esto nos dará cierta ventaja a la hora de encarar nuestras partidas de exploración, pero no podemos olvidar que seguimos infectados, por lo que la cuenta atrás hasta nuestra muerte sigue corriendo.

Para movernos entre cada una de las zonas del mapeado contaremos con un coche. Este añade un ingrediente más a la ecuación que podremos utilizar a nuestro favor si actuamos con cabeza. Gracias a este vehículo acortaremos el tiempo que tardaremos en llegar de una zona a otra, pero también nos podremos valer de él para almacenar más recursos. Evidentemente, conducir este coche no será gratis, necesita gasolina para moverse, por lo que deberemos estar también pendientes de que tenga el combustible suficiente para poder seguir moviéndose.
A la hora de desplazarnos por esas zonas tendremos que fijarnos en su propio nivel de dificultad. Antes de entrar a estos lugares tendremos que sopesar si nos compensa correr el riesgo en adentrarnos en algunos lugares con un alto nivel de peligrosidad. Cierto es que, a mayor nivel de peligro, mayor será la recompensa. Pero en ocasiones tendremos que valorar si ese riesgo vale la pena.

En nuestro recorrido no solo encontraremos zonas de exploración para obtener recursos, sino que también podremos visitar otros campamentos o asentamientos en los que tendremos la oportunidad de interactuar con otros supervivientes. Estas zonas nos servirán igualmente para guardar nuestra partida o para descansar. Además, aquí también se dispondrán una serie de personajes y vendedores con los que podremos comerciar para obtener nuevos recursos, o vender aquellos que no nos sean útiles.
Tanto en nuestro campamento inicial, como en aquellos otros asentamientos que iremos descubriendo en nuestros viajes, tendremos la posibilidad de crear nuevos objetos. A través de un sencillo, pero eficaz sistema de crafteo, podremos obtener nuevos útiles y herramientas para intentar garantizar nuestra supervivencia. Lógicamente esto estará condicionado por los elementos que precisen la creación de esos objetos, así como también de recetas, las cuales tenemos que obtener para poder crear nuevos elementos y objetos.

Pese a todas estas ventajas y ayudas, sobrevivir en cada una de las zonas será una auténtica odisea. Deberemos explorar cada rincón para encontrar los recursos y objetos necesarios para asegurar un día más la supervivencia del campamento. Estos elementos deberán ser guardados en una mochila que nuestro superviviente llevará a sus espaldas, pero tiene un tamaño limitado, por lo que deberemos gestionar muy bien el espacio. Aquí se abre un elemento que nos estresará aún más, no podremos volvernos locos cogiendo todo lo que encontremos, sino que tenemos que pensar con mucha cabeza que ítems podrán llegar a ser más preciados, que objetos son precisos para completar algún encargo, y que elementos nos ayudarán a seguir avanzando en nuestro particular viaje a los infiernos.

En The Last Stand: Althermath los suministros serán la pieza clave para avanzar. Estos se encuentran repartidos por diversos elementos de los escenarios. Podemos saquear coches, maletas, contenedores y otro tipo de elementos. Pero incluso también tendremos la posibilidad de entrar en determinadas casas, edificios, aparcamientos, garajes o sótanos, entre otros, donde podremos encontrar alguna que otra sorpresa. Si bien estos objetos serán recursos importantes para nosotros y para nuestro campamento, hay otros que lo son aún más: las cajas de suministros de los HERC.
Los HERC son una unidad militar gubernamental que intentó hacer que se cumpliera la cuarentena para evitar la expansión del virus. Esta unidad armada estaba, y sigue estando, bien equipada, por lo que, en ocasiones, veremos cómo se marca una baliza que nos indicará la posición de unas cajas llena de suministros pertenecientes a esta unidad. Obtener estos recursos nos dará ciertas mejoras realmente importante spara nosotros y para nuestro campamento. Pero hemos de tener cuidado ya que no seremos los únicos en ver estas señales, por lo que deberemos lidiar con otros que buscan hacerse con estos valiosos recursos.

Con todos estos ingredientes, tendremos juego para rato. The Last Stand: Aftermath es un título que nos dará decenas de hora. Por su concepción de roguelike se nos presenta una aventura procedural donde cada run será diferente. Esto alarga y estira la regugabilidad del título, presentándonos un juego lleno de alicientes para seguir avanzando.


En su apartado gráfico encontramos sensaciones desiguales. En primer lugar, vamos a hablar de su aspecto artístico y ambientación. Esto, en The Last Stand: Aftermath se consigue de una manera realmente notable, mostrándonos los restos de un mundo que ha quedado sumido en la más absoluta de las catástrofes y donde la humanidad ha perdido su posición de poder en pos de esas nuevas criaturas y zombis que dominan las calles.
Los escenarios, entornos, diseños de personajes y enemigos, así como la propia construcción de los campamentos, nos han parecido realmente acertados. Todo ello busca generar esa atmósfera de tensión y hacer que el jugador se encuentre solo ante una situación de supervivencia desesperada. Los supervivientes se encuentran sin esperanzas y su diseño de fe de ello, apareciendo estos con unos rasgos de agotamiento físico y metal. Pero los monstruos y zombis son los que se llevan el mayor foco de atención aquí, con unos diseños realmente acertados.

Pero si en su apartado artístico vemos como el juego cumple con lo que promete, presentándonos un mundo de supervivencia zombi, su apartado técnico tiene algunas carencias. En nuestro caso hemos podido probar en juego en su versión de PlayStation 5 y hemos encontrado algunos fallos y bugs que no nos ha permitido disfrutar de esta aventura como hubiéramos querido.
Entre esos fallos que hemos encontrados nos hemos percatados de unas animaciones de los monstruos y personajes un tanto erráticas. A esto hay que sumarle también la errática colisión de los elementos contra paredes y otras partes de los escenarios, lo cual genera una sensación de que algo no está del todo bien. Aunque el diseño de escenarios nos ha encantado, tenemos que señalar que la distancia de dibujado no es la idónea para este tipo de juegos, y muchas veces esto nos jugará una mala pasada. Eso sí, hay que mencionar que su rendimiento, al menos en la última consola de Sony, es realmente optimo, sin caídas aparentes de fps.


El apartado sonoro, en The Last Stand: Aftermath ayuda a la inmersión en esa atmósfera de destrucción que ha quedado tras de si la pandemia vírica. La música ambiental y los efectos de sonido generan un ambiente de tensión constante que nos acompañará durante nuestras exploraciones y travesía. La música es muy tenue y en ocasiones se vuelve inexistente, pero consigue generar una sensación aún más desoladora. Aunque sí que es verdad que en este título encontramos algunos elementos que fallan en cierta medida, sobre todo en el sonido, estando en algunas ocasiones no bien sincronizado.
En cuanto a su localización, The Last Stand: Aftermath llega a PlayStation 5 con textos de pantalla en castellano. Pese a que el título no tiene demasiadas líneas de diálogo, se agradece que se haya localizado a nuestro idioma para conocer un poco más del lore que envuelve a este título.


The Last Stand: Aftermath sabe a qué publico dirigirse. Los fans de los juegos de supervivencia y los amantes del género zombi, encontrará aquí un producto que les atapará un buen puñado de horas. Su vertiente roguelike tiene, en parte, la culpa de esto ya que, gracias a ese factor de aleatoriedad, y al hacernos encarnar a un superviviente diferente cada vez que muramos, se genera ese ambiente de supervivencia extrema y de miedo a lo desconocido según avanzamos. Sin lugar a dudas, el último juego de la franquicia de Con Artist Games se postula como la mejor entrega de la saga hasta ahora y, pese a algunos errores técnicos, nos ha atrapado mientras avanzamos y explorábamos ese mundo asolado por el virus mortal.

The Last Stand: Aftermath ya se encuentra a la venta en formato físico (distribuido en nuestro país por Tesura Games) y digital para PlayStation 4, PlayStation 5 y Xbox Series S/X.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para PlayStation 5 proporcionado por Tesura Games.



Deja una respuesta