
El género de plataformas fue uno de los más prolíferos en la década de los ochenta y de los noventa. Diversas sagas que a día de hoy aún perduran surgieron durante esos años. Ya sean en 2D de desplazamiento lateral como el primer Rayman, o en 3D como Crash Bandicoot, este género dio a luz a personajes entrañables y muy carismáticos. Lamentablemente, en la década de los 2000 poco a poco se fueron abandonando, dejando paso a un mercado que se vio colapsado por otros videojuegos que exploraban nuevas mecánicas como los roguelike, los souls, los battle royale, etc.
No obstante, el fenómeno indie propició un nuevo renacer de estos juegos, incluso influyendo en la vuelta de franquicias clásicas en formas de remakes, remasters, ports, o reinvenciones. Aunque también han sido muchos los nuevos plataformas que buscan hacerse un hueco en el mercado. Este es el caso de Kaze and the Wild Masks, el titulo desarrollado por PixelHive y editado por Soedesco, que busca transportarnos precisamente en esos años 90, donde los juegos en 2D eran los predominantes.

En Kaze and the Wild Masks nos transportamos hasta las islas Cristalinas. Nada más comenzar la aventura vemos como Kaze, una pequeña coneja buscadora de tesoros, junto a un amigo Hogo, se adentran en un misterioso lugar para obtener un anillo repleto de poder. Pero, cuando consiguen hacerse con él, una terrible maldición se desata y el compañero de Kaze queda atrapado dentro de ese objeto mágico. Este acontecimiento que ya de por sí es terrible para la protagonista de esta aventura no es lo peor que puede suceder ya que en ese preciso momento un malvado hechicero consigue liberarse de su cautiverio y tiene la intención de sembrar el caos en el lugar.
Kaze logra escapar, pero su amigo ha quedado atrapado en ese objeto que antiguamente confinaba al mago. En ese momento se dan cuenta que el mundo ha comenzado a cambiar. Fruto de un hechizo del antiguo cautivo del anillo, las frutas, hortalizas y verduras han comenzado a convertirse en monstruos. En ese momento es cuando Kaze se arma de valor y decide hacer frente a ese desastre que, sin querer, han provocado, aunque para conseguirlo, necesitara obtener el poder de las Wild Masks.
El argumento en Kaze and the Wild Masks precisamente bebe mucho de esos clásicos de 16 y 32 bits como Crash Bandicoot, Spyro the dragon, Sonic, etc,, en los que tendremos que encarnar a un personaje que ha de ir obteniendo una serie de objetos para hacer frente a un terrible poder que amenaza con acabar con el mundo conocido. Es cierto que aquí no encontramos ninguna innovación en el género, no obstante, la historia de Kaze es bastante enternecedora y emotiva, además usa de una forma muy correcta del factor nostalgia por lo que hará que volvamos a tener esas sensaciones de los plataformas más clásicos que debutaron en los años noventa. No obstante, hay que dejar claro que en Kaze and the Wild Masks su argumente se verá contado únicamente por escenas visuales. Durante el transcurso de la aventura no se intercambiará diálogo alguno entre los personajes que se integran en la aventura.


Kaze and the Wild Masks es un videojuego de scroll lateral en 2D donde tomaremos el control de Kaze, cuyo objetivo será el de salvar a Hogo y a las Islas Cristalinas de esas terrible maldición que ha caído sobre ellas. Rememorando a los clásicos del género, Kaze podrá hacer uso de algunas habilidades básicas en este tipo de juegos como saltar, planear, golpear o girar para hacer frente a los peligros que se antepondrán en su objetivo.

El desarrollo de la aventura tendrá lugar por medio de diversos niveles en los que deberemos derrotar a los enemigos compuestos por un bestiario bastante original: verduras, hortalizas o frutas se han convertido en seres vivientes. Para esto podremos girar y golpearles, o también saltar sobre ellos. Por supuesto, el objetivo final de cada nivel será llegar al final del mismo, pero es interesante como, a pesar de que el diseño de los mismos está construido en 2D y es bastante guiado, hay margen para perderse y explorar cada uno de ellos y buscar algunos coleccionables que están en cada uno de ellos. En cada uno de los niveles podremos encontrar las letras K-A-Z-E con las que podremos desbloquear diferentes ilustraciones del juego. También podremos obtener pequeños cristales morados y otros cristales verdes que se encuentran divididos y que nos servirá para superar fases adicionales de bonificación.

Con dos modos de dificultad: casual y modo original, Kaze and the Wild Masks está compuesto por unos 30 niveles en total, más alguno más de bonificación, en los cuales deberemos hacer frente a sus enemigos que ya hemos nombrado. Además hemos de tener cuidado ya que, como buen plataforma, todas estas fases están llenas de obstáculos y trampas a sortear. Estos niveles están divididos en diferentes mundos, aquí son realmente islas, y al final de cada una de estas tendremos que hacer frente a un boss final que nos pondrá las cosas realmente difíciles antes de pasar al siguiente lugar.

Pero Kaze no estará sola y tendrá la ayuda de las Wild Masks, o Máscaras Salvajes, que le ayudarán en su misión de salvar a Hogo y al mundo. Es interesante como cada una de esta máscara interactúa con la propia protagonista de esta aventura, haciendo que cambie su aspecto y también dotándola de nuevos habilidades que nos ayudará a superar algunos obstáculos de los niveles. Son cuatro máscaras en totales las que encontraremos en el juego: la máscara águila con la que podremos volar y disparar proyectiles, la máscara de tiburón con la que podremos bucear y nadar de forma más eficiente, la máscara tigre que nos permitirá trepar por las paredes y rodar, y la máscara dragón que nos dará un speed extra. Este uso de las mascarás es algo que ya hemos visto recientemente en otro juego dentro del mismo juego; en Crash Bandicoot 4: It’s about time también aparecían una serie de máscaras que daban al marsupial nuevos poderes. Esa premisa también está en Kaze and the Wild Masks, aunque lamentablemente hay que señalar que no está también implementadas como en el juego de Toys for Bob y su uso es más bien anecdótico.

Completar Kaze and the Wild Masks puede llevarnos entre 5 a 8 horas, dependiendo de si queremos obtener todos los extras o no. Es un título que, aunque a priori pueda parecer sencillo, tras los primeros niveles la curva de dificultad irá aumentando de forma gradual y de forma bien implementada, por lo que es mejor no confiarse y estar alerta. Sus mecánicas invitan a la rejugabilidad, además posee un final secreto, por lo que nos reta a conseguir los elementos necesarios para desbloquearle. Además, una vez que completemos cada uno de los niveles, se nos añadirá un modo contrarreloj, un auténtico desafío que no podría faltar en un juego de este género.


Kaze and the Wild Masks se construye en un colorido mundo lleno de detalles que toma como referencia los títulos clásicos de plataformas de generaciones pasadas. La estética de los 16 bits está presente desde la propia pantalla de inicio; todo ha sido recreado con ese objetivo y nos llevará a rememorar los grandes títulos que han pasado a la historia de los videojuegos.
El personaje de Kaze destaca por su gran diseño, además, también hay que señalar como este cambia al interactuar con cada una de las cuatro máscaras que iremos obteniendo a lo largo de la aventura. Pero junto a la protagonista también tenemos que destacar el diseño de los enemigos: es una auténtica locura ver cómo han convertido en enemigos a diferentes frutas, verduras y hortalizas, y ver cómo estas se mueven de una forma tan resuelta y orgánica. A esto hay que añadir sus estupendas animaciones, lo que hace que todo está realmente vivo y se muestre muy natural. En cuanto al diseño de niveles vemos como los mundos clásicos de los plataformas vuelven a estar muy bien representados. Tendremos zonas nevadas, de bosques, y otras más desérticas que se integraran de una forma notable en esas mágicas islas que tenemos que salvar.

Por último hay que hablar de su rendimiento. En nuestro caso hemos podido probar Kaze and the Wild Masks en su versión para PlayStation 4 pero siendo movido a través de una PlayStation 5 y hemos de decir que su resultado es sobresaliente. El juego se muestra en todo momento fluido y sin caídas aparentes de fps, algo que es verdaderamente importante en un juego de este tipo ya que, debido a los obstáculos a sortear y a los enemigos que hemos de derrotar, es importante que todo funcione como ha de hacerlo para evitar muertes innecesarias.


En cuanto al apartado sonoro de Kaze and the Wild Masks hemos de señalar en primer lugar, y como ya hemos mencionado con anterioridad, que el juego nos va a presentar su historia por medio de diferentes imágenes de transiciones y a través de recursos visuales ya que no habrá textos. No obstante, su narración se crea de una forma realmente notable y en todo momento sentiremos lo que los protagonistas de esta aventura están experimentando.
En cuanto a su banda sonora, nos acompañaran en todo momento temas musicales bastante fantasiosos y que pegan perfectamente con ese mágico mundo que vamos a recorrer. Es cierto que no tendremos temas que se nos quedarán en la memoria, pero cumple con su función. A esto hay que añadirle unos efectos de sonido correctos y que el título nos llega localizado al castellano.


Kaze and the Wild Masks es un título de plataformas en 2D que consigue recuperar la esencia de esos juegos de los 90 con los que muchos crecimos y empezamos en este mundo, haciéndonos vivir autentica nostalgia. Todos los ingredientes de los clásicos del género se encuentra presentes y eso hace que sea un título muy recomendable para los amantes de los plataformas, aunque sin llegar a introducir novedades que reinventen una fórmula ya conocida por todos.

Kaze and the Wild Masks ya se encuentra a la venta en formato digital y físico (distribuida en España por Tesura Games) para PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch y PC (solo digital).
Hemos realizado este análisis gracias a un código para PlayStation 4 proporcionado por Tesura Games.


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