
A lo largo de los años, los RPG-Tactics han sabido hacerse un hueco en las ludotecas de los jugadores amantes de este género. Sagas como Advance Wars, algunas entregas de Final Fantasy o las diferentes entregas de Fire Emblem son ejemplos notables de cómo esta vertiente de los juegos de rol ha ido evolucionando con los años, creando diferentes universos y personajes que muchos recordamos. Aunque inicialmente estos juegos supusieron un gran boom en el mercado japonés, con entregas que no llegaron a occidente, en los últimos años hemos visto una gran expansión de este género, no solo con gran cantidad de entregas que nos han llegado y con grandes resultados, sino también como estos han abandonado el formato más convencional de las consolas y han aterrizado en los teléfonos móviles, como es el caso de Fire Emblem Heroes.
La explosión del género es toda una realidad que se ha extendido en parte gracias a Switch. La híbrida de Nintendo ha recibido una oleada de títulos que funciona bajo esas directrices, aunque en algunas ocasiones algunos han dado mejores y otros peores resultados. Uno de los últimos lanzamientos llegados a Nintendo Switch perteneciente a este género ha sido Rise Eterna, un juego desarrollado por Makee y Forever Entertainment, que se inspira en la saga de Nintendo con un peculiar estilo que nos remite a de los juegos de rol tácticos clásicos de los 90.

La historia de Rise Eterna transcurre en el reino de Ars Rare. Un lugar pacifico que vivía una gran época de esplendor bajo el mandato del Rey Juden. Pero no todo sería así siempre ya que el Imperio Arthraciano invadió el reino conquistándolo con facilidad. Treinta y cinco años después una revolución se está fraguando y busca volver a esa época pasada de gran esplendor.
Empezaremos controlando a Nathael, un mercenario que está trabajando con un grupo de bandidos. Estos han decidido atacar una aldea, pero las cosas no han ido como esperaban. Ante su tardanza, Nathael va en busca de ellos descubriendo que todos han sido masacrados por una joven llamada Lua. Siguiendo el consejo de los ancianos del pueblo, Lua junto con Nathael se dirigirán a la capital en busca de Seevan, un hombre que puede arrojar un poco más de información y indicarles cuales deben ser sus siguientes pasos.
De esta manera comienza la historia de Rise Eternia. Con un argumento clásico donde la guerra entre naciones será una constante, se nos presenta una narrativa bastante bien hilada que nos recordará a los clásicos del género. Poco a poco se irán incorporando personajes a nuestras filas y, aunque no cuentan con un trasfondo demasiado profundo, si se desarrollan lo suficiente como para que conozcamos sus motivaciones y empaticemos con ellos.


Como hemos indicado, estamos ante un juego táctico que bebe directamente de la jugabilidad de los Fire Emblem, pero que cuenta con sus propios añadidos que le diferencian. Las semejanzas son que los combates se realizan a través de un sistema de casillas como si fuera una especie de ajedrez. Podemos mover a los personajes en varias direcciones y atacar dependiendo del tipo de arma y alcance que tenga cada personaje.

A diferencia de la saga de Nintendo en la que las subidas de nivel estaban establecidas por la cantidad de experiencia que ganara el personaje, en Rise Eterna no es de la misma manera. Cada personaje tiene un árbol de habilidades que debe ir completando y tras cada misión o escenario recibirá un punto. Debemos elegir en que queremos gastar estos puntos y cuales son las habilidades que más nos interesan. Este método impide que podamos sobreentrenar a un personaje y lo convirtamos en un aliado imparable como ocurre en Fire Emblem.
Otro de los aspectos a diferenciar son las gemas. No existe el equipo como tal y los atributos de los personajes dependerán de estas gemas. Podemos equiparnos varias y dependiendo de la calidad del cristal será más o menos beneficioso o perjudicará a un atributo. Por ejemplo: podemos equiparnos una gema para aumentar nuestro ataque, pero si no es de mucha calidad perjudicará a otro atributo como puede ser a la velocidad. La cantidad de gemas que puede llevar cada personaje es limitada y debemos tener en cuenta que queremos potenciar en cada uno.

El titulo cuenta con un sistema de crafteo o de creación de ítems. Podemos elegir entre diversas opciones, pero siempre teniendo en cuenta que nuestros recursos son limitados y debemos pensar que creamos. Esto dota al juego de un aspecto muy demandante, pues si necesitamos una poción debemos crearla y gastar los recursos para fabricarla. Esto fomenta dos aspectos, el primero de ellos es la exploración de los escenario para poder buscar los recursos necesarios para fabricar ítems. El segundo es una buena gestión de los objetos de nuestro inventario, pues el gasto de uno de estos objetos es algo que se debe pensar mucho.

Otros aspectos a resaltar son los apoyos, debemos tener a personajes unos cerca de otros para obtener beneficios a la hora del combate. No es algo nuevo que no hayamos visto en el género y la sensación general es que estos apoyos no están tan trabajados como los que vimos en Fire Emblem. Destacar que no existe la muerte permanente, por lo que si perdemos un personaje en la batalla, al acabar esta, dicho personaje volverá a estar disponible. Esto funciona de dos formas, por una parte positiva pues incentiva al jugador a tomar riesgos, pero elimina el factor de peligro de perder una unidad. En cuanto a las unidades, tenemos las clásicas desde espadachín, arquero o lancero. Cada uno con sus ventajas y sus desventajas, desde sus habilidades en combate como su radio de acción o sus atributos.
No podemos dejar de resaltar los puntos negativos, como son los escenarios, son grandes para este tipo de juego y recorrerlos y explorarlos provoca cansancio en el jugador. La falta de poder equipar distintos tipos de armas y permitir una mayor personalización del equipo es otro de los factores que le juega en contra. Otro de los aspectos más desafortunados es la IA, esta se porta de forma errática y en muchas ocasiones se queda quieta pero en otras no le tiembla el pulso en ir a por un personaje más débil y masacrarlo.


Gráficamente estamos ante un clon de lo que son los Fire Emblem de GameBoy Advance. Escenarios dibujados en contra posición de personajes diseñados en pixel-art. El diseño de estos es algo variable, pues algunos diseños nos han encantado pues buscan alejarse un poco de la estética anime tan marcada de la competencia, pero otros no han sabido llamar nuestra atención.


La banda sonora se encuentra en segundo plano y no deja de ser un elemento simplemente complementario al resto del juego. No destaca ni para bien ni para mal, cumple su cometido dentro del juego y consigue ambientar bien sin ser repetitiva. El titulo se encuentra totalmente traducido al español y con un trabajo bastante bueno de localización.


Rise Eterna es un titulo que bebe mucho de otros juegos del género, aunque aportas algunos aspectos que pueden resultar interesantes, pero que chocan con un gameplay y con ciertos fallos propios de la inexperiencia a la hora de realizar este tipo de juegos, como puede ser la mencionada IA o los diseños de escenarios que ayudan poco a la inmersión. Es un titulo pensado para los nostálgicos del género, pero que falla en actualizar ciertos puntos que a día de hoy se presentan un tanto anacrónicos. No obstante, la interesante historia, el diseño de personajes y la evolución de los mismos es algo que nos cautivará si somos seguidores de este género.

Rise Eterna ya se encuentra a la venta en formato digital para Nintendo Switch.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para Nintendo Switch proporcionado por Forever Entertainment S.A.



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