
En el año 2015 llegó al mercado Ori and the Blind Forest, un metroidvania desarrollado por Moon Studios para, por aquel entonces, exclusivo para Xbox One y PC dentro del marco de su programa de estudios Xbox Game Studios. El título llegó a conquistar el corazón de los jugadores gracias a la simpatía de Ori, su protagonista, y su trágica, pero también emotiva, historia. Rápidamente el juego de Moon Studios se convirtió en todo un referente dentro de su género, codeándose incluso de tú a tú con los grandes impulsores de estas mecánicas, como la saga Castlevania o Metroid.
Su éxito fue tal que, tan solo un año después, en 2016, Ori and the Blind Forest tuvo una revisión; con el añadido de Definitive Edition, se presentaba una versión mejorada que incluía más contenido, invitando de nuevo a los jugadores que volvieran a visitar el mágico mundo de Ori. Esta versión vio la luz de nuevo solo para Xbox One y PC, pero, gracias a las últimas colaboraciones existentes entre Microsoft y Nintendo, esta fantástica historia terminó llegando Switch para que los poseedores de la híbrida de la Gran N pudieran disfrutar de la experiencia que supone este título en sus consolas.
Ori and the Blind Forest: Definitive Edition llegó a Nintendo Switch en septiembre del pasado 2019, pero tan solo en formato digital, y no ha sido hasta tan solo un par de meses cuando la emotiva aventura de Moon Studios ha llegado a las tiendas en formato físico, junto a Ori and The Will of the Wisps, su continuación, en una magnifica edición cuya distribución en España ha caído en manos de Meridiem Games.

Con una voz potente y profunda, el narrador comienza a contarnos la emotiva historia de Ori, un ser de luz que rápidamente se ve envuelto en un conflicto en el que deberá vencer a la oscuridad. Todo empieza en un bosque de Nibel, un lugar en donde vive un misterioso ser gigantesco, pero de aspecto entrañable, llamado Naru. Un día, Naru, en uno de sus paseos, descubre a un pequeño ser luminoso, Ori, a quien acoge como se fuera su propio retoño. Pasan los años y Naru y Ori van estrechando sus lazos, convirtiéndose en una auténtica familia, pero el bosque empieza a cambiar y comienzan a sucederse una serie de sucesos traumáticos que marcarán para siempre la vida de Ori.
Esto supondrá el inicio de su viaje, un periplo emotivo y sentimental que hará que empaticemos desde el primer momento con Ori. La magnifica forma de narrar que Moon Studios ha logrado con su título es uno de sus pilares fundamentales. No hay que olvidar que estamos, a grandes rasgos, ante un metroidvania y, aunque no es lo común, la historia se plantea como algo subordinado a la jugabilidad. En Ori and The Blind Forest su argumento ocupará un papel fundamental, y, a través de la encandiladora voz del narrador omnisciente, iremos conociendo todos los pasos de Ori en su búsqueda por restaurar la luz del bosque Nibel y acabar con la oscuridad.


Como hemos adelantado, Ori and the Bind Forest: Definitive Edition es un metroidvania de scroll lateral en 2D, fundamentalmente, en el que se combinan las partes de acción, plataformas y la resolución de diversos puzles. La combinación de estas tres mecánicas en la obra de Moon Studios es sencillamente perfecta, cada una de sus partes está perfectamente equilibrada y no abusa de las otras, es más, en muchas ocasiones se mezclarán, y será necesario combinarlo con nuestras propias habilidades como jugador para poder avanzar.

Ori es el protagonista prácticamente absoluto. Este pequeño ser de luz irá aprendiendo diferentes habilidades para hacer frente a los diversos seres y peligros que aguardan en el bosque donde vive. En un comienzo no podremos atacar y lo único que podremos hacer es saltar y esquivar los golpes de los rivales, pero, conforme avancemos en la historia, aprenderemos otras habilidades como la posibilidad de realizar ataques a distancia, lanzar rayos, salto doble o incluso podremos utilizar los proyectiles lanzados por los enemigos a nuestro favor.
El ir consiguiendo las habilidades de forma progresiva hace que se acentúe la mecánica del blacktracking, tan conocida en los metroidvania. Esto es, básicamente, el tener que volver en algunas ocasiones sobre nuestros pasos para acceder a zonas que antes no podríamos, gracias a las nuevas habilidades adquiridas. En Ori and the Blind Forest esta mecánica está presente, pero por medio de los árboles ancestrales podremos transportarnos rápidamente. Es una mecánica de la cual el juego no abusa demasiado de ella ya que en muchas ocasiones podremos volver a zonas anteriores, pero esta más enfocado a conseguir diversos coleccionables y experiencia que a obligarnos a realizar estas acciones para poder avanzar.

El enorme mapeado que conforma la aventura está dividido en diferentes zonas, cada una de ellas con un ambiente y una atmosfera que lo diferencia de las demás: tendremos frondosos bosques, peligrosas marismas o estanques repletos de peligros, entre otras más. Para orientarnos en estos lugares podremos acceder en cualquier momento al mapa, pero este se irá desbloqueando a medida que vayamos avanzando. Escondidos en cada zona encontraremos los fragmentos de piedra, unos elementos que serán de gran ayuda si los reunimos todos y los restauramos en los mapas de piedra; gracias a esto se desbloqueará el área de una zona, haciéndonos más fácil orientarnos y saber a donde tendremos que ir.

El combate también se hace presente en cada momento. Las diferentes zonas y escenarios del juego están plagadas de enemigos realmente bien diseñados: algunos nos atacarán a distancia y otro cuerpo a cuerpo. Podremos acabar con ellos utilizando algunas de las diferentes habilidades de ataque que Ori irá adquiriendo, o también podremos huir si vemos que nos superan en número o si tenemos poca vida. Si los derrotamos seremos recompensados con luz espiritual o contenedores de luz espiritual, que es, en definitiva, la experiencia del juego. Para poder gastar esta experiencia primero deberemos tener un contenedor completo y, con ello obtendremos un punto de habilidad que podremos gastar en el árbol de habilidades. Este árbol de habilidades se divide en tres ramas, orientadas a fortalecer algunas de las habilidades de Ori, como puede ser su poder de ataque, su forma de atacar, su vida u otra serie de habilidades relacionadas con aquellas que iremos adquiriendo durante nuestro recorrido.

Junto a los contenedores de luz, también tendremos que tener en cuenta dos elementos más que son los fragmentos de vida y los fragmentos de energía, simbolizados con esferas verdes y azules, respectivamente. Con esto podremos aumentar esas dos estadísticas, haciéndonos más resistentes o proporcionándonos más acciones que gastan energía, como puede ser realizar un ataque guardado o generar un punto de guardado. Por supuesto, derrotando enemigos o rompiendo determinados elementos en el mapa podremos obtener células para restaurarlos y así evitar la muerte.
Como buen metroidvania la muerte será precisamente una constante. Hemos de decir que Ori and the Blind Forest no es precisamente un juego sencillo y en más de una ocasión vamos a morir. Es un juego que se basa en el aprendizaje y en el ensayo y error; conocer el patrón de movimiento de los enemigos, sus ataques o que hace cada cosa que se encuentra en el escenario será fundamental para logar nuestra supervivencia. Por ello recomendamos contar con suficiente energía ya que con ello podremos crear un vínculo de alma y así crear esos puntos de control para salvar nuestro progreso ya que en ocasiones los obstáculos se vuelven prácticamente demenciales y puede llegar a agotar nuestra paciencia.
Los rompecabezas en Ori se muestran de una forma más visual y gráfica. En muchas ocasiones será de accionar una serie de switch para abrir un nuevo camino, o, en la mayoría de las ocasiones, deberemos obtener una serie de llaves para abrir una puerta de piedra que nos permita continuar con la aventura. La dificultad en estas fases radica fundamentalmente en obtener esos fragmentos de piedra pues tendremos que utilizar las diferentes habilidades que Ori tiene para poder conseguirlos.

La única parte de otros juegos con mecánicas metroidvania de la que quizás más adolece Ori son los combates contra los bosses finales. En el juego no encontraremos estos enfrentamientos como tal, aunque si es cierto que en algunas ocasiones nos veremos atrapados en una zona junto a un ser descomunal al que deberemos derrotar. No obstante, estos no los podemos considerar como un combate en todo el sentido de la palabra ya que en algunas ocasiones lo que deberemos hacer es resolver la forma de solventar los obstáculos que nos ponen.
La Definitive Edition, edición que se encuentra ya disponible tanto en formato físico como en digital para Nintendo Switch, es la versión más completa de la aventura. Comparado con la primera versión del juego que salió a la venta para Xbox One y PC, esa incluye contenido adicional con nuevas zonas, secretos, habilidades y nuevos modos de dificultad. Así pues, el contenido que se incluye en Ori and the Blind Forest hará que nos mantengamos enganchados a esta maravillosa historia durante horas y horas, tendremos casi 12 horas de ese emotivo viaje que el pequeño ser de luz emprenderá para salvar el bosque Nibel y restaurar la paz. Pero ahí no acaba el juego ya que tendremos multitud de desafíos y coleccionables por localizar y además se ha incluido un sistema de logros con un número total de 57, suponiendo algunos de ellos un verdadero reto por lo que si queremos completar el juego al 100% tendremos que invertir casi 20 horas en él.


Artísticamente es una autentica maravilla. Pocas veces se ha visto en el mundo del entretenimiento digital un trabajo tan cuidado como el que ha realizado Moon Studios con Ori. Es un título indie si, pero no tiene nada que envidiar a otras producciones de gran presupuesto o triple A de otras compañías. Cada elemento que aparece en la pantalla esta realizado con gran mimo, se nota el cariño que le han puesto en el videojuego y todo ello da como resultado un mundo visualmente espectacular, muy agradable a la vista y que parece sacado de un sueño.
El diseño de Ori y Naru son asombrosos, pero es el pequeño ser de luz el que destaca por encima de todos. La apariencia de Ori es realmente entrañable, nos hace sentir simpatía por él nada más verlo, pero a su vez esconde la fiereza de un guerrero dispuesto a afrontar todos los peligros que se encuentren en su camino con tal de cumplir los designios que le depara el destino. Los enemigos también destacan, aunque hemos de señalar que sus diseños no son muy variados, aunque si bien inspirados ya que cada uno de ellos refleja a la perfección el escenario en el que se encuentran.

Y hablando de escenarios, la recreación visual de estos también es una maravilla. El fondo con el que están dibujados sus paisajes es también espectacular y realmente variados, todos ellos dominados con diversas tonalidades cromáticas para acentuar más aún las sensaciones que pretenden transmitirnos a cada paso que daos en ello. La iluminación juega en estos un papel fundamental, al igual que las animaciones de los personajes y seres que pueblan este mundo, haciendo que todo se presente de una forma muy orgánica y dinámica.
En cuanto a su rendimiento en Nintendo Switch hemos de indicar que es implacable. Moon Studios ha sabido exprimir el motor gráfico Unity con gran acierto haciendo que en todo momento el juego luzca realmente estable y espectacular. Si es cierto, sobre todo si lo comparamos con las versiones lanzadas para otras plataformas, que los tiempos de carga son algo mayores, pero apenas se ha perdido nitidez ni calidad gráfica. El juego funciona en todo momento a una resolución de 1080 p en el Dock de la consola, mientras que en modo portátil se mantiene en 720p. Eso sí, en ambos modos de mantiene en unos muy estables 60 fps, con ninguna caída aparente.


La banda sonora es tan exquisita como su propio apartado artístico visual. Las armoniosas melodías son variadas y muy reconocibles, todas ellas se quedarán en nuestra memoria y acompañan y reflejan a la perfección las emociones y sentimientos que se quieren transmitir en cada momento. Estas canciones se encuentran acompañadas por unos efectos de sonido muy cuidados y que recrean a la perfección los golpes, movimientos o efectos atmosféricos que se muestran por pantalla.
En cuanto al narrador al que nos hemos referido con anterioridad reiteradas veces, hemos de decir que se expresa en un lenguaje ficticio, pero con gran personalidad. Los demás seres se comunicarán por gestos, aunque también hemos de señalar que los diálogos importantes cuentan con subtítulos en castellano por lo que podremos empaparnos de todo el lore de esta magnífica aventura.


Solo podemos definir a Ori and the Blind Forest: Definitive Edition como un juego brillante. Es un imprescindible y un auténtico regalo para los poseedores de una Nintendo Switch. Es uno de esos juegos únicos que merece la pena experimentar y vivir pues la obra de Moon Studios es precisamente eso, una maravillosa experiencia jugable e inolvidable que llegará a lo más hondo de los jugadores. Su emotiva y emocional historia, su pulida jugabilidad y su excelente apartado audiovisual hace de el un título sobresaliente del que apenas se pueden poner pegas. Sin duda Ori es una obra para recordar, un videojuego de esos que hacen de este sector un verdadero arte vivo y que sin lugar a dudas recomendamos a todos los jugadores.

Ori and the Blind Forest: Definitive Edition ya se encuentra a la venta para Xbox One, PC y Nintendo Switch. La editora y distribuidora española Meridiem Games ha sido la encargada de llevar el juego a tiendas españolas en formato físico para Nintendo Switch que incluye, junto al cartucho del juego, un set de seis tarjetas de arte coleccionables, además de su preciosa banda sonora como descarga digital, compuesta por Gareth Coker.
Hemos realizado este análisis gracias a un código para Nintendo Switch proporcionado por Meridiem Games.



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