
En los últimos años hemos visto como un certamen como la edición de los Premios PlayStation se ha ido asentando en nuestro país. Gracias a la iniciativa de diferentes estudios españoles, apoyados por el programa de PlayStation Talents y la Lanzadera, el mercado nacional ha ido creciendo. Desde el 2014, año en el que empezó a celebrarse el certamen, han sido muchos los títulos que se han alzado con el galardón, y hoy os traemos el análisis de uno de ellos: A Tale of Paper, desarrollado por el estudio catalán Open House Games, obtuvieron el reconocimiento durante la V Edición de los Premios PlayStation en la categoría de mejor juego.

A Tale of Paper nos pone en la piel de Line, un pequeño muñeco de origami que ha cobrado vida de forma misteriosa para cumplir con un objetivo a priori desconocido. En su intimista y emotiva aventura podemos ver retazos de otros juegos como Limbo, Unravel o incluso Little Nighmate, pero el juego de Open House Games tiene algunas particularidades que le dotan de personalidad propia.
Estamos por lo tanto ante unos de esos juegos donde prima el viaje más que la historia, pero lo interesante de A Tale of Paper es el trasfondo, algo que cada persona vivirá de forma diferente. Por medio de pequeños fragmentos iremos conociendo su historia; como si fuera un cuento se nos presentará pequeños fragmentos que nos hablarán de sentimientos de pérdida y de cómo esto puede afectar a cada uno. Eso sí, todo esto se irá transmitiendo al jugador prácticamente sin diálogo, y el grueso del trasfondo lo llevará una serie de coleccionables que nos desbloquearan diferentes ilustraciones en las que conoceremos más sobre su argumento.

Este tipo de narrativa hace que el jugador se implique más, que sea él el que se interese por atar los cabos y por conocer más sobre el argumento que rodea a la historia. Open House Games, con gran acierto, combina lo poco que se nos va contando con esos coleccionables que nos muestran más detalles de su historia. El resultado ha sido el propio de esos títulos que hemos mencionado con anterioridad: un viaje personal, emotivo y lleno de personalidad, que se abre a la interpretador de cada jugador.


A Tale of Paper toma como base las mecánicas de los scroll lateral, pero los combina con efectos 3D de una forma bastante acertada. Con ello se recrean unos escenarios con un gran nivel de profundidad en los que podremos desplazarnos en diversas direcciones, saltar o correr, pero también tendremos a nuestra disposición una serie de habilidades que modifican el propio aspecto de papel de Line, dotándole de algunas características especiales que serán necesarias para solventar algún puzle u obstáculo, siendo un total de siete transformaciones diferentes con las que contaremos.

Los objetos y su manipulación jugarán un papel muy importante. Line podrá interactuar con determinados elementos para adquirir esas nuevas habilidades de transformación que ya hemos comentado, pero también podrá usarlos con el fin de desbloquear algún tipo de puzle o manipular un escenario. Por ejemplo, Line podrá encender determinados aparatos eléctricos usando sus antenas, o podrá desplazar pequeños objetos. No obstante, pese a que Line aprenderá nuevas habilidades de forma gradual, A Tale of Paper no es un metroidvania. No habrá ocasiones para recorrer su mapeado y conseguir nuevos elementos u objetos, el título es bastante lineal, por lo que nuestro único objetivo será ir avanzando pantalla tras pantalla hasta acabar la aventura.

En este sentido se nos hace algo sencillo, pero no por ello es fácil pues, en A Tale of Paper también habrá enemigos que buscarán poner fin a nuestro viaje, pero Line no puede atacar y acabar con esos seres, por lo que deberemos usar todo nuestro sigilo para pasar sin ser detectados o huir de ellos a toda velocidad.

Una parte importante del juego son los puzles. Como hemos señalado, a lo largo del juego, serán numerosos rompecabezas a los que nos enfrentaremos. La única pega es que son demasiado sencillos, bastará con observar bien la sala para percatarnos de cuál puede ser la solución.
El pequeño periplo de Line es quizás un poco corto. Podremos completar el juego en apenas un par de horas, pero, si de verdad queremos conocer toda la emocional historia que oculta detrás, tendremos que buscar y conseguir todos esos coleccionables que nos contarán más acerca de su mundo y esto será un verdadero reto. Con esto, la duración de A Tale of Paper arañará un par de horas más, pero recomendamos que invirtáis tiempo en ello porque conocer el trasfondo de ese emotivo viaje vale la pena.


Quizás gráficamente no haga demasiados alardes técnicos, pero artísticamente es una maravilla. Todo el A Tale of Paper tiene una personalidad propia; desde el pequeño Line hasta la rica decoración de sus escenarios que están detallados con un gran gusto. Pero por supuesto lo que sobresale sobre el resto de elementos es la figura del pequeño protagonista, la cual incluso logra transmitir, gracias a su diseño y acabados, esa sensación de fragilidad que puede tener un propio papel.
Los escenarios presentan un aspecto en 3D que se combina con las mecánicas de dirección de scroll lateral que dan como resultado un aspecto bastante llamativo. Lo interesante es que el juego juega con aspectos como la profundidad y los distintos niveles en sus escenarios, dando una sensación de magnitud que hacen de Line un ser aún más pequeño y frágil.

En cuanto a su rendimiento, tenemos que señalar que es bastante correcto. Hemos podido disfrutar del juego en una PlayStation 4 Pro y no hemos encontrados ningún tipo de caída de fps, aunque si algún que otro bug no demasiado importante. Además el respawn tras nuestra muerte es casi instantáneo, algo que es de agradecer porque pueden acabar con nosotros más de una vez. Pero quizás el único problema que hemos de señalar son algunos derivados de los movimientos de cámara, los cuales en ocasiones resultan algo molestos.


La banda sonora es el elemento que termina de conjugar una aventura que destaca en lo audiovisual. Cada música se presenta acorde con los niveles que estamos jugando, y su variedad es bastante numerosa. Además es todo un acierto que cambie su intensidad dependiendo del momento que estemos viviendo, generando así un mayor momento de estrés en situaciones límites, o de tranquilidad en situaciones más calmadas.


La obra del estudio catalán Open House Games tiene más que merecido el premio que recibió en el 2018. A Tale of Paper es un título que ahondan en los sentimientos humanos y lo sabe trasmitirlos al jugador por medio de un viaje emocional de descubrimiento. El pequeño Line es tan entrañable como emotivo, un ser que se quedará en nuestro recuerdo por las vivencias que ha de pasar para lograr llegar a cumplir los designios que aguardan al final de su viaje. Todo ello se ve completado con una propuesta audiovisual bastante acertada que nos llevará a recorrer un fantástico mundo a través de los ojos de un muñeco de papel.



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