
Hoy os traemos el análisis de uno de los últimos juegos para Nintendo Switch y PC: Ministry of Broadcast, desarrollado por el estudio checo Ministry of Broadcast Studio, siendo éste su primer título, en el que fusionan los talents shows con el Gran Hermano de George Orwell. Ha estado nominado a premios como Mejor arte (Game Access 2018) y el Más original (Game Connection 2018).

El mundo se divide entre los que emiten y los que reciben. Para poder pasar de un lado al otro y encontrar a su familia, nuestro protagonista tendrá que pasar una serie de pruebas o arenas con las que ir avanzando en el programa y ganar la competición. Acompañados por nuestro compañero cuervo, haremos lo que sea necesario para poder salir de allí.

Dentro del programa hay dos roles: civil y policía. Como ocurre en el famoso experimento en Stanford de Zimbardo (https://www.prisonexp.org/spanish) ambos bandos cumplen sus funciones. Los policías reciben órdenes de los/as científicos/as del programa y para cumplirlas no dudan en usar la fuerza contra los y las civiles, incluso si creen que son absurdas. A nuestro protagonista no le asignan ninguno de ellos, pero igualmente tendremos que tener cuidado con los policías, que son más de apalear primero y preguntar después (is this the real life? Is this just fantasy?).
Al completar el programa tendremos que tomar una decisión que será crucial para nuestro protagonista, y que nos ayudará a entender más el trasfondo del juego.


Ministry of Broadcast es un juego de plataformas en 2D que combina acción con la resolución de problemas. A lo largo de las arenas tendremos que combinar los diferentes elementos y estrategias para avanzar en los niveles que hay en cada una de ellas.
Cada día del protagonista tiene que completar una arena, que estará compuesta por varios niveles. Estos niveles pueden estar bajo tierra, dentro de un edificio o en el exterior. Hay diferentes elementos que pueden provocar la muerte del protagonista: grandes desniveles, hielo, fuego, agua, radicación, etc. Tendremos que tener mucho cuidado, ya que si morimos tendremos que volver a repetirlo desde el punto de control. No hay un medidor de vida y podremos repetirlo las veces que sean necesarias.

Para avanzar en los niveles tendremos que combinar los diferentes elementos para poder despejar nuestro camino. Estos elementos van desde sencillas cajas o plataformas hasta mecanismos e incluso animales y personas. Los animales, en su mayoría perros, no dudan en in a por nosotros/as, pero a las personas, dependiendo si son civiles o policías, podremos usarlas como si fueran cosas o bien evitarlas a toda costa.
El juego se va autoguardando cada cierto tiempo y podremos elegir la dificultad: fácil o normal.


Uno de los puntos fuertes del juego. Con una estética pixel art que cuenta con planos y personajes con bastantes detalles.
Las arenas y otros escenarios son bastantes similares, ya que hay que tener en cuenta que estamos en un mismo edificio/zona, pero consiguen que haya una diferenciación según a qué nivel del suelo o según el tiempo que hace, y otros elementos que definen los niveles de la arena.

En cuanto a los personajes, aunque es difícil definirles a partir de rasgos faciales, con la combinación de colores y formas de pelo y ropa de calle y uniformes, podemos diferencias bien a los diferentes personajes que nos encontraremos a lo largo del juego.

La estética de los personajes y escenarios siguen el ideario de los regímenes totalitarios: uniformes militares, carteles y murales de adoración al líder y se complementan con los perros, que parecen pastores belgas o alemanes, muy recurrentes en este ideario.

Aunque en el juego señalan que el sistema comenzó con la muerte de los neoliberales, su ideología sigue muy viva. Estamos ante una distopía que nos presenta como sujetos “voluntarios” a quiénes por sus circunstancias les obligan a participar en el sistema, en este caso en el programa. Es el caso de nuestro protagonista: puede no participar en el programa, pero si quiere ir con su familia tiene que hacerlo con todas las consecuencias.

Encontramos estas falsas voluntariedad y libertad representadas en los carteles y acciones del equipo de científicos y policía, que fuerzan a los y las participantes del programa a hacer el camino marcado sin poder salirse, como se ve en las elecciones.

Hablan de gulag cuando estamos en un sistema más capitalista que otra cosa…

Muy mejorable, repertorio escaso de la banda sonora, y podemos estar jugando “en silencio” durante bastante tiempo, escuchando únicamente sonidos ambientales y los graznidos de nuestro amigo cuervo. El juego no tiene doblaje y tenemos los diálogos en español, con una fuente, tamaño y color adecuado a los dispositivos para los cuáles se ha desarrollado el juego.


Con Ministry of Broadcast no te vas a aburrir: arenas que desafiarán tu sentido común y nuestro compañero cuervo dándole un toque con sus comentarios hacia el personaje (incluso hacia nosotros/as mismos/as si, por ejemplo, jugamos en modo fácil). A todo esto, además le sumamos una estética bien cuidada. Muy recomendable. ¡Buena emisión!




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