
En el 2017, Sucker Punch sorprendió a todos con una épica cinemática de su próximo juego; una nueva IP que nos presentaba un mundo ambientado en el Japón del siglo XII, un momento convulso en el cual una pequeña isla estaba siendo diezmada por un ejército invasor mongol. Abalados por éxitos pasados como InFamous o Sly Cooper, Sucker Punch nos presenta el que posiblemente sea su título más ambicioso, Ghost of Tsushima, que llega además como una carta de despedida ya que, tras The Last of Us II, supone el último gran exclusivo para PlayStation 4 antes de la llegada de su sucesora.
Inspirado en el mundo del cine y del cómic, Ghost of Tsushima llega a un mercado donde el género de la exploración de mundos abiertos, o de sandbox, abunda, por lo que es complicado hacerse un hueco para sobresalir entre otras obras notables. Su ambientación y su argumento es lo que lleva por bandera esta obra, y es aquí el estudio ha llegado a un nuevo nivel de perfección, narrándonos una historia llena de momentos épicos, a través un viaje personal en busca del honor y la venganza.

Lejos de situarnos en un mundo de fantasía o en una realidad alternativa, Ghost un Tsushima trasporta al jugador hasta un momento histórico pasado que sirve como eje conductor de la narrativa que se desarrollará durante horas y horas de juego. En el año 1274, Japón comienza a ser el objetivo de una serie de invasores externos que buscan expandir su domino en las tierras niponas; el imperio mongol llega a Tsushima, una pequeña isla gobernada por el clan Shimura con la pretensión de que este sea el primer enclave en una empresa de conquista para hacerse con todo el control de Japón.

Ante esta situación, Jito Shimura toma la decisión de hacer frente a los mongoles, convocando a un ejército de fieles samuráis entre los que se encuentra su sobrino, Jin Sakai. La lucha de los samuráis contra las tropas de Khotun Kan no resulta fácil; ante el irrompible código de honor de los samuráis, los mongoles utilizan diversas tácticas para demostrar su superioridad y terminan haciendo caer a las tropas de Shimura en una encarnizada batalla que se desarrolla en una playa. Pocos sobreviven a este conflicto, el propio Jin Sakai resulta malherido y es salvado por una misteriosa ladrona que le ayudará a emprender un nuevo camino de venganza y redención.

Como jugadores, nosotros tomares el papel de Jin Sakai, ese joven samurái que sobrevive milagrosamente a la batalla. Este personaje tendrá una continua evolución a lo largo de la aventura; al comienzo será un defensor acérrimo del código de honor samurai, pero poco a poco va cambiando tras ser consciente de los estragos que las tropas del Kan están causando en su isla. En este proceso, Jin deberá tomar una decisión, mantenerse fiel a su código o darle la espalda y utilizar todas las argucias y artimañas a su favor para combatir a los terribles invasores. Esa dualidad moral será uno de los puntos fuertes del juego que se materializará con la incursión del Fantasma, el alter ego de Jin que no duda en usar todo lo que esté en su mano para salir victorioso, aunque eso signifique romper el código.
La historia de Ghost of Tsushima está llena de referencia a el cine chanbara, con constantes alusiones a las películas de Akira Kurosawa, y otros tantos cineastas que configuraron la imagen del ronin a través de películas llenas de acción, donde el restablecimiento del honor era uno de los ejes fundamentales. Por su puesto también es constante la influencia del manga; obras como Rurōni Kenshin o Mugen no Jūnin, ayudan a configurar la propia imagen de Jin Sakai, así como la de otros personajes y situaciones que iremos viviendo a lo largo de la partida. Estas situaciones será lo que hacen grande a Ghost of Tsushima pues, pese a que en el fondo nos presenta una historia un tanto típica sobre dilemas morales y venganzas personales, su desarrollo se realiza de una manera magistral, y esto nos mantendrá enganchados durante horas y horas.


Ghost of Tsushima nos presenta un gran mundo abierto lleno de elementos por descubrir, con multitud de puntos de interacción, donde podremos obtener mejoras para nuestro personaje, recursos para aumentar la potencia de nuestras armas o herramientas, o puntos de interacción que desbloqueen alguna misión secundaria, entre muchas otras cosas.
No obstante, pese a que este es un esquema básico de los juegos de mundo abierto, en Sucker Punch ha querido potenciar la exploración y ha eliminado de manera parcial los puntos de orientación en el mapa, sustituyéndolos por un sistema de navegación basado en el viento. Al comienzo de la aventura observaremos que el mapa se encuentra cubierto con una espesa niebla que se irá desbloqueando a medida que completemos ciertos emplazamientos; nuestros pasos serán guiados por el viento, una ráfaga de aire será la brújula que oriente jugador hasta esos lugares de interacción.

La idea de prescindir de indicadores de dirección o algún minimapa en la pantalla del juego potencia la exploración y la aventura en el juego. Es el propio jugador el que decide como quiere explorar la gran isla de Tsushima y sus bellos parajes. No obstante, encontraremos algunos indicadores que serán los que guíen nuestros pasos; a parte ese viento guía, en las poblaciones o campamentos podremos interactuar con ciertas personas que nos proporcionaran algún tipo de información, esto desbloqueará un punto de interacción en el mapa que podremos fijar para que el viento nos lleve hasta él. De esta manera no tendremos una sensación de estar perdidos, sino que siempre habrá un rumbo que podremos seguir. Lógicamente esto es una senda opcional, ya que esos mismos lugares los podremos encontrar por nosotros mismos, explorando siguiendo nuestro libre albedrío.

Sin embargo, estos puntos de interés se reducen a actividades un tanto básicas y reiterativas que consistirán en enfrentarnos a algún destacamento mongol, liberar a habitantes cautivos, seguir a unos pequeños zorritos hasta un santuario, componer haikus, explorar santuarios que se encuentran en zonas de difícil acceso, reflexionar en un baño termal al aire libre, practicar con la katana cortando bambú o conquistar algún área de influencia mongola. Este último punto es interesante pues, si logramos conquistar todas las bases enemigas de cada una de las tres zonas en las que se divide Tsushima, el mapa se desvelará por completo y quedarán a la vista todos los puntos de interacción para que podamos encontrarlos sin mucha dificultad.

Por su puesto a todas estas acciones tenemos que sumar las propias misiones y objetivos que nos plantea el juego. Ghost of Tsushima está dividido en tres actos con una serie de misiones principales a través de las cuales se nos presentará esa magistral narrativa que constantemente nos remite al cine épico de samuráis. Estas misiones se irán entrelazando con otras secundarias bastante interesantes que aquí se denominan relatos. Estos relatos profundizarán en la historia de algunos de los personajes principales del juego, dándonos más datos de los mismos, de sus objetivos y motivaciones para unirse al ejército de Jin, por lo que es altamente recomendable realizarlas pues, no solamente nos aportarán una rica información a la trama, sino que muchas veces veremos como estas mismas se entrelazan con la narrativa principal enriqueciendo a la misma. Además, al completar estos relatos también podremos obtener diferentes recompensas, como nuevas armas, armaduras, tintes para la ropa, dinero, experiencia, recursos o puntos de fama.

Y como no podía ser de otra forma, los combates ocupan un lugar primordial en el juego. Toda la esencia de los elegantes enfrentamientos entre samuráis esta presente en el juego por medio de un sistema dinámico que tendremos que ir combinando para derrotar a nuestros enemigos. El principal objetivo de Jin será romper la postura de sus enemigos para poder arrebatarles vida, para ello contaremos con un golpe fuerte y otro más rápido, pero además tendremos un total de cuatro posturas diferentes que deberemos ir alternando en función de las armas que porte el enemigo o de sus ataques.
Los combates también se desarrollarán de una manera libre, nosotros decidiremos como queremos atacar y cuando, priorizando el enfrentamiento directo o el sigilo, con el que podremos sorprender a nuestros rivales. Si optamos por atacar directamente, durante un breve instante tendremos la opción de retar a duelo a nuestros enemigos, de esta manera se desencadenará una breve secuencia en la que tanto ellos como Jin se posicionan para el combate, en ese instante deberemos hacer uso de todos nuestros reflejos para atacar en el momento justo y acabar con nuestro rival. Si ejecutamos esta acción correctamente podremos encadenar de tres a cinco ataques, por lo que esto se convierte en una herramienta bastante útil en nuestro periplo. Más impresionante resultan aún los duelos contra los bosses o minibosses, estos adquieren un tono más épico donde seremos nosotros contra él, un mano a mano lleno de adrenalina que se verá rematado por una visión mucho más cinematográfica del combate.

La defensa será también importante y deberemos dominarla. Jin no solo deberá atacar a sus rivales, también deberá saber cómo hacer frente a sus embestidas. Para esto contaremos con dos acciones posibles; bloquear y esquivar. El bloqueo será importante por dos motivos, uno para impedir que nos alcancen y nos resten vida, y el otro porque es posible realizar un contraataque si ejecutamos dicha acción en el momento preciso, y esto es algo que deberemos dominar a la perfección ya que si lo hacemos tendremos aquí una de nuestras mejores armas para acabar con nuestros enemigos. Pero no todos los ataques pueden ser bloqueados, Jin no podrá hacer frente a algunos de carácter más contundente por lo que será mejor que los esquive para evitar ser alcanzado. Al realizar estas acciones con éxito, nuestro indicador de determinación se ira rellenado y con este podremos realizar varias acciones como curarnos o utilizar alguna habilidad especial.

El camino del honor del samurái, y su forma de luchar, se verá complementada con la senda del Fantasma. Aquí el sigilo y las diferentes herramientas y objetos para acabar con nuestros rivales entran en escena. Lo que representa el Fantasma es todo lo contrario a los valores que defienden los samuráis; Jin podrá optar por esta senda para ocultarse de sus enemigos y atacarles desde la sobra. Esta mecánicas de juego nos permitirá evitar un enfrentamientos directos, aunque en la práctica se ve un tanto simple y diluida, sobre todo en los modos de dificultad más bajos puestos que la rápida evolución del personaje, y la baja IA en algunas circunstancias de los enemigos, hará que prácticamente todo lo podamos solucionar a través del combate directo. No obstante, es en los modos de dificultad altos donde más se disfruta estas mecánicas, aun así pensamos que están un tanto desaprovechadas, y solo en algunas partes puntuales saca a reducir todo el potencial que podría haber llegado a tener.

Tanto si resultamos victoriosos como si completamos misiones, ya sean secundarias o principales, recibiremos puntos de renombre, algo parecido a subir de nivel ya que conforme crezca nuestra leyenda, gracias a estos puntos, se nos desbloquearan nuevas opciones para personalizar a nuestro personaje, así como también estará a nuestra disposición nuevas habilidades para aprender dentro del árbol de habilidades.
El árbol e habilidades en Ghost of Tsushima está dividido en diferentes ramas con las que podemos aprender diferentes técnicas relacionadas con el código del samurái o la senda del fantasma; como pueden ser las posturas para atacar a nuestros enemigos, el uso de herramientas y artilugios o también adquirir nuevas formas de utilizar el arco. Para aprender dichas habilidades tendremos deberemos invertir puntos de habilidad, aunque al comienzo de la aventura pensemos cuáles serán los sitos más óptimos para utilizarlos, y así desarrollar a Jin, al final de la aventura podremos comprobar que incluso pueden llegar a sobrarnos, por lo que podremos desbloquear todas las habilidades presentes en el juego sin mucha dificultad.

Las habilidades no serán lo único que marque la progresión de Jin, también tendremos una serie de armas y armaduras que obtendremos como recompensa al completar ciertas misiones. Es cierto que no hay demasiadas, pero si las suficientes para que sean representativas de todos aquellos aspectos estereotípicos de las películas de samuráis, como una armadura de romín, una propia de samurái, o de arquero. Lo interesante es que todas ellas pueden mejorarse y subir de nivel en el herrero; si obtenemos los recursos necesarios y el dinero requerido, podremos aumentar el nivel de estas, su aspecto cambiará y también adquieren nuevas habilidades que pueden resultar muy útiles. Las armas también tienen un desarrollo similar, si es cierto que tampoco serán muy variadas, podrán ser también customizables en su aspecto físico por medio de los diferentes estilos estéticos que encontraremos en algunos lugares ocultos, o también comprándolos, y, al igual que pasaba con las armaduras, estas pueden ser mejoradas, adquiriendo más poder y nuevas funciones.

Todos estos elementos configuran una aventura tan rica como extensa. Completar los objetivos principales en Ghost of Tsushima puede ocuparnos perfectamente entre 15 a 20 horas, pero si queremos desbloquear todo, obtener los coleccionables, superar las misiones secundarias y explorar todos sus puntos de interacción, perfectamente habría que sumarle unas 10 o 15 horas más. Una duración más que aceptable para un título de estas características, donde los momentos épicos, y también trágicos, dominarán una narrativa que nos mantendrá enganchados desde el primer minuto.


Uno de los puntos fuertes en Ghost of Tsushima es su apartado gráfico. El título de Sucker Punch goza de todo momento de una calidad estable, dejándonos elegir entre diversas opciones de juego donde prima el rendimiento o la resolución. En nuestro caso hemos podido probar el juego en PlayStation 4 Pro y no hemos encontrados ni caídas de fps ni ningún otro tipo de fallo resaltable, salvo algún que otro efecto de popping pero de forma muy aislada.
Pero lo que hace al juego tan único no son sus gráficos, los cuales gozan de un alto nivel de detalle, sino su diseño artístico. A lo largo del juego podemos encontrar casi medio centenar de biomas diferentes, todos ellos únicos y muy detallados, en los que nos perderemos explorando su belleza. La isla de Tsushima nos deleitará con una visión casi idílica, algo muy pocas veces visto en un videojuego. Gracias a esto pasaremos horas y horas explorando cada rincón de todos los escenarios de juego, observando el detalle y el mimo que han puesto para recrear este mundo tan único.

Los diferentes efectos visuales que veremos en dichos escenarios terminan por completar una experiencia sensitiva casi mágica. Entre todos ellos podemos destacar los efectos de lluvia y tormenta, algo que está también relacionado con el propio gameplay del juego ya que su aparición repercute según las acciones del propio Jin, puesto que si decidimos actuar como Fantasma, y usar esas habilidades de sigilo y asesinato, estas aparecerán con más afluencia. Todo esto se verá también complementado por un uso de la iluminación magistral que dará como resultado unos bellos parajes en los que perdernos.
Es de agradecer que un juego como este cuente con el modo foto. Gracias a él podremos realizar estampas de todos esos paisajes que podremos recorrer, además contaremos con diversas opciones, filtros y modos de realizarlas que hará que cada una de nuestras instantáneas sea prácticamente única. Incluso hay la posibilidad de modificar a nuestro antojo la dirección del viento y algunos elementos físicos, como las hojas y el viento, que dotaran a nuestras imágenes de un aspecto singular.

Donde también vemos un gran trabajo es en las animaciones y en los modelados de los NPC´s y de los enemigos. Todo ello se combina con un gran diseño de armas y armaduras, tan reconocidas y representativa de ese Japón de los samuráis que todos conocemos a través de la literatura o el cine, y es esto lo que termina de conformar una aventura única y con una ambientación magistral.
Y hablando del mundo del cine, no podemos olvidarnos de mencionar el modo Kurosawa, todo un homenaje que se ha querido hacer en el propio juego al maestro del cine de samuráis. Esta opción se puede activar en cualquier momento, y hará que el juego cambie su colorida y variada gama cromática por un filtro en blanco y negro que nos recordará a las película tan icónicas dirigidas por el cineasta nipón.


Todo el juego se remata con un apartado sonoro a la altura de una gran producción como esta. La banda sonora es un fiel reflejo de lo que vemos en pantalla; melodías armónicas llenas de nostalgia poblaran las escenas más dramáticas, y se combinarán con otros tonos más dinámicos en los momentos de acción, haciendo que los combates y duelos se tornen en una atmósfera más dinámica. Es interesante como el uso de instrumentos tradicionales japoneses se ha incluido en cada uno de los arreglos musicales, gracias a esto el juego adquiere una personalidad única.
Por su puesto todo ello se ve acompañado con un doblaje magistral a nuestro idioma, con unas interpretaciones dentro de lo que cabría esperar para una superproducción de un estudio de Sony. Sin embargo hemos de recomendar jugar al juego en su idioma original, no porque la localización a nuestro idioma sea mala, sino porque al jugar de esa manera adquiere otra atmósfera que se suma a los diversos apartados anteriores para proporcionarnos una experiencia casi única.


Ghost of Tsushima es la carta de despedida perfecta para una generación que nos ha dejado grandes aventuras. Es posible que el último título de Sucker Punch no pase a la historia por introducir unas mecánicas juzgables innovadoras, pero estamos seguros que se quedará en la memoria de los jugadores gracias a su fantástico argumento, su absorbente narrativa y esa experiencia audiovisual que plasta a través de ese precioso mundo y de esa banda sonora magistral.


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