
Un año después de su lanzamiento en PC, Daymare: 1998 llega a consolas para hacernos viajar hacia los años 90, una época protagonizada por consolas como PlayStation, Sega Saturn o Nintendo 64, donde el género de los survivar horror vio nacer dos de sus franquicias más míticas: Resident Evil y Silent Hill.
Daymare: 1998 bebe precisamente de esas influencias. El título desarrollado por Invader Studios tuvo unos inicios como un remake no oficial de la segunda entrega de Resident Evil, pero con el anuncio por parte de Capcom de su remake oficial, el proyecto de los italianos tuvo que reconvertirse en algo nuevo; aprovechando mucho del material que ya tenían, crearon Daymare: 1998, su propia visión de un survivar horror clásico, pero con las mecánicas más actuales que podemos ver en otros títulos recientes del género.

Daymare: 1998 nos presenta una histórica un tanto típica en este tipo de juegos, pero que tiene un desarrollo bastante favorecedor que hace que nos mantengamos en tensión y con ganas de conocer el desenlace de sus tres protagonistas.
El poder tomar el control de tres personajes diferentes nos dará la opción de conocer la historia desde perspectivas diferentes; por un lado tenemos a Liev, un agente de operaciones espaciales de H.A.D.E.S. cuya misión será la de infiltrarse en un, aparentemente, laboratorio abandonado con el fin de recuperar un gas que ha empezado a expandirse y a infectar a las personas. En segundo lugar tendremos a Sam, un guardabosques que sufre de una rara enfermedad que le hará ver visiones en momentos puntuales que le atormentaran, y a nosotros también. Y en último lugar tendremos a Raven, otro agente de operaciones especiales que guarda más secretos de lo que parece.
Es interesante ver cómo se desarrolla su argumento, pues, de alguna manera, estos tres personajes están conectado por diferentes motivos y en algunos momentos sus caminos de terminaran cruzando, para bien o para mal.


Aunque inspirado por los survivar horror clásicos, Daymare: 1998 toma como eje jugable las mecánicas de los shooter en tercera persona con apuntado en cámara en el hombro. La acción será constante, pero estará bien balanceada con otras mecánicas de exploración y de diversos puzles bien construidos.
Las armas serán muy importantes y tendremos que tener presente en todo momento con las que contamos en nuestro arsenal, además de que estas muy condicionas por la escasez de la munición. Decimos que hay que tener en cuenta las que tenemos porque cada personaje tiene sus propias armas, y esto condicionará la forma de jugar ya que la potencia de fuego de cada personaje será distinta. Por ejemplo, Sam llevará una pistola y una escopeta, mientras que Liev tendrá un fusil semiautomático y una pistola y Raven también portará una pistola y una escopeta. Puede que parezcan tener características similares, pero los enemigos que nos encontremos en cada uno de sus recorridos hará que pensemos en cada momento que armas queremos emplear contra ellos.

Hay que tener mucho cuidado con nuestra munición. Ya no solo porque escasea, y mucho, habrá momento en los que pasaremos verdadera angustia sino tenemos cuidado con ella y nos dedicamos a derrochar balas con cada enemigo que veamos, sino que también tendremos una mecánica añadida que le da un poco más de variedad a este sistema. Cada vez que encontremos munición podremos obtenerla o bien en cajas de balas o en balas sueltas, para poder usarla tendremos que cargar nuestros cargadores con esa munición, por lo que si llega un momento en el que no tengamos ninguno preparado nos veremos en un aprieto. La gestión de munición será por lo tanto muy necesaria, deberemos sopear si huir de un enfrentamiento o disparar a nuestros enemigos para hacerles caer. Algo que también hay que tener presente es que tendremos dos modos diferentes de recargar nuestra arma; si queremos cambiar de cargador nos tomará un tiempo, unos segundos en los que estaremos expuestos, aunque hay una opción de hacer una recarga rápida, tirando nuestro cargador al suelo y si queremos recuperarlo habrá que recogerlo posteriormente.

Algo muy interesante es el propio inventario, construido con una interfaz muy llamativa, que nos recordará a algunos programas de ordenador que hoy podremos considerar como retro. A través de un dispositivo llamado D.I.D que cada personaje tiene en el antebrazo, podremos acceder a un inventario limitado donde se guardará nuestra munición, nuestras armas, u objetos para curarnos. Desde aquí podremos realizar diferentes acciones como cargar esos cargadores para nuestras armas o combinar diferentes elementos para obtener ítems de curación u otros para aumentar temporalmente nuestras habilidades. Pero además, en este dispositivo también tendremos varias pestañas para poder ver el estado de salud de nuestro personaje, un mapa para ver las diferentes localizaciones, o una opción para poder consular todos los documentos que nos encontremos en donde se nos explicará diversos detalles de la historia, y que también nos darán algunas pistas para resolver puzles.
En cuanto a los enemigos, tenemos que decir que hay varios tipos, unos más resistentes que otros y también con características diversas que condicionaran nuestra manera de enfrentarnos a ellos. Estos seres en esencia, zombies infectados con ese gas que escapó del laboratorio y que ha contaminado toda la ciudad. Son extremadamente duros y difíciles de tumbar por lo que es mejor que nos aseguramos de apuntar en sus puntos críticos, como la cabeza, si queremos acabar con ellos de una forma eficaz y sin derrochar demasiada munición. Hay varios tipos; por un lado estan los zombies comunes, los cuales serán resistentes pero tras unos disparos caerán, aunque tenemos que indicar que estos en lugar de morderte escupirán una especie de veneno, haciendo alusión a ese gas que es el que trasmite la enfermedad. Junto a estos también habrá otros más resistentes y de grandes dimensiones, unos está muy musculados, con movimientos rápidos y ataques devastadores, y otros que tendrán un aspecto más hediondo los cuales también eran complicados de tumbar aunque de movimientos más lentos. Por su puesto encontramos otros seres, como perros infectados que, aunque no son muy dañinos, tenemos que tener especial cuidado con ellos.

Eso es lo que respecta a la acción, pero en el juego también tendremos una serie de elementos de exploración que nos llevará a recorrer los oscuros y aterradores callejones y emplazamientos de la ciudad de Keen Sight. En Daymare: 1998 podremos recorrer diversos escenarios donde nos toparemos con seres de todo tipo, pero que recomendamos explorar en profundidad porque nos encontraremos con elementos que nos ayudaran a sobrevivir, siempre extremando la precaución ya que detrás de cada esquina puede esperarnos la muerte. Durante nuestra travesía también nos encontraremos con algunas zonas seguras donde podremos guardar la partida y en la que habrá unas terminales para almacenar aquellos objetos que no necesitemos en ese momento. Junto a estas, encontramos también otras que están ocultas detrás de algunas paredes, esto es una mecánica bastante acertada ya que nos invita a seguir explorando; realmente no es complicado encontrarlas, basta con prestar atención al sonido que emite nuestro D.I.D. cada vez que estemos cera de una, es recomendable localizarlas ya que encontramos munición y otros objetos que nos puede ayudar a sobrevivir.
Algo que hace especial el juego, y que lo distingue de la franquicia de Resident Evil, es la inclusión de un factor más psicológico que se manifiesta principalmente en la figura de Sam. En algunos momentos este personaje tendrá visiones espeluznantes que buscan confundir al jugador por medio de la aparición de enemigos que pueden no existir realmente y que pueden hacernos gastar munición sin necesidad, ya que en realidad son una ilusión. Tenemos que decir que Invader Studios ha hecho con esto un trabajo realmente fantástico ya que con ello tendremos una sensación de incertidumbre en todo momento por no saber si a lo que nos vamos a enfrentar es real o no. Además, estas situaciones hará que el jugador se mantenga más alerta, aunque ya os decimos que más de un susto nos vamos a llevar.

En cuanto a los puzles, decir que están realmente inspirados y bien implementados en el juego. Encontraremos una gran variedad de ellos con mecánicas diferentes que nos obligaran a pensar. Algunos de ellos son más complejos que otros, pero hay ciertas pistas de como resolverlos repartidas por el escenario en donde estén, por lo que bastará con buscar esas indicaciones para poder solucionarlos.

Daymare: 1998 se desarrolla a través de cinco capítulos en los que, como hemos dicho, se irán alternando la historia de sus tres protagonistas. Completar el título puede llevarnos entorno a unas 10-15 horas, siempre dependiendo de lo que investiguemos, pero además contaremos con una serie de extras como el encontrar nos muñecos de ciervo que se encuentran escondidos y diversos modos de dificultad para aquellos que busquen desafíos mayores.


Gráficamente Daymare: 1998 no es un juego demasiado ambicioso, hay momentos en los que se nota demasiado que su desarrollo ha estado condicionado por un presupuesto un tanto modesto para un juego de estas dimensiones y que ha podido ser insuficiente para la ambición de lo que los desarrolladores querían plasmar en su título. Aun así, hay que alabar el buen trabajo de Invader Studios para recrear una atmósfera que resulta creíble que nos traslada a una ciudad oscura, con elementos realmente agobiantes.
Sus mayores limitaciones las encontramos a nivel de rendimiento. Nosotros hemos probado el juego en una PlayStation 4 Pro y en momentos puntuales hemos notado algunas caidas de fps, no muy acusadas, pero si evidentes. Además también tiene un popping constante, sobre todo en las texturas, que esperemos que solucionen en el futuro mediante algún parte. Hay que señalar también fallos en el diseño de personajes y enemigos; los protagonistas se muestran un tanto artificiales, con unas animaciones forzadas y movimientos un tanto robóticos, mientras que en los zombies vemos pocos diseños y un tanto genéricos, nos hubiera gustado una variedad mayor.
Dejando un lado estos pequeños peros que no entorpecerán demasiado nuestra experiencia de juego, hay que señalar que donde brilla el juego es en la recreación de ese mundo nostálgico inspirado en películas, series y otros juegos de los 90. Recorrer sus calles y escenario es un verdadero placer y un homenaje constante a la cultura popular de esa década, donde podremos encontrar cientos y cientos de referencia muy bien implementadas que nos hará esbozar más de una sonrisa en nuestra cara, sobre todo si crecimos y vivimos durante esos años.


Aunque ayuda a recrear una atmósfera de terror, encontramos algunos errores en su apartado sonoro. Puede que el más grave de ellos sea una pequeña desincronización, o lapso de tiempo, que hay en el momento que disparamos un arma y la bala impacta. Por el contrario podemos señalar un doblaje realmente notable, con algunas voces de la industria conocidas, y algunos temas musicales memorables que encajan a la perfección con el tipo de género al que pertenece el juego.


En el momento que Invader Studios anunció que su remake se paraba nos sentimos algo apenados, era un proyecto que estaban haciendo con mimo, donde se notaban que son verdaderos fans de la franquicia de Capcom. Por suerte pudieron rescatar su trabajo y rebautizarlo como Daymare: 1998, un título que, sin esconder sus limitaciones técnicas, nos regala a los fans del survivar horror un juego que nos hará volver a aquellos años llenos de terror y de sustos que tanto disfrutamos en los 90. Sería injusto decir que el juego se ha convertido solo en un homenaje a esos años, tiene un alma y una identidad propia gracias a esas mecánicas tan particulares, como el sistema de recargar armas, además de una historia bastante interesante que nos enganchará hasta el instante final.


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