
Nintendo es una de las pocas compañías en el mundo del videojuego que puede asegurarse de tener un público muy fiel, todo ello conseguido a través de sus muchos años en el sector. No solo hablamos de sus buques insignia como son Mario, la saga The Legend of Zelda o Pokemon, sino en otras más recientes como Splatoon.
En esta ocasión vamos a comentar una de las sagas que se encuentra en medio, pues ni es muy reciente ni muy antigua pues comenzó sus andaduras en Gamecube. Nos referimos a Animal Crossing, una franquicia que ha conseguido fidelizar a un gran grupo de jugadores y que nos presenta una nueva entrega en Nintendo Switch, que nos plantea un nuevo escenario, una isla desierta llena de posibilidades y de historias por descubirir.

Animal Crossing: New Horizons no nos presenta una historia o un argumento definido de una manera convencional. Como viene siendo costumbre en la franquicia, se nos darán unas pautas generales que serán las que marquen el inicio de nuestra aventura. A partir de ese momento seremos nosotros mismos los que elijamos que caminos tomar y que decisiones elegir.
Pese a esto, si podemos señalar unos rasgos generales que serán los que den el pistoletazo de salida en esta nueva aventura en una isla que parece desierta, pero que rebosa vida. En New Horizons, nuestro alcalde favorito, Tom Nook, ha decidido que sería una buena idea comenzar una vida en una isla y para ello ha llevado a cabo un plan para poder llevar a tantas personas como sea posible; nosotros seremos uno de ellos junto a otras dos más. A lo largo del juego iremos ampliando nuestra isla con nuevas infraestructuras y vecinos hasta crear una gran comunidad.
Aunque si tenemos que indicar un elemento que nos sirva para ir midiendo nuestro avance y progresión en el juego será nuestra deuda. Al comienzo de la aventura contraeremos una deuda con Tomo Nook que ha de ser pagada en bayas o en millas (esta solo sirve para la primera deuda). Tras saldar nuestra deuda, el alcalde de la isla se ofrecerá a mejorar nuestra casa o ampliarla, así poco a poco iremos acumulando una deuda cada vez mayor, pero que a su vez actuará como una especie de objetivo real ya que según vayamos pagando iremos obteniendo mejoras realmente sustanciales.

La historia de este juego casa perfectamente con su jugabilidad, una mera situación para poder crear, explorar, recoger materiales, comprar cosas para nuestra casa, coleccionar cosas y ayudar a nuestros vecinos para que su estancia sea lo más cómoda posible.

En su jugabilidad es donde se puede ver el gran potencial que ha demostrado siempre esta franquicia. Animal Crossing no es como los juegos en los que tenemos que encontrar a un malo final y en el que se ve un inicio y final concreto. Nos encontramos ante una especie de simulador de vida en el que podemos llevar el ritmo que queramos. No estaremos sometidos a medidores como hambre, sed o sueño, aquí la manera de jugar la marca el propio jugador, pues seremos nosotros mismos quien decidiremos si dedicar al juego una gran cantidad de horas al día o ir jugando un poco cada día. En esto reside la magia de este juego, pues se adaptará al ritmo de cada jugador y, a su vez, invita a que cada día visitemos nuestra pequeña isla para ver que novedades encontramos.

Pero vayamos por partes. Para empezar tenemos que crear a nuestro personaje y una vez hecho esto se nos dará a elegir diferentes opciones entre las que destacamos la elección del hemisferio en el que viviremos, esto afectará a la manera en la que se desarrollan las estaciones en nuestras islas, correspondiéndose con las del mundo real. Otro de los aspectos a elegir será nuestra propia isla; tenemos cuatro para elegir siendo cada una diferente en forma, en ciertos recursos y en los vecinos con los que empezamos.

Una vez lleguemos a la isla tendremos que realizar una serie de tareas que nos servirán como tutorial, como puede ser: colocar nuestra casa o la de los isleños, conseguir la nueva divisa, crear cosas y recolectar ciertos objetos en el banco de trabajo. Cada vez que realicemos algunas tareas u objetivos veremos cambios en la isla como por ejemplo la creación de nuestra casa, la inauguración del museo o la creación de puentes. Estos eventos requieren de cierto tiempo para completarse, exactamente un día de tiempo real.

Tendremos luego vía libre para poder explorar la isla y ver todas las posibilidades que el titulo nos ofrece. Podemos explorar la isla e ir encontrado diversos materiales, pero siempre con limitaciones, marcadas por el propio ritmo del juego. Por ejemplo; al comenzar la partida no tendremos herramientas para poder talar madera o cavar por lo que debemos coger materiales como palos o piedras e ir mejorando nuestro equipo con el paso del tiempo. Esto también implica que a medida que vayamos avanzando no solo conseguiremos mejor equipo sino otras herramientas como son la pala o la pértiga.
Una de las partes interesantes es que siempre tendremos algo que hacer, bien podemos pasearnos por la isla buscando nuevos fósiles, capturando diferentes tipos de insectos o pescando peces. Entre otras cosas podemos construir cosas, no solo para nosotros sino también para todos nuestros vecinos. La recolección tiene un impacto sobretodo en el museo en el que podemos ver en todo sus esplendor los elementos que donemos. Este lugar es muy impresionante pues tenemos tres zonas grandes dedicadas a cada tipo: como una sala de fósiles donde se verán expuestos a tamaño real de los seres extintos, un acuario o la gran zona de los insectos.

Hemos hablado de la nueva moneda, las millas, que se conseguirán realizando diversas acciones como talar madera, vender fruta, plantar flores y demás. Con esta nueva moneda podremos comprar diferentes objetos que no están disponibles en las tiendas como nuevos aspectos, ropas y demás. También debemos mencionar los billetes de visita en los que podremos viajar a otras islas. Estas islas son generadas proceduralmente y podemos encontrar diferentes cosas, entre ellas nuevos aldeanos que podremos reclutar para nuestra isla. Estas islas no pueden ser visitadas de nuevo, por tanto debemos tener cuidado con lo que dejemos en ella pues los perderemos para siempre.

Nuestra isla está en constante crecimiento, pero todo ello será gracias a nuestra ayuda pues debemos trabajar para poder crear nuevas infraestructuras como el ayuntamiento o la tienda. Pero también deberemos estar pendientes de la llegada de nuevos habitantes; nuestros progresos marcarán el ritmo en el que estos llegarán, pero deberemos atender a sus necesidades ya que no solo se trata de proporcionarles una casa, sino también deberemos ir obsequiándoles con una serie de objetos que nos pedirán.
La posibilidad de cambiar el terreno también estará disponible más adelante, lo cual nos da una cantidad de posibilidades de personalización de nuestra islas casi infinitas. Podemos poner cascadas, diferentes niveles de altura, ríos y demás para poder dejar todo a nuestro antojo. Esto, sumado a los objetos que podemos colocar en el entorno, nos dará una cantidad de horas enorme para que quede todo a nuestro gusto y aun así siempre podemos seguir cambiando algo o probar alguna cosa nueva para ver cómo queda.

La creación de objetos es muy variada y de varios estilos; desde los más rústicos como muebles de piedra o madera más rustica, hasta algunos más elaborados de hierro. El salto de creación y personalización de los objetos con respecto a su entrega anterior es abismal y tendremos una gran cantidad de posibilidades. Esto se extiende también en nuestro personaje, desde su peinado y aspecto como a nuestra ropa. Aparte de la ropa que podemos adquirir de diferentes, podemos diseñar la nuestra propia con un editor bastante interesante y con el que, si somos lo suficientemente hábiles y pacientes, podemos llegar a logar creaciones muy chulas.

La isla en la que residimos parece tener vida y como buen simulador los eventos son variados; en cierto momento uno de nuestros aldeanos se puso enfermo y le llevamos medicina, en días de la semana se dan diferentes situaciones como un mercadillo en la plaza del pueblo o vendedores ambulantes de alfombras y papel de pared. Los establecimientos tendrán diferentes horarios y vemos detalles muy cuidados, como por ejemplo el encargado del museo, Sócrates que es un búho y si lo visitamos durante el día este estará dormido, como lo hacen sus congéneres en la vida real. El clima afecta al juego como hemos comentado y podemos ver nieve o los cerezos con flores adornando nuestro paraíso isleño. A esto tenemos que sumar los eventos que la propia Nintendo realiza, algo que nos dará la excusa perfecta para visitar muy a menudo nuestra isla para ver que se cuece.

El control es bastante intuitivo y de fácil manejo, si bien es verdad que al principio se puede hacer algo lento y poco útil pues debemos equiparnos las cosas desde el inventario, aunque más adelante conseguiremos formas de movernos más rápido en el menú, agilizando así el juego. Entre las mejoras más importantes podemos señalar aquellas que se aplican a nuestro inventario, pero también cabe destacar la posibilidad de crear infraestructuras para movernos más rápido por la isla o elementos para que recolección de materiales sea más eficiente.

En cuanto a su duración, es casi imposible calcularla. Si nos adherimos a conseguir todo los objetos disponibles, completar el museo, encontrarnos con todos los vecinos, construir todos los muebles, coleccionar toda la ropa y demás, podemos decir que tenemos un juego casi infinito. Todo ello si no contamos con los eventos que sucederán en fechas especiales del año. Sin duda estamos ante un título que nos dará una cantidad casi ilimitada de horas.

El modo multijugador sigue siendo muy importante en este título. Podemos visitar las islas de nuestros amigos o conocidos, al igual que ellos pueden hacer lo propio en la nuestra. Pero no solo se limita a nuestro círculo más cercano, sino también a cualquier persona que quiera visitarnos. El juego cuenta con una opción muy importante y es que solo las personas que este autorizadas por nosotros podrán realizar cambios en nuestra isla, algo muy importante si no queremos que alguien destroce nuestros progresos y nuestras innumerables horas de trabajo y esfuerzo.
Pero está entrega no está exenta de carencias. La primera de ellas la podemos ver en que solo nos permita tener una isla por consola; pueden jugar más de una persona en la misma consola y en el mismo juego, pero siempre dentro de la misma isla ya que no podemos empezar una nueva sino no eliminamos la ya existente. Otro es la poca interacción que se puede hacer con los objetos que creamos, existen una gran variedad como son bicicletas o patines, pero desgraciadamente no podemos interactuar con algunos de ellos.


Nintendo es una de las compañías que consigue darle un toque distintivo al aspecto gráfico y estético de sus juegos y la saga Animal Crossing no podía ser menos. Todo es muy estético y agradable de ver, en especial los escenarios que tienen una gran cantidad de detalles como las ramas de los arboles moviéndose por el viento, el fluir del agua o la buena iluminación que se consigue a lo largo del día dándonos atardeceres muy bonitos.
En cuanto a sus personajes, todos y cada uno de ellos tiene encanto, desde los más conocidos como Tom Nook y Canela, hasta los nuevos que van llegando o nos vamos encontrando en otras islas. Continua con un arte minimalista pero potenciado al máximo pues si nos fijamos en los detalles nos daremos cuenta como son el pelaje de cada vecino y presentan una calidad de texturas realmente sobresaliente y bien depurada.
Las animaciones son más que correctas y están muy cuidadas. Por ejemplo, cuando salimos de casa de un vecino nos despedirá con un gesto, es frecuente ver también a alguno de ellos realizando tareas o simplemente corriendo por los alrededores o haciendo uso de algún objeto. Mencionar los expresivos que pueden ser los personajes con sus gestos y sus muecas.
En cuanto a su rendimiento, hay que señalar que el juego se muestra realmente fluido, tanto si jugamos en el dock como en el modo portátil, sin ningún tipo de caías de frames o parones. Si es cierto que hay unos pequeños tiempo de carga al entrar y salir de alguna casa o zona de desplazamiento, pero es algo realmente insignificante que apenas cortará el ritmo del juego.


La banda sonora se presenta muy acorde a la premisa del juego, de gran calidad y muy relajante y amena, pero ojo que no llega a hacerse repetitiva, pues cumple su misión perfectamente que es la de amenizar las horas. El juego cuenta con una gran traducción al español y un doblaje muy entrecomillado, pues si bien los personajes hablan lo hacen de una manera muy rápida como es costumbre en la saga.


Si eres fan de esta saga vas a encontrar la que puede ser la entrega más redonda y que aporta unos nuevos aires al llevarnos a una isla desierta. Si eres un primerizo también quedaras prendado de su estética y atractivo. Un juego muy completo, con una gran cantidad de contenido y una capacidad enorme para que le jugador le dedique muchas horas, tanto si elige jugar una gran cantidad de ellas a diario, como si opta por ir poco a poco pues cada día hay nuevas cosas por descubrir y aventurar por vivir.


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