
Hará ya un tiempo que Shiro Games lanzo su juego de estrategia Northgard en PC. Tras un Early Access que fue añadiendo más contenido, como más clanes y un modo historia, Este juego de estrategia fue creciendo y albergando entrono a él una base de fans lo suficientemente sólidas para que su versión final terminara dando el salto desde los compatibles hasta consolas, y eso es lo que os traemos hoy: el análisis de unos de los títulos de estrategia de influencia nórdica y vikinga más llamativo en los últimos años, y, sin dudas, muy recomendable para los que son recién llegados al género y para a los veteranos.

El modo campaña nos sitúa en medio de una lucha de clanes, donde estos han descubierto una nueva tierra: Northgard, en la que abundan las riquezas y recursos. Todos los clanes vikingos ansían un pedazo de un pastel, pero algunos más que otros, como Hagen del clan del cuervo, que no tiene reparos en traicionar a nuestro padre y robar el mapa que le llevara a esta nueva tierra. Nosotros tomamos el papel de Rig, hijo del Jarl asesinado por Hagen y que obviamente busca venganza contra su padre.
A lo largo de las distintas misiones que tiene el modo historia, iremos conociendo más personajes y clanes que se unirán a nosotros o serán enemigos. El juego nos narra una historia típica de venganza con buenos y malos, y con alguna que otra sorpresa, pero nada especialmente complicado.


Norhtgard es un juego de estrategia en tiempo real que tiene como gran baza su sencillez. No estamos ante un título muy complejo, pero los elementos con las que cuenta están muy bien detallados y trabajados. Primeramente vamos a hablar un poco sobre cómo se juega a Norhtgard: cada misión comienza con un ayuntamiento, un par de campesinos, un líder de clan y unos pocos recursos. Esto varía según el clan que escojamos pues algunos tienen no solo ventajas al inicio de la partida, sino que se verá más adelante con los tipos de edificios que podemos construir o las distintas ramas de la sabiduría,
Empezaremos en una pequeña porción de terreno que podremos ir expandiendo. En primer lugar debemos tener en cuenta que solo podemos crear un determinado número de edificios en este terreno. En el terreno central podremos crear más que en los próximos terrenos que colonicemos, también existe la posibilidad de aumentar esto gastando una cantidad de dinero. La construcción de ciertos edificios está no solo subordinada a los recursos que tenemos disponibles, sino también al terreno. Solo podemos construir una cabaña de cazadores en un lugar donde haya caza, al igual que ocurre con los campos de cultivo, cabañas de cazadores, etc…

Colonizar nuevos terrenos se basa en tres procesos. Cuando comencemos cada partida, el mapa estará oculto y debemos destinar campesinos para que se conviertan en exploradores. Estos irán investigando el mapa y una vez hecho esto tendremos la posibilidad de colonizarlo gastando comida. Eso si, tendremos que limpiar esa zona de enemigos. Cada zona que vayamos consiguiendo nos irá costando cada vez más recursos, por lo que o tenemos un gran cantidad de comida o nos convendrá buscar los mejores terrenos.
Entre las estructuras que podemos construir tenemos de tipo civil como casas para aumentar nuestra tribu, diferentes edificios para obtener recursos como son canteras, cabañas de leñadores, puesto de pescadores, muelle de drakars, mercados, etc.., cada uno de estos edificios tendrá su función También habrá estructuras militares tanto para poder entrenar distinto tipos de tropas como escuderos, guerreros o lanzadores de hachas o torres defensivas. Mencionar que en el mapa habrá determinados edificios que podrán ser usados como son las ruinas que pueden ser exploradas para conseguir recursos o altares de oración para conseguir sabiduría.

Nuestro poblado ira creciendo de forma automática siempre que cumplamos unos ciertos requisitos. Entre ellos tener suficientes casas, recursos y que la felicidad del poblado sea positiva. Los nuevos moradores saldrán del ayuntamiento y se dedicaran a construir o recoger comida si no se les asigna una función; para ello debemos elegir un edificio y asignar a un campesino. Podemos ir quitando o poniendo a los campesinos según nuestras necesidades.

Los recursos de los que disponemos son; la comida que será necesaria pues se consume de forma constante por la tribu y si nos quedamos sin ella irán muriendo de hambre, la madera que servirá para construir y también para mantener los hogares calientes por lo que también será necesaria de forma continua, tenemos piedra y hierro para poder mejorar o bien los edificios o crear herramientas en la forja para cada tipo de unidad como mejores hachas para los leñadores o mejorar nuestras tropas, y también dinero que se usara para crear o mejorar edificios, mantener al ejército y comerciar ya sea con otras tribus del mapa o para comprar recursos en el mercado.
Disponemos de la ya nombrada sabiduría que se ira consiguiendo de diversas formas como asignando campesinos a una estructura religiosa o de la exploración de ruinas. Esta sabiduría nos permitirá comprar mejoras de diversa índole como que los ciudadanos no consuman tanta comida, mejores hachas o mayor capacidad de cura de los curanderos, entre otras. Al igual que los terrenos, cada mejora será más cara y nos pedirá más puntos de sabiduría.

La forma de ganar la partida variara, podemos ir por la vía militar y crear un ejército para eliminar nuestros enemigos o bien a través de la vía comercial con un puerto de drakkars y tener buenas rutas comerciales o por fama. Debemos comentar ciertos aspectos de importancia, por ejemplo poder realizar festines que mejorar el rendimiento y felicidad de nuestros ciudadanos durante un periodo de tiempo, eventos que irán ocurriendo a lo largo del año como ataques, ventiscas o terremotos y para los que debemos estar preparados y estaciones o la llegada del invierno que nos penalizará de varias formas.
El juego tiene un modo campaña con misiones de diverso tipo y que nos hará exprimir las distintas mecánicas y las formas de ganar ya mencionadas. A parte de esto tenemos escaramuzas libres en el que podemos elegir el clan que queremos, el número de clanes rivales y las condiciones de victoria. Por ultimo tenemos un modo multijugador como no podría faltar en un juego de estrategia de este tipo. Como aspecto negativo debemos resaltar la simpleza de su combate, estamos ante un sistema demasiado simple que se basa en mandar a las tropas a la batalla y esperar a que terminen de darse hachazos con el enemigo, y hubiera sido interesante una forma de poder especializar las tropas, pues como hemos comentado tenemos escuderos o lanzadores de hachas.

El control es bastante sencillo y bien adaptado. Todo está muy bien pensado para poder controlarlo con los gatillos y entre los diversos menús. Lo único más problemático es la función de elegir las tropas de forma suelta, pues cuando las elegimos se asignan todas. En cuanto a su duración, el modo campaña nos llevara unas buenas cuantas horas para poder completarlo, eso si no contamos con los diferentes niveles de dificultad. Aparte de esto último, tenemos el mencionando modo escaramuza y multijugador que añadirá muchas más horas.


Northgard es juego simple, con una estética muy fiel a otros títulos del género, pero que destaca por su colorido y su gama cromática. El juego no busca tener un aspecto realista sino una estética con personajes algo deformed que se asemejan a pequeños muñecos. Por su parte, las infraestructuras están muy bien logradas y, como hemos comentado. todo lo que es la estética del juego busca esa sencillez y ambientación muy carituresca, pero llevada a ese mundo nórdico en donde cada parte de sus escenarios está construida para transportarnos a estos parajes dominados por los vikingos.
En cuanto a su rendimiento, nosotros hemos analizado el juego en su versión para PlayStation 4, siendo el modelo PRO el utilizado para ello. Siempre que un juego de estrategia y de gestión pasa de un PC a consolas es muy importante su optimización pues son juegos que consumen muchos recursos. En esta ocasión el título ha sufrido de una buena conversión puesto que no hemos encontrado durante nuestra partida ningún tipo de caída de fps, ni durante los combates ni las construcciones.


El juego esta totalmente traducido al español. La banda sonora es muy ambiental con música de tipo medieval nórdica con instrumentos tanto de cuerda pulsada como de cuerda frotada, todo ello acompañado de tambores típicos de la música vikinga junto a instrumentos de viento. Es un aspecto que pasa en segundo plano pero que en general cumple y casa con la estética y sencillez del juego.


Northgard nos propone un juego de estrategia que se centra mucho en ofrecernos diversas mecánicas en lugar de centrarse más en las que posee un juego de estas características y pulirlas. El modo campaña se muestra como un incentivo bastante atractivo, aunque no termina de arrancar ya que nos ofrece un argumento bastante clásico y lleno de tópicos. Donde el título gana es el su parte de gestión y combates en donde podremos crear auténticos poblados nórdicos y tomar parte en encarnizadas batallas entre los contendientes de los diferentes clanes.


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