
Desde su resurgir allá por el año 2014, la saga Wolfestein está gozando de un grán éxito tanto de crítica como de público. Ahora, las desarrolladoras MachineGames y Arkane Studios se han encargado de realizar el nuevo título de la saga: Wolfestein: Youngblood, una aventura totalmente nueva que tiene como punto de partida un fuerte componente multijugador, pero que a su vez continúa abogando por la acción más frenética y directa, seña de identidad de la franquicia.

La acción se sitúa esta vez en los años 80. W. J. Blazkowicz se encuentra en un rancho aislado del mundo junto a su esposa Anya y sus dos hijas; Jessica y Sophia. Nos solo se dedica a vivir, sino a preparar a sus descendientes para una futura guerra con los nazis. Aunque si bien el ejército alemán ha abandonado América, la lucha continua en Europa.
Es aquí donde se desarrollara la historia. Blazkowicz ha desaparecido en algún lugar de Francia sin dar ninguna explicación de su partida y sin contacto con nadie. Tras esto, las gemelas deciden ir por su propio pie a París con el fin de encontrar a su padre y ayudar en la lucha contra los nazis en el país galo.
Tenemos una historia más bien de introducción de lo que serán las futuras heroínas de la saga. El principal problema es que esta historia es demasiado corta y no deja tiempo para profundizar demasiado en los personajes ni en los villanos. Si en la primera parte teníamos al Doctor Calavera como principal antagonista y en la segunda parte al General Engel, aquí el villano, el general Lothar Brandt no llega al mismo nivel de los dos anteriores, y resta un poco de protagonismo a la importancia del conflicto bélico que se nos representaba en las entregas anteriores.


Wolfestein: Youngblood es un shooter de disparos en primera persona, como el resto de la saga, pero con un alto componente de multijugador. Tanto es así que el titulo está pensado para jugarlo en cooperativo para dos personas, cada uno controlando a una de las gemelas. Podemos jugar el juego en solitario, pero se pierde bastante de la idea principal del juego, la inteligencia artificial que se presentará en este caso, controlando a la otra gemela, es bastante correcta, no es la mejor del mundo, pero nos ayudara en bastantes ocasiones ni tampoco tiene impulsos suicidas que nos haga perder la partida.
Cuando uno de los personajes cae en combate, el otro puede ir a levantarle antes de que se desangre. Si no lo consigue se consume una vida conjunta entre las dos partes de un total de tres. Estas vidas pueden encontrarse en cofres que deben abrirse entre dos personas. Aunque el juego es muy divertido para dos personas, vemos que el título no goza de demasiadas mecánicas que expriman este modo, utilizar los potenciadores para poder ser más fuertes o dar ciertas ventajas en combates a las hermana y pasar algunas zonas en concreto son algunas de ellas, pero lejos de esto no tenemos muchas más opciones enfocadas al cooperativo más colaborativo.

El juego ofrece un sistema de progresión en el que podemos ir mejorando a nuestro personaje a mediada que subimos de nivel. Cada vez que matamos un enemigo o realizamos misiones. entre otras acciones. recibiremos experiencia con la que subiremos de niveles. Cada vez que subamos obtendremos puntos de habilidad que podemos gastar en distintas habilidades o estadísticas de nuestro personaje. Tenemos la posibilidad de llevar dos armas a la vez, coger las armas de los enemigos o aumentar nuestras estadísticas como vitalidad o coraza.
Otra forma en la que progresaremos es a través de mejorar nuestro arsenal, para ello utilizaremos monedas de plata. Las conseguiremos al matar enemigos o al encontrarlas dispersas por los escenarios. Tenemos diversas mejoras para las armas y debemos ver cual se adapta mejor a nuestra manera de jugar, pues podemos subir estadísticas como cadencia de tiro, daño oprecisión entre otros. Una vez que lleguemos a cierto nivel podremos mejorarlas a nivel dos y también podremos customizarlas estéticamente. Aquí veremos como el armamento clásico este presente, y podemos seleccionar armas de fuego como rifles, pistolas, armas arrojadizas, escopetas, etc.

El sistema de progresión no es solo para mejorar nuestro personaje, sino que también marca nuestro ritmo de avanzar. Tenemos un sistema de niveles no solo para nosotros sino para los enemigos, que también tienen un nivel concreto. Esto nos recuerda a otros juegos, como es el caso de Destiny en el que tendremos que realizar misiones secundarias y mejorar nuestro personaje para poder acceder a estas zonas. También es posible recurrir al sigilo para poder pasar por una determinada zona donde hay un enemigo muy fuerte y poder seguir la misión.
Nuestra zona central o cuartel general serán las catacumbas de París y desde ahí iremos viajando por las vías de metro a las diferentes zonas de la capital francesa. Existen varias zonas con unos buenos diseños que tienen grandes escenarios abiertos a diferencia de las entregas anteriores. Tenemos varios secretos y coleccionables dispersos por el mapa esperando a que los busquemos. El principal problema es que las zonas no están interconectadas por lo que tendremos que movernos entre una zona y otra con tiempos de carga que rompen la acción pues son algo largos.
Aquí también esta uno de los mayores fallos, en las misiones. En algunas de ellas nos tocara viajar entre diferentes zonas con sus consecutivos tiempos de carga y paseos de un lado a otro. También tenemos el problema de los puntos de control, ya que si morimos los puntos de control son espaciados y nos obligara a repetir demasiados veces ciertas partes.

Pero también tenemos que decir que es un título muy disfrutable, especialmente para dos jugadores. Mencionaremos en especial la edición Deluxe del juego que incluye el Buddy Pass para que puedan jugar dos personas con una copia, lo cual nos da un total de 20 euros para cada uno. Un precio bastante razonable para un juego recién salido al mercado.
En cuanto a su duración, si bien como hemos comentado el modo historia no es demasiado largo, sí que se puede exprimir tanto en misiones secundarias, como en conseguir todos los coleccionables y jugar a diferentes dificultades junto con un amigo o cualquier persona online lo hace un título que nos puede dar una buena cantidad de hora. Entre unas 10 a 20 horas dependiendo de nuestra forma de jugar y de nuestros objetivos.


Gráficamente cumple y tiene gráficos muy parejos a los que hemos visto en la entrega anterior. Siempre debemos tener en cuenta que estamos hablando de un juego de presupuesto medio y no un triple A. Estéticamente no está nada mal, tenemos una ciudad de París muy vistosa con zonas muy bien diseñadas como son las ya nombradas catacumbas de París, los interiores de hoteles de lujo o los cuarteles de los generales nazis. También mencionar lo grande de los escenarios que rompen con lo visto en entregas anteriores.
A nivel de rendimiento funciona bastante bien, si bien como hemos los tiempos de carga son algo largos, sí que se consigue una tasa de frames muy estable de 60 imágenes por segundos, lo cual es una delicia para un juego que se basa en disparar y en acción rápida y desenfrenada.


El juego se encuentra doblado totalmente al español y mantiene las voces originales de sus predecesores, lo cual siempre es muy de agradecer. Los efectos sonoros están conseguidos al igual que las armas.
La banda sonora es correcta con música que acompaña a las situaciones. Además de ello tenemos una recopilación de música en varios idiomas que iremos consiguiendo en forma de casetes. Están canciones están en alemán y en francés.


En general estamos ante un juego divertido sobretodo en cooperativo. Nos encontramos muchas innovaciones en este nuevo Wolfestein como es el modo cooperativo y el sistema de niveles. Pero esto también es su problema principal, porque en general se aleja mucho de lo que hemos visto a los otros Wolfestein haciendo que muchos jugadores tengan sentimientos encontrados al acercarse al título. Para concluir, tenemos que indicar que Youngblood es un título divertido y con un precio realmente ajustado, aunque no llega al nivel de las aventuras en solitario de la saga.


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