
El pasado mes de marzo del 2018 pudimos conocer el primer capítulo de The Council, una interesante propuesta que mezclaba elementos de aventuras narrativas con algunos ingredientes de juegos de RPG que bien podría haber salido de algún sistema de rol de mesa. El título desarrollado por Big Bad Wolf y publicado por Focus Home Interactive se configuraba como una aventura episódica compuesta de cinco capítulos los cuales se fueron lanzando durante todo el pasado año, acabando el último el mes de diciembre.
Una vez concluida su “temporada”, el título se puso también a la venta en formato físico, siendo Big Ben Games los encargados de su comercialización e incluyendo en un solo disco esos cinco capítulos que conforman el total de la aventura. El concebir un título episódico de esta manera tiene sus ventajas e inconvenientes, algunos de estos últimos pueden ser que entre capítulo y capítulo pueda perderse el ritmo que se estaba produciendo en la aventura, aunque también ayuda a mantener el interés por saber que acontecimientos pasarán a continuación. Por nuestra parte, hemos querido esperar a que estuviera toda la aventura completa para poder acercarnos a este título, que se muestra tan interesante como enigmático.

Algo que nos llama la atención en The Council es su particular forma de ambientar los acontecimientos que va a enmarcar el juego. Vamos a ver como se van a mezclar algunos momentos de la historia real de diferentes países, con otros que son inventados y que se tiñen con un tono más sobrenatural y místico. Con esto logra generar una atmósfera de thriller en la cual no todo es lo que parece ya que los diferentes integrantes de la historia tienen algo que esconder, generándose así una serie de maquinaciones y complots que nos harán estar atentos a cada detalle de la historia.

Pero tenemos que contextualizar un poco. En The Council tomaremos el control de Louis de Richet, un joven miembro de una sociedad secreta que recibe el nombre de la Orden Dorada, y a la que también pertenece su madre, siendo esta una de las principales cabezas visibles y mandatarias de dicha orden. Tanto Louis como su madre son eminencias en su campo y se les atribuye la resolución de diversos misterios y conflictos por toda Europa, una Europa que se nos enmarca en la última década del siglo XVIII, más concretamente en el año 1793, a las puertas de diferentes movimientos sociales y políticos que cambiarán para siempre este continente.

Tras la misteriosa desaparición de su madre, Louis llegará a una peculiar mansión que se encuentra en una remota isla. Él ha sido invitado especialmente por el dueño de dicho lugar que responde al nombre de Lord Mortimer y del que poco se sabe. Pero no tardando mucho descubriremos que la reunión que aquí se va a celebrar es más de lo que se aparenta pues se dan cita algunas personalidades tan importante para el mundo de ese momento como pueden ser George Washington, Napoleón Bonaparte o Manuel Godoy, de esta manera vemos como el mundo virtual creado en The Council se enraíza con algunos momentos de nuestra historia. Junto a estos personajes reales se encuentran otros ficticios como Emily Hillsborrow o Sir Holm, entre otros, que pueden bien haberse inspirado en personas que han existido pero que aquí forman entidades propias y que completan ese círculo de extraños invitados que asisten a esta misteriosa reunión.

Al ser una aventura narrativa vamos a ver como el argumento que se nos presenta en The Council es una de sus piedras angulares, construyendo sobre cada uno de los capítulos una historia bastante sólida y lo suficientemente interesante para hacer que el jugador quiera saber el porqué de lo que está sucediendo y se plantee resolver los misterios que esconde esta isla escondida en un lugar de lo más recóndito.


El sentido narrativo de la aventura se hace palpable en las mecánicas que va a recoger el título, y esto es algo que también las condiciona. En primer lugar tenemos que señalar que, fruto de la condición del género al que pertenece el juego, vamos a ver como interactuar con los otros invitados a esta isla que se encuentran en el juego será algo fundamental, hablar con ellos nos va a proporcionar pistas sobre los pasos que debemos seguir a continuación, también nos ayudará a entender el propósito por el cual estamos ahí verdaderamente.

Durante los diálogos podemos elegir diferentes opciones que nos proporcionaran diversos datos. Algo que nos llama la atención es que para poder acceder a determinadas conversaciones se necesitan tener ciertas habilidades, como diplomacia, manipulación o engaño, entre otras. Esto es muy interesante porque aquí podemos observar como The Council toma algunas mecánicas presentes en juegos de rol de lápiz y papel en los cuales las habilidades son un requisito importante para realizar según qué acciones. En este sentido encontramos posibles soluciones; en primer lugar veremos que si no tenemos los puntos necesarios no será posible acceder a dicha conversación o desarrollar una acción determinada, también cabe la posibilidad que tengamos puntos referentes a esas habilidades pero no los necesarios por lo cual deberemos gastar puntos de esfuerzo para completarlas, y por último también podemos ver como si cumplimos los requisitos podremos ejecutar dicha acción sin ninguna complicación.
Conocer las habilidades con las que contamos en cada momento es muy importante pues en más de una ocasión necesitaremos de su uso para salir airosos de alguna situación. En este sentido, ya desde el comienzo de la aventura, se nos mostrará el árbol de habilidades que se dividirá en tres ramas fundamentales que son diplomático, ocultista y detective, cada una de ellas con diversas habilidades que podremos subir de nivel para mejorar sus efectos. También podemos ver como algunas de estas habilidades se complementan o se contraponen, dándonos la opción de elegir entre una u otra para resolver con éxito alguna situación determinada.

El uso intencionado de puntos de esfuerzo para proporcionarnos ventaja durante la selección de nuestras habilidades puede ocasionar efectos adversos que se pueden contrarrestar utilizando algunos objetos. En este sentido veremos como hay cuatro objetos principales que nos ayudaran a equilibrar la balanza para sortear dichos elementos negativos. Uno de los más importantes es la jalea real que, tras su uso, nos restaurará dos puntos de esfuerzo. También encontramos el agua del Carmen, la cual nos proporcionará el uso gratuito de la próxima habilidad que seleccionemos. El abrojo será un objeto que revelará las vulnerabilidades y fortaleza de los personajes, y por último tenemos el elixir dorado el cual cura las penalizaciones que poseamos. Junto a estos objetos también tenemos que señalar los fragmentos de ámbar, los cuales, al reunir cuatro, aumentará en uno el máximo de puntos de esfuerzo que tengamos disponibles.
Como hemos estado viendo hasta ahora la interacción social en The Council es muy importante, pero habrá puntos críticos y determinantes en los cuales se producirá un enfrentamiento entre nosotros y otro de los invitados en la isla. Estas situaciones son de gran tensión y para superarlas deberemos atinar bien nuestras respuestas ya que tenemos un número determinados de oportunidades y fracasar en todos ellos puede producir consecuencias un tanto inesperadas, pero si solventamos con éxito la situación podremos obtener una información muy preciada, o salir airosos de momentos un tanto comprometidos.

Algo prácticamente ilícito a la hora de hablar de los títulos narrativos son los puzles y acertijos y esto se manifiesta en The Council de una manera excepcional, siendo casi uno de los mejores puntos del juego. Sin lugar a duda son muy interesantes y resultarán todo un reto para el jugador ya que se nos pedirá que pongamos en práctica tanto nuestros conocimientos personales como aquellos que podemos ir recogiendo y recopilando a lo largo del todo el juego y que engloban diferentes áreas de conocimiento como pueden ser el arte, la religión o la historia. No vamos a decir que sean sencillos de superar, porque algunos no lo son y seguramente pasaremos horas y horas buscando la respuesta de cuál es la combinación correcta en cada uno de los casos, pero son todo un estímulo para el jugador y su puesta en escena resulta muy coherente con el contexto que quiere representarnos el juego.

Y por supuesto tenemos la toma de decisiones, algo muy importante en estos títulos de formato capitular en los cuales nuestros actos y acciones marcan el trascurro de la aventura. A lo largo de cada episodio habrá momentos clave que, si bien no cambian en esencia el trascurso de la aventura, si alterará determinados puntos, algunos de ellos incluso supondrán verdaderos traumas para Louis de Richet por lo que habrá que ser cuidadosos a la hora de realizar nuestras elecciones. Una vez trascurrida la aventura se nos mostrará tanto los caminos tomados como las rutas alternativas y los fallos que hayamos conseguido, y en función a todo esto se nos otorgarán una serie de puntos de experiencia que podremos invertir en nuestras habilidades.


En este punto nos encontramos sentimientos encontrados ya que es cierto que The Council no destaca por ser un exponente en cuanto a saber explotar el potencial técnico de las consolas en las cuales se encuentra disponible o en PC, sin embargo hay detalles que nos han encantado en lo referente a la atmósfera con la que están recreados los escenarios y la minuciosidad de sus detalles.
Queremos pues empezar hablando de sus puntos fuertes en este sentido y decir que artísticamente es una maravilla, no por ofrecernos ambientes y lugares que pueden llegar a encandilar nuestro sentidos, sino porque, si nos fijamos bien, la mansión situada en esa isla misteriosa en la cual tiene lugar The Council es prácticamente un museo artístico en el podremos observar algunas obras cumbres de la historia artística universal. Cuadros de artistas de la talla de Leonardo da Vinci, Rubens, Goya, Rembrandt, Velázquez, Watteau o Giambattista, entre muchos otros, se pueden observar en el juego, todos ellos contextualizados y con una fuerte carga simbólica y alegórica detrás de su elección. Junto a esto también tenemos que destacar la gran colección escultórica y los detalles arquitectónicos y decorativos de la mansión.

Pero este paseo artístico que nos propone The Council a través de su ambientación se ve, en parte, eclipsado por algunos fallos como puede ser bugs y errores que se dan a lo largo de la aventura, como la congelación de la imagen, de la música o la desincronización en los movimientos de los personajes, y alguna que otra caía de frames.


Por su parte, el apartado sonoro cumple bien su función. Nos encontramos con un excelente trabajo de doblaje detrás del juego que ayuda a recrear la psicología de cada personaje, poniendo especial énfasis en la manera de hablar de cada uno de ellos ya que, pese a que todos ellos se comunican en inglés, hay determinados rasgos y acentos que podrían llegar a clasificarse como propios de un país. En este sentido queremos señalar la forma tan peculiar que han tenido de representar la manera de hablar de Godoy el cual, mientras se comunica en inglés, pronuncia de una forma muy marcada las erres.

La banda sonora es otro punto importante que ayuda a la contextualización y a crear la atmosfera de misterio y misticismo que rodea a The Council. No hay demasiados temas y en la mayoría de los momentos el sonido ambiental será lo que más predomine, pero el instante en el cual la música toma protagonismo vemos como se encuentra perfectamente escogida y rebosa cierta calidad.
Pero también es cierto que en el apartado sonoro nos encontramos algunos pequeños fallos que pueden empañar la experiencia jugable como la desincronización entre los gestos faciales y las palabras o la falta de subtítulos en algunas ocasiones.


Tras finalizar The Council nos encontramos con sentimientos encontramos. Por una parte vemos un título con una puesta en escena y una propuesta muy interesante cuya historia engancha desde el primer momento y que a medida que avanzamos nos hace sumergirnos más y más en el misterio que encierra la isla, pero por otra parte vemos que es un título que podía habernos ofrecido más de lo que ya nos da.
Es muy interesante como se han combinado diversas mecánicas jugables de rol y de aventura narrativa, y todo ello se complementa con una fantástica ambientación en la cual se mezclan elementos reales y ficticios, esto se convierte en uno de sus puntos fuertes, pero los diferentes errores y fallos, tanto a nivel gráfico como sonoro, puede que condicionen al jugador a la hora de disfrutar la aventura. Pese a todo ello tenemos que aplaudir la valentía que Big Bad Wolf ha demostrado para ofrecernos un juego de estas características y esperezamos que en un futuro pueda lograr extenderse a una segunda parte pues aún nos quedan muchos misterios por resolver.


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