
Los años 80 se han convertido en un tema recurrente a día de hoy, tanto en series, cine y videojuegos. Mucha gente adulta recuerda con nostalgia esta década y especialmente su cine de acción, hablamos de la década dorada del cine de acción y especialmente de peleas. Esas películas basadas en combates y en torneos, tanto legales como ilegales, que se daban bien por venganza o por superación personal. Destacamos títulos de Stallone o el mítico Van-Damme.
Bajo esta premisa nace de las manos de Lazy Bear Games un auténtico tributo a los 80 y sus películas de peleas Punch Club que, tras su paso en teléfonos inteligentes, PC y otras consolas, llega ahora a Nintendo Switch.

La historia de Punch Club nos cuenta como el padre de nuestro protagonista fue asesinado en un callejón por un misterioso hombre. El asesino buscaba una poderosa reliquia, un medallón que nuestro padre dividió en dos, una parte para nosotros y otra para nuestro hermano gemelo. Años después nuestro protagonista busca a partes iguales respuestas y venganza.
La historia tiene un tufo a cine de acción de los 80 y en el buen sentido. Cumple con todos los tópicos del cine de acción y de peleas de la época. Un hermano gemelo, un villano característico, una venganza como motivación personal, secundarios simpáticos y miles de referencias a la cultura pop. Este apartado es uno de los que más encanto tiene en el juego para los que disfrutaron de películas como “Contacto Sangriento de Van-Damme” o la “saga Rocky de Stallone”.


Pese a ser un juego ambientado en el combate, Punch Club mezcla diversos géneros como la estrategia, ciertos componentes de juegos de rol y simulador de vida. Tenemos que comentar cada apartado y como se relacionan con el desarrollo del juego.
En primer lugar tenemos los toques de rol, a medida que nuestro personaje vaya ganando combates podrá ir desbloqueando habilidades; tanto activas, siendo estas diferentes tipos de ataques como patadas altas, rodillazos, etc…; como pasivas, que determinan unos atributos y cualidades de nuestro luchador. Tendremos tres atributos fundamentales: la fuerza, la agilidad y la resistencia, y cada una de estas ramas desbloquea una de las sendas: la del tigre para agilidad, la del oso para la fuerza y la de la liebre para la agilidad.

Estos atributos deben subirse de nivel, como no puede ser de otra manera, entrenando. Pero quizás pienses que puedes mantener todos los atributos y aquí es donde viene el meollo de la cuestión. No podemos mantener los tres atributos al máximo, pues en primer lugar cada vez que pasa un día los atributos de nuestro personaje disminuyen poco a poco, y en segundo lugar si intentamos hacer esto nos encontraremos lo contrario, nuestro personaje será menos eficiente en el combate. Por tanto es importante centrarse en una rama principal y en otra secundaria.

Los combates no se basan en aporrear botones para ganar sino que se tratan de combates automáticos, y estos a su vez se basan en la estrategia y en la gestión de habilidades. El personaje tendrá una barra de vitalidad y una de estamina, tras cada asalto recuperemos estamina pero si gastamos más de la que tenemos quedaremos expuestos a golpes críticos. Debemos analizar cómo podemos gestionar las habilidades, si nuestro personaje está centrado en el ataque nos compensara ser muy agresivos en unos asaltos y en el siguiente más conservador para recuperar estamina y así con cada estilo o senda.
Como hemos dicho los combates son automáticos lo que puede ser un poco frustrante ya, que aunque nuestro personaje tenga unos atributos más altos y habilidades bien organizadas, podemos perder el combate por el factor suerte en el que el personaje decida realizar unos ataques o tarde en atacar.

Para progresar en la historia podemos elegir dos vías, la primera a través del campeonato en el que seremos invitados a la competición definitiva, o seguir por un rollo más callejero y meternos en el circuito de peleas ilegales en el que si bien ganaremos más dinero podemos salir lesionados.

A lo largo del juego tenemos una serie de misiones secundarias para dar mayor variedad el título y que están rellenas de referencia a la cultura de los 80.

Por ultimo tenemos que comentar la parte quizás más tediosa que será la de satisfacer las necesidades de nuestro personaje. Tendremos indicadores de hambre, descanso, motivación y salud, estas se recuperan comiendo, descansando y demás. Pero para poder cubrir estas necesidades debemos tener dinero y este se consigue trabajando. Los trabajos solo consisten en ir a cierto lugar y dejar que el personaje trabaje de manera automática. Esto puede generar una cierta sensación de monotonía en el juego pues nos veremos obligados a realizar las mismas operaciones todos los días.

En conclusión, el concepto de Punch Club es interesante pero necesitaría una mayor implicación por parte del jugador, es decir, no que la mayoría de las tareas sean automáticas sino que se aplicaran diversos minijuegos para poder mantener la atención del jugador en el título.


La estética de Punch Club está acorde con lo que se quiere transmitir en el juego, todo muy de los años 80 y 90. En este aspecto vemos un buen diseño de escenarios, personajes y sobretodo de las animaciones, están muy bien logradas y permite apreciar los movimientos en el combate o al entrenar.
Gráficamente su pixel art está muy conseguido, recordando mucho a los juegos antaño al usar colores que contrastan mucho unos con otros. Sin duda es un título al que las capturas de pantalla no le hacen justicia y es mucho mas agraciado al verlo en movimiento.


La banda sonora es algo escasa, es decir, tenemos pocos temas pero siendo estos de gran calidad y que son capaces de no cansar al jugador. Esto es un mérito pues pasaremos muchas horas escuchando estas melodías y es un acierto que no sintamos saturación de estos temas.
El juego esta traducido totalmente al español y no solo eso sino que goza de un trabajo de localización muy bueno pues son frecuentes los juegos de palabras o la adaptación de ciertos chistes o bromas para que sean entendibles en nuestra lengua.


Las premisas planteadas en Punch Club son tremendamente buenas, todos los apartados están muy bien desarrollados, una historia-homenaje muy buena, un jugabilidad interesante que da un enfoque distinto y un apartado audiovisual de calidad. Pero negativamente tenemos que decir que puede resultar un juego demasiado pasivo para muchos jugadores y volverse rutinario y monótono.



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