
Hacerse un nombre en el mundo de los videojuegos no es tarea fácil, más hoy en día cuando desarrollar un título es parecido a rodar una gran superproducción de Hollywood. Pero podemos decir que Edmund McMillen ha sido capaz de lograr esto, especialmente en el género indie gracias a títulos como The Binding of Isaac o The End Is Nigh. Hoy os traemos el análisis de otro de sus juegos que no necesita casi presentación, siendo uno de los más conocidos en el territorio de los juegos independientes, hablamos de Super Meat Boy cuyo desembarco en Nintendo Switch se produjo hace escasamente unas semanas.
Pero antes de entrar en materia tenemos que destacar que la autoría de este port es del estudio barcelonés Blitworks, que ha sabido llevar fielmente a la Nintendo un juego tan querido por la comunidad como es este.

Tomamos el papel de Super Meat Boy, un cubo de carne que vive tranquilamente su vida junto a su novia, Bandage Girl. Todo es perfecto hasta que el villano, el malvado Dr.Fetus, secuestra a nuestra prometida y se dedica a hacernos la vida imposible a lo largo de varios niveles.
Estamos ante una historia sencilla y divertida, que pese a no tener diálogos se nota el peculiar sentido del humor que Edmund implementa a todos sus juegos. Por medio de diversas cinemáticas y momentos divertidos vamos a ver como la historia se convierte en algo más que un añadido y nos va a transportar a un mundo lleno de saltos y de, porque no decirlo, mucha sangre.


Si no habéis jugado nunca a Super Meat Boy podemos describir su jugabilidad en pocas palabras, sufrimiento y superación. Ante todo estamos ante un título de plataformas muy difícil pero con unas mecánicas sencillas. El juego se basa en que en cada fase debemos superar una serie de obstáculos para poder llegar a Bandage Girl en cada nivel.

Para ello tendremos que correr, saltar esquivando obstáculos, sortear sierras mecánicas y luchar contra el tiempo. Cada vez que completemos un nivel obtendremos una puntuación y creer cuando decimos que conseguir la calificación máxima en los niveles avanzados del juego es una empresa demencial. Pero una de las cosas que caracteriza a Super Meat Boy es su curva de dificultad, en los primeros niveles se nos explican un poco los controles y mecánicas básicas y nos veremos completando estas fases en pocos segundos, pero a medida que vamos avanzando la dificultad va incrementado exponencialmente volviéndose una locura.
Estamos ante un juego en el que la paciencia es necesaria pues nos basamos mucho en el ensayo y error. Por suerte tenemos vidas infinitas para poder continuar y cada vez que morimos el tiempo de carga es ínfimo por lo que pese a que muramos múltiples veces no sentiremos esa sensación de hastió y cansancio. Pero Super Meat Boy es un título muy adictivo ya que cada vez que morimos nos incita a intentarlo otra vez y una vez que pasamos una fase queremos ver la siguiente. La sensación de éxito y progresión es increíble pues cuando entramos en un nivel pensamos inmediatamente que es imposible de superar, pero una vez que lo conseguimos tras una cantidad obscena de intentos nos sentimos increíblemente superiores.

A lo largo del juego tenemos una serie de bosses, pero no penséis por un segundo que será fácil vencerlos ya que nuestro particular cubo de carne no ataca, las mecánicas para acabar con estos será utilizar en escenario a nuestro favor por lo que deberemos estar muy pendiente de todo lo que nos rodea, prestad mucha atención pues en esos momentos cualquier error significaría la muerte.

Pero Super Meat Boy no será el único personaje al que podremos manejar, a nuestro alcance estará una serie de seres con características propias como algunos que tienen habilidades como la de planear durante unos segundos en el aire, capacidad de saltar más de una vez , caída más ralentizada, etc… Estos personajes hacen que la manera de jugar cambie totalmente y para conseguirlos debemos desbloquearlos.
El juego está compuesto de 5 mundos, a los que se sumas 2 adicionales. A lo largo de 300 niveles si somos capaces de pasarlos con clasificación A+ y aún nos sentimos muy gallitos tenemos la posibilidad de jugar su versión oscura, que añade una mayor dificultad si cabe situando varias trampas y obstáculos con la mayor mala leche. También tenemos portales de distorsión que nos llevara a minijuegos.

Los controles, como hemos comentados, son sencillos, tenemos el Joystick izquierdo o cruceta izquierda para desplazar a nuestros personajes. Botón A para realizar saltos, si lo manteneos pulsado nuestro salto ser más alto, por último tenemos los botones X, R o ZR para aumentar la velocidad al correr y lograr saltos más largos. El control es perfecto como no podía ser de otra manera para un juego en el que tenemos que medir hasta el más mínimo pixel para poder lograr los saltos más difíciles.
La versión de Nintendo Switch viene con un nuevo modo que es el Modo Carrera en el que podemos jugar dos jugadores a la vez en modo pantalla partida. Aquí podremos escoger alguna de las fases, ya sea en el Mundo de luz o en el Mundo Oscuro, y competir contra un rival para ver quien llega primero al final. El juego ha sido adaptado para este modo y podremos jugar compartiendo los Joy-Con, esto añade un plus de extra a un juego que ya de por si da una cantidad enorme de horas para su precio.

En conclusión estamos ante un juego difícil pero con una capacidad para hacer que el jugadores pase horas y horas con él, siempre que tenga paciencia pues recodemos que estamos jugando en una consola portátil y recomendamos respirar en vez de lanzar la máquina contra la pared en un arrebato de ira o frustración.


Como es habitual en los juegos de McMillen es esa mezcla entre lo estrafalario, lo soez en cuando a gore y otros aspectos y lo bizarro, todo esto mezclado bajo su particular sello y su estética personal para lograr su propio estilo. En Super Meat Boy estamos ante un título que visto sobre el papel se trata de un pedazo de carne peleando contra un feto en esmoquin, que suena raro pero que en su formato final resulta la mar de curioso.
La estética pixel es maravillosa en este título y en sus cinemáticas podemos observar sus orígenes de juego flash hecho en forma de dibujos. Además su rendimiento es casi perfecto y funciona de forma rápida, ágil y fluida como pide un juego de estas características.


Uno de los principales fallos de la banda sonora es que no goza de sus temas originales. La nueva banda sonora es buena pero no llega al nivel de aquella que acompaño al título en su lanzamiento en otras versiones. Los sonidos están logrados y consiguen distinguirse de la música, además el título se encuentra en 10 idiomas distintos: inglés, francés, alemán, italiano, español, coreano, japonés, ruso y chino, aunque es cierto que el título no tiene apenas texto, pero siempre es de agradecer que realicen este esfuerzo extra para poder llegar al mayor numero de jugadores posible.


Estamos ante un título de calidad a un precio más que razonable. Super Meat Boy viene ni que pintado a la consola de Nintendo y permite usar tanto su portabilidad, para poder echar unas partidas en ratos muertos, como la función de los Joy-Con para poder jugar para dos jugadores. Sin duda es un título imprescindible para aquellos que les gustan los desafíos y «sufrir» con los videojuegos difíciles y exigentes.



Deja una respuesta