Una pesadilla de la que no podremos despertar
Despertar de una pesadilla nunca es fácil y menos si es de una de esas que parecen tan reales que incluso nos causa algún que otro sudor frió, pero afortunadamente hay pesadillas dulces y eso es lo que es Nightmare Boy, el primer juego del estudio español The Vanir Project que consigue transportarnos a un terrorífico mundo retro donde las pesadillas serán la menor de nuestras preocupaciones.

Nightmare Boy nos pone en la piel de un pequeño niño llamado Billy. Todo era normal en su vida pero de repente despierta y el pequeño se da cuenta que algo ha cambiado, se siente inseguro e inquiero y eso es por una razón: ya no se encuentra en su mundo sino en otro lugar oscuro y desconocido.

En ese momento Billy será asaltado por Balder, un ser con una apariencia un tanto sobrecogedora, que querrá poner fin a nuestra existencia sin darnos, a priori, ningún motivo. Pero el ser derrotados no supondrá nuestra muerte sino más bien será el inicio de nuestro sufrimiento, Billy se verá transformado en algo distinto, algo que responde al nombre de Rolok. Con ese nuevo aspecto deberemos sumergirnos en Donorok, el mundo de pesadilla en el que nos encontramos para dar con la respuestas de todos esos interrogantes que nos estarán rondando la cabeza sobre el porqué estamos en ese lugar y quien nos ha otorgado nuestro nuevo aspecto.


Nightmare Boy es un metroidvania en el más amplio sentido de la palabra. Desde un principio vamos a ver que manejando a Billy/Rolok podremos ejecutar toda una serie de acciones propias de este género de juegos como pueden ser saltar o atacar a puñetazos. Estas serán las habilidades básicas desde un comienzo pero a medida que vayamos avanzando en nuestra pesadilla iremos adquiriendo un repertorio bastante abundante y variado.

¿Y cómo se consiguen esas habilidades?, fácil, bueno realmente no lo es puesto que encontraremos algunas complicaciones ya que nos encontramos ante un título que en ocasiones se puede hacer complicado, siguiendo la estela de la saga Dark Souls en cuanto a nivel de exigencia al jugador. Así pues cada vez que derrotemos a un jefe final de zona y rescatemos a uno de los 10 niños que se encuentran cautivos se nos premiará con una nueva habilidad que puede ir desde el útil doble salto, el poder deslizarse por el suelo, habilidades de lanzar magia o incluso poder invocar a algún “familiar” que nos ayude a derrotar a nuestros enemigos.

Tenemos que hablar sobre estos bosses y exponer lo bien implementados en el título, cada uno de ellos es único y tiene sus particularidades. Derrotarlos puede llegar a ser toda una odisea pero cada uno tiene su “truco”, bastará con fijarnos en sus patrones de movimientos y ataques para saber cómo y cuándo atacarles, aunque aun así seguramente en más de una ocasión muramos y nos tocará repetir el combate. Estos enemigos constan de una barra de vida que habrá que vaciar y en muchos casos disponen de varias fases en las que cambiaran en cierta medida su patrón de ataques. Cuando los derrotemos se nos premiaran con esas nuevas habilidades que hemos mencionado ya, además que con un gran número de cristales.

Al mencionar ya a los bosses finales nos damos cuenta que el desarrollo que va a tomar el juego va a ser bastante clásico y es que en ese sentido no innova pero si es cierto que presenta unas mecánicas entretenidas y desafiantes. Nuestra aventura se basará en pasar pantalla tras pantalla y en derrotar a todos aquellos enemigos que se pongan a nuestro paso, estos al morir nos soltaran una serie de cristales de diferentes colores y valores que podremos recolectar para utilizarlos para acciones como guardar la partida pues en Nightmare Boy esta acción no será gratuita y cada vez que queramos salvar nuestro proceso veremos como la cuantía de cristales necesario para ello aumenta por lo que tenemos que andar con sumo cuidado. Hay un detalle que nos ha sorprendido y es que la misma Parca es la encargada de salvar nuestro proceso.

El otro uso de estos cristales será el de canjearlos en tiendas por mejoras, estas pueden ayudarnos en nuestra aventura pero aquí tendremos una cuestión a resolver y es que ¿vale la pena invertir nuestros cristales en esas mejoras o mejor reservarlas para guardarla partida? En más de una ocasión llegaremos a ese debate, aunque siempre podemos ponernos a farmear derrotando a enemigos que nos encontremos en cada una de las pantallas.
Tenemos que volver a recalcar que es un juego complicado, los bosses será todo un desafío, pero no solo ellos, también algunas fases de plataformas y de obstáculos nos pondrán en serios aprietos por las trampas que podamos encontrar. Si bien es verdad que la dificultad puede hacer que más de uno se piense continuar con la aventura pero tenemos que decir que esta puede regularse en cualquier momento por lo que será “fácil” solucionar esa encrucijada en la que nos encontremos.

En cuanto a su duración es bastante correcta para este tipo de juegos, en unas 12 horas podremos completarlo, o incluso antes si somos lo suficientemente hábiles para solventar los peligros que nos depara, aunque es cierto que puede hacerse en menos tiempo. Tenemos que hacer un apunte también al control del juego pues este se muestra bastante preciso, diríamos incluso que milimétrico pues hay partes en las que los saltos tienen que estar muy cuadrados para poder solventarlos, sino caeremos en el abismo más absoluto, es algo que nos pone a prueba y que nos desesperará en más de una ocasión pero también es, sin duda, todo un reto.


El apartado artístico y gráfico es sublime, la estética retro en 2.5 D que se encuentra a medio camino entre los 16 bits y los 32 bits y esto es algo que le queda como anillo al dedo. Además tenemos que señalar el sobresaliente trabajo de diseño que ha realizado a mano Juan Garcai, diseñador del juego, y esto da un plus de calidad al título pues el resultado final es sobrecogedor.
Tanto el diseño de escenarios como el de personajes es magistral y un tanto perturbador pues su estética remarca el claro ambiente macabro que el título nos presenta, haciéndonos presentes en todo momento que nos encontramos en medio de una pesadilla. Algo que destaca por encima de lo demás, y que a nosotros nos ha encantado, son los bosses finales, cada uno de ellos único y con sus propias peculiaridades y que en su aspecto físico denota la fortaleza de sus ataques.
Respecto al rendimiento tenemos que decir que el título he hemos probado en una PlayStation 4 Pro y funciona de una manera más que correcta, sin tirones ni parones, aunque es verdad que hay un tiempo de carga, cuando nos matan, que es algo más elevado de los normal pero nada que reste la experiencia de juego.


La banda sonora no hace más que redondear los demás apartados del juego, los une y los complementa y nos traslada a los 90 con sus sonidos roqueros a base de guitarras, aquí no tenemos más que aplaudir a Vic Hernand, compositor del título por su buen trabajo. Además tenemos que indicar, que como no podía ser de otra forma, el título se encuentra localizado al castellano por lo que no nos perderemos ni uno solo de los diálogos que se producirán a lo largo de esta pesadilla.




Deja una respuesta