Un plataformas imprescindible
He tenido que tirar de archivo ya que cuanto más jugaba a este juego más me sonaba haber visto antes ese diseño de personajes. Hace dos años, un estudio francés de nombre Too Kind Studio realizó una propuesta Kick Starter de nombre Pankapu, a finales del 2015, y después de una exitosa campaña donde reunieron los 50000€ de objetivo, empezaron a realizar este impresionante título avalados por Square Enix Collective.

Pankapu, nuestro protagonista, es un ser creado por Iketomi, hymn de los sueños y tejedor de los sueños de toda la humanidad, tiene el objetivo de proteger el mundo de los sueños de Omnia de los invasores hya’nagis y de esta manera preservar la paz.
Este título juntará dos realidades: la del mundo de Omnia donde manejaremos a Pankapu, y el mundo real que se nos mostrará por medio de flashbacks y nos hablará del joven Djaha’rell, el cual está aterrado por las pesadillas que tiene continuamente. Ambos mundos estarán conectados y, a medida que arreglemos Omnia, seremos testigos del avance de Djaha’rell.

Djaha’rell será nuestro nexo con el mundo real.

Es uno de esos juegos que gustan, empiezas lentamente, paladeas cada paso, cada detalle, porque es muy fácil, no supone un reto. Puedes ir reparando en cada detalle que te haga mejorar en el manejo de tu aventura. Cuando llegas a las pantallas finales del primer mundo, sorpresa, se acabó el paseo por el parque. Es cierto que su curva de dificultad es de las que nos pondrá en apuros lo justo y necesario, pero no deberemos confiarnos.

Los primeros compases, con enemigos simplones, nos pueden engañar en la primera impresión que nos llevemos.
Da muchísimo juego el sistema de égidas (hay tres, que nos harán cambiar entre un espadachín (valor), un arquero (ardor) y un mago (fe)) y tendremos que aprender a usarlas, alternando entre ellas si queremos derrotar a los jefes finales que, por cierto, están desarrollados con mucho talento. Este tipo de jugabilidad nos hará disfrutar cada compás del juego. Cuando consigamos la segunda égida, empezaremos a entender que el juego no es una niñería, y cuando nos hagamos con la tercera, estaremos ante una genialidad que derrocha talento y ganas de hacer las cosas bien.

El sistema de égidas es magistral, intercambiaremos rápidamente entre un espadachín, un arquero y un mago, creando combos muy vistosos y haciéndonos querer más.
El juego supone un desafío y además rejugable, ya que deberemos reunir los memolitos para aprender más sobre la familia de Djaha’rell, y descubrir todos los Mudjins, criaturas invisibles y caprichosas que se esconden a lo largo y ancho de los niveles, gracias a los cuales nos darán mejoras como extensión de la barra de vida.

Nuestros amigos hymns nos ayudarán en esta fantástica aventura
Cada mundo contará con unas 12 pantallas y se puede tardar una decena de horas en completarlo absolutamente todo, cosa que, por 11,99€, es digno de alabanza. Todos los aplausos son pocos para este juego.

Cada mundo es amplio y está lleno de retos

El estilo de juego preciosista e inofensivo crea el contraste perfecto con este magnífico título, realizado con mimo detalle a detalle. Cada elemento de cada uno de los escenarios está concienzudamente creado, cuenta con unos muy variados entornos, conformando una gama de colores que nos acompaña perfectamente a lo largo de la aventura.
Como no todo podía ser perfecto, hablaré sobre la cámara. La pantalla hace zoom o se aleja dependiendo del posicionamiento que tengamos en la pantalla, a veces tendremos una vista amplia y sabremos qué esperar, pero en otras ocasiones nuestra visión será reducida y, quién sabe, a lo mejor hay un escurridizo Mudjin por allí cerca. Otro «problema» menor es la caída de la tasa de frames cuando se juntan muchos elementos en pantalla aunque creo que recordar que me pasó en dos ocasiones, nada digno de mención.
El diseño de los personajes es magnífico, desde los hymns, pasando por los enemigos, hasta llegar a los jefes finales de las fases, siendo estos últimos geniales, creados con mucho ímpetu, siguiendo la estela del diseño pero dándoles la apariencia que necesitan. El estilo gráfico, tanto de los flashbacks, las cinemáticas y las pantallas harán que nos deleitemos con este más que bonito título.

Todos los elementos están muy cuidados y crea una experiencia sin reproches

Si creíais que en esta producción todos los elementos iban a compaginarse perfectamente, habéis acertado, ya que la música y los efectos de sonido no se quedan atrás.
Desde alegres producciones hasta tenebrosas melodías nos acompañarán a cada compás, completando una de las mayores sorpresas de esta era, donde millares de estudios pequeños intentan darse a conocer al mundo. Desde luego, este pequeño equipo de desarrolladores ubicados en Lille lo han conseguido. Simplemente una experiencia mágica.
El juego nos llega traducido a nuestro idioma, lo cual ayuda a que esta fantástica historia pueda ser paladeada hasta la última coma para cualquier jugador.

La armonía de la banda sonora respecto al resto del título lo hace un juego redondo




Deja una respuesta